Cómo la historia del arco roto de Nefi llevó a un hombre a vencer el fracaso

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Benjamin Taylor tenía una rutina, una con la que no deseaba continuar. Tuvo 6 trabajos diferentes en 6 años, ninguno de ellos tuvo buenos resultados.

Taylor compartió su historia en el blog de ChurchofJesusChrist.org. Taylor le pidió al Señor poder encontrar un trabajo real, uno que pudiera convertir en una carrera. Tiempo después, recibió una llamada de alguien que vio su currículum en Internet y le ofreció un puesto como practicante de electricidad. Taylor pensó que esa había sido una respuesta a sus oraciones.

“Pero, después de una o dos semanas de empezar mi nueva carrera, mis manos me comenzaron a doler y las yemas de mis dedos estaban adormecidas. Visité un doctor, pedí permiso en el trabajo para descansar y ejercitar mis manos. Además, recibí bendiciones del sacerdocio. Aun así, mis manos estaban adormecidas y me dolían más cada día”.

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Taylor sabía que tenía que buscar un trabajo diferente, pero también sabía del dolor que eso implicaría.  Al volver a leer la historia de la familia de Lehi, Taylor reflexionó con respecto a cómo Nefi debió haberse sentido cuando rompió su arco. Se suponía que Nefi debía proveer para su familia y Taylor, para la suya.

“Pero, no se había roto un arco, era yo. Esos años de fracasos me dejaron como un hombre roto, pero también me dieron un corazón quebrantado. Entonces, tomé mi corazón quebrantado y pedí ayuda. Pedí la ayuda de Dios. Pedí la ayuda de mi familia”.

El Señor y mi familia me escucharon. Mi cuñado habló conmigo sobre las posibles maneras en las que podría intentar arreglar mi currículum. Él y mi hermana analizaron mi educación y experiencia, mis habilidades y personalidad, e intentaron ayudarme a encontrar una carrera en la que pudiera prosperar.

Elegimos una carrera y me presentaron contactos que sabían sobre el tipo de trabajo que estaba buscando y estaban dispuestos a aconsejarme mientras buscaba.

manos

Postulé para algunos trabajos y, ocasionalmente, conseguí una entrevista. Las personas con las que pasé las entrevistas de trabajo, me hicieron saber lo pequeñas que eran mis posibilidades de ser contratado.

Un día mi esposa oró por mí. Oró muchos días por mí, pero este día lloró y luchó con Dios con toda su fuerza. Sabía lo deprimido y lo cansado que estaba. Le pidió a Dios que me diera una victoria y que pudiera tener un poco de esperanza.

Unas horas después, recibí una llamada de alguien que me ofrecía un trabajo mejor del que esperé. Simplemente llegó justo a tiempo. Unos días antes de comenzar mi nuevo trabajo, se rompió por completo un tendón de mi mano débil. Pero, estaba bien porque encontré una nueva esperanza y mi tendón roto, no me rompió.

He tenido mi nuevo trabajo durante algunos meses maravillosos y ¡me siento muy bien! Pero es posible que esta prueba no haya terminado. Las pruebas de Nefi no terminaron después de que el Señor lo bendijo con comida. Seis trabajos en seis años podrían convertirse en seis años sin trabajo.

Sin embargo, independientemente de lo que suceda, hay una bendición que siempre puede estar disponible para mí: El amor de Dios.

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Pablo escribió que ninguna “tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada” podría separarnos del amor de Dios (Romanos 8: 35). Añadiría a la lista “ni el desempleo, la pobreza, ni la deuda”. El amor de Dios, a través del consuelo del Espíritu Santo, siempre está disponible para nosotros a medida que lo busquemos.

Incluso si más partes de mi cuerpo resultaran heridas, incluso si perdiera más trabajos, incluso si todas las cosas fueran mal, puedo escoger seguir a mi Dios y confiar en Su amor por mí.

Aunque Nefi rompió su arco fino de acero, confió en Dios, hizo otro arco, esta vez de madera y fabricó una flecha de madera. Si esta experiencia me ha enseñado algo, es que a medida que busquemos la autosuficiencia, ya sea un mejor trabajo, una mejor educación o mejores hábitos con nuestro dinero, debemos aprovechar lo que tenemos, incluso cuando no parece suficiente.

Luego, hagamos lo que hizo Nefi: ser humildes, confiar en Dios y preguntarle a dónde debemos ir para proveer.

Sé que Dios conoce nuestras pruebas. Él nos ama. Si acudimos a Él, Él nos mostrará a dónde debemos ir a cazar y qué debemos hacer. Él nos enviará la ayuda que necesitamos.

Fuente: churchofjesuschrist.org

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