Testimonio de hombre que reconoce ser un “mal padre” se hace viral

Testimonio de "un mal padre"

El hijo del hermano Hardman, como estoy seguro que a muchos papás les ha pasado, le insistió que subiera al púlpito para que diera su testimonio. 

No lo había hecho antes porque sentía que su testimonio era muy preciado y personal, pero decidió hacerlo por primera vez en la Iglesia.

Mas adelante él procedió a dar su testimonio en un grupo de Facebook llamado “Worldwide Unified” y ha tocado el lado más sensible de muchos, obteniendo más de 3,500 respuestas.

Las palabras del hermano Hardman se comparten a continuación.

Fuente: Shutterstock

Soy miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de toda la vida. Serví en una misión para la Iglesia en 1975.

Soy un veterano de la Marina y tengo una familia grande, he viajado por todo el mundo y he trabajado con un equipo de cirujanos cardíacos durante muchos, muchos años.

Ahora que soy mayor y viudo (mi esposa, mi ángel, y yo usamos la misma página de FB)… y encuentro que esto (la Iglesia y mi testimonio) es lo que es realmente importante en la vida para mí.

Mi hijo Joey me ha estado insistiendo a que suba [al púlpito] y dé mi testimonio, aunque él sabe lo difícil que es para mí. Le pregunté la razón y me avergüenza decir que es porque nunca lo ha escuchado, lo que creo que me convierte en un padre bastante malo.

Fuente: Phillips Smith Conwell

Entonces, en contra de mis deseos, finalmente subí y di mi testimonio un domingo de ayuno. Eso probablemente nunca volverá a suceder porque es muy preciado para mí (y un poco largo), así que lo publicaré aquí. Es la única forma que conozco de llegar a más de 500,000 personas a la vez.

Los líderes de la Iglesia nos han dicho que debemos dar nuestro testimonio y compartirlo con frecuencia para fortalecernos unos a otros, pero también para testificar de PORQUÉ creemos y sabemos lo que decimos.

Así que, Joey y el resto de mis hijos (Sarah, Jeremy, Josh, Lauren, Aaron, Amber, Maggie, Bethany, Stephen, Lucas, Nikki, Jordan, Isaac, Spencer y Katie), creo que son todos ellos, quiero que todos ustedes sepan que sé con todo lo que soy, que esta Iglesia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es la Iglesia del Señor.

Las cosas que Él quiere que sepamos, Su evangelio, están contenidas en la Biblia y el Libro de Mormón y son una doctrina verdadera. Esas enseñanzas provienen de Él.

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La Primera Visión por Coco Santángelo

Testifico que José Smith fue elegido para ser Su profeta y dar inicio a la restauración de esta Iglesia y que tenemos el privilegio de ser guiados e instruidos por el actual profeta del Señor, Russell M. Nelson.

El Hijo de nuestro Padre Celestial, Jesucristo, honró a Su Padre, sufrió y dio Su vida para expiar nuestras debilidades y errores.

También testifico que sé que las doctrinas del diezmo, la Palabra de Sabiduría, la Ley de Castidad y la obra del templo también son verdaderas y que uno puede acercarse más a conocer y comprender a nuestro Padre Celestial al orar siempre y guardar Sus mandamientos.

Una vez más, es mi testimonio que sé que estas cosas son verdaderas porque cuando las he vivido, las promesas adjuntas a ellas siempre han demostrado ser verdaderas, pero especialmente, SÉ que Jesús vive.

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Él es nuestro Salvador y nuestro Redentor. Él vive y nos ama. Y sé que esto es cierto porque:

-Cuando me siento totalmente perdido, Él responde mis oraciones y me guía con Sus escrituras.

-Cuando estoy enfermo o herido, Él me sana con Su sacerdocio.

-Cuando tengo pereza y soy egoísta o necesito una llamada de atención, Él me deja servir.

-Cuando estoy en peligro o no tengo cuidado, Él me protege y me salva.

-Cuando necesité aprender a tener paciencia y a amar a los demás, Él te envió a mí y a mis otros hijos. Probablemente es porque no tuve paciencia desde un principio.

-Cuando necesité proteger a nuestra familia y necesité un nuevo hogar seguro para ellos, que estuviera lejos del peligro y de aquellos que les harían daño, Él me trajo aquí.

-Cuando estuve solo, me dio amigos buenos y leales que me defendieron y me ayudaron.

Ellos me aceptan como soy, con mis defectos y todo… viejo y malhumorado, golpeado, imperfecto, tosco y muy torpe socialmente.

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Y con mucha frecuencia, mucha, demasiada, cuando me siento indigno y lo decepciono porque cometo muchos errores porque no estoy pensando bien o por cosas que no sé o que simplemente no me importan, Él no me abandona ni me castiga ni me desecha como creo que debería hacerlo porque le volví a fallar.

En cambio, me perdona y me ama de todos modos, me enseña y me escucha y luego espera pacientemente mientras me deja intentarlo una y otra vez… hasta que finalmente lo hago bien.

Cuando me sentí inútil y amado por nadie, ni siquiera por Él, me trajo a mi Rachel, tu Madre. La que me completa, la única persona que mi alma necesita y ama.

Y cuando estuve débil y mi espíritu finalmente se quebró y quería rendirme e irme a casa, porque estaba cansado de sufrir por tantas pérdidas, me dio una gran fuerza y ​​me recordó todo lo que tengo… mi preciosa esposa y ángel, mis hijos y Él y todo lo que está por venir.

No hay suficiente dolor, no hay suficiente costo, no hay suficiente dificultad que pueda apartar mi corazón de aquellos que amo, de mi Salvador o mi convicción de que esta es la Iglesia de Dios.

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Él es nuestro Salvador y nuestro Redentor. Él vive y nos ama. Y sé que esto es cierto.

Porque Él vive, debido a Su expiación y debido a una cosita preciosa que Él nos dio llamada amor, no hay finales. No existe el darse por vencido, no en ti, no en Él, ni siquiera con alguien como yo. Vale la pena luchar por todos nosotros.

Independientemente del costo, tenemos el privilegio de pagarlo. Hermanos y hermanas, es mi testimonio que Jesús, nuestro Salvador, vive. Somos muy bendecidos porque nuestro Padre Celestial es bueno, es bondadoso y muy paciente con nosotros mientras trata de enseñarnos a ser como Él.

Él siempre esta ahí. Él siempre nos amará y nos querrá, siempre nos ayudará mientras nos esforcemos por ser mejores de lo que somos para que todos podamos volver a casa con Él.

Tenemos que intentarlo y nunca rendirnos. Comparto este, mi testimonio, con ustedes, en el nombre de Jesucristo, Amén.

Fuente: Called to Share

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