El Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo es una de las agrupaciones corales más reconocidas del mundo, pero muy pocos conocemos realmente la magnitud de su historia.
Muchos nos hemos acostumbrado a verlos y a escucharlos durante la Conferencia General o en una transmisión de “Música y Palabras de Inspiración”. Sin embargo, su legado va mucho más allá.
Durante más de un siglo, el Coro del Tabernáculo ha acompañado a presidentes y ha estado presente en algunos eventos significativos de la historia moderna demostrando que la música inspiradora ha acompañado en momentos que marcaron generaciones.
Cuando un presidente entró al Tabernáculo

En septiembre de 1963, el entonces presidente John F. Kennedy visitó Salt Lake City y pronunció un discurso en el histórico tabernáculo ante miles de personas.
Los asistentes a ese evento fueron de un promedio de:
- 8.000 personas dentro del edificio.
- 2.500 personas en el Salón de la Asamblea.
- Cerca de 5.000 más en los terrenos y en los alrededores.
Ese día, el Coro del Tabernáculo estuvo presente e interpretó el poderoso “Himno de Batalla de la República”.
Aquella no fue una canción patriótica. En el contexto de 1963, un año de tensiones sociales y políticas en Estados Unidos, las palabras de ese himno resonaron con esperanza y convicción moral en cada uno de los corazones que escucharon al Coro del Tabernáculo.
Meses después, tras el asesinato del presidente Kennedy, el Coro del Tabernáculo participó en una transmisión nacional en homenaje al presidente fallecido en donde la música sagrada volvió a cumplir su papel: consolar a una nación en duelo.
Una visita centrada en la familia

Años después, en 1978, el presidente Jimmy Carter asistió a un programa en el Tabernáculo de Salt Lake durante la Semana Nacional de la Familia.
Allí recibió de manos del mismo presidente Spencer W. Kimball, presidente de la Iglesia de Jesucristo en ese entonces, un reconocimiento titulado “Amor en casa”.
Aquel encuentro fue significativo no solo por la presencia de las autoridades, sino por el mensaje central del evento: la importancia de la familia como fundamento social y espiritual.
Para reforzar ese mensaje, el Coro del Tabernáculo aportó el espíritu mediante la música sagrada reforzando así el ambiente de unidad y valores compartidos.
De Salt Lake a la Casa Blanca

La Manzana del Templo no fue el único escenario de encuentros entre el Coro del Tabernáculo y figuras presidenciales. En 1911, a petición del presidente William Howard Taft, el Coro del Tabernáculo realizó una presentación en la Casa Blanca durante una gira nacional.
En ese tiempo, viajar desde el oeste hasta Washington era toda una hazaña, pero aún así el Coro del Tabernáculo aceptó. Aquella invitación confirmó que el Coro del Tabernáculo ya había trascendido fronteras regionales.
Décadas después, en 1958, el presidente Dwight D. Eisenhower también recibió al Coro del Tabernáculo en la Casa Blanca para un concierto especial ante el gabinete y el personal presidencial.
Luego en 1974, el presidente Gerald Ford asistió a una presentación del Coro del Tabernáculo en el Kennedy Center y las fotografías incluso revelan a él y a la primera dama conversando con los miembros del coro después del concierto.
7 inauguraciones presidenciales

Uno de los aspectos más llamativos es que el Coro del Tabernáculo ha participado en 7 inauguraciones presidenciales de 6 presidentes distintos.
El Coro del Tabernáculo cantó en la ceremonia de juramentación de Lyndon B. Johnson en 1965, interpretando “This Is My Country” y repitió esa pieza en 1969 para Richard Nixon acompañado por la Banda de Marines de los Estados Unidos.
En 1981, durante el desfile inaugural de Ronald Reagan, ocurrió algo sorpresivo. Reagan lo llamó “America’s Choir”, “El Coro de América” en español. Un apodo que muchos aún recuerdan.
Más adelante, el Coro del Tabernáculo participó en la juramentación de George H. W. Bush, incluyendo música de preludio y eventos oficiales. También formó parte del desfile inaugural de George W. Bush en 2001.
En 2017 interpretó “America the Beautiful” durante la toma de posesión de Donald Trump. Estas participaciones en medio de eventos de carácter político reflejan que sin importar las diferencias, cuando se requiere solemnidad y elevación espiritual, el Coro del Tabernáculo ha estado presente.
Un momento global: los Juegos Olímpicos de 2002

¿Sabías que Salt Lake City fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 2002? Pues sí y adivina qué: el Coro del Tabernáculo también estuvo.
El coro participó en la ceremonia de apertura, donde el presidente George W. Bush declaró oficialmente inaugurados los juegos.
Ese mismo día, el Coro del Tabernáculo cantó en el Capitolio estatal piezas como “Escalar cada Montaña” y nuevamente el “Himno de Batalla de la República”. Ese día dio paso a algo mucho más que un evento deportivo.
Desde 1847 hasta hoy, el Coro del Tabernáculo ha pasado de ser un grupo de pioneros cantando en el Valle del Lago Salado a convertirse en una de las agrupaciones corales más reconocidas del mundo y su historia lo demuestra.
Fuente: Church News



