2 motivos para asimilar mejor la voluntad de Dios en tu vida

Toda mi vida me han dicho que la característica representativa de un verdadero cristiano es someterse a la voluntad de Dios. Pero, siempre sentí que ese noble objetivo estaba fuera de mi alcance.

La verdad es que me gusta mi voluntad. Me gusta ser independiente, tomar mis propias decisiones y sentir que tengo el control.

Quiero decir, ¿esas no son cualidades admirables? ¿No debería aprender a ser responsable y cuidarme? Asimismo, me enseñaron la importancia de la autosuficiencia.

Así que también es importante reservar algo de mi propia voluntad para aprender a ser autosuficiente, ¿verdad?

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Este último año, he aprendido mucho sobre mí y Dios que ha cambiado por completo mi pensamiento erróneo sobre lo que significa someterse a la voluntad de Dios.

En lugar de sentirme temeroso de ceder el control o culpable por no hacer lo suficiente, estoy aprendiendo a sentir que puedo convertirme en mi mejor yo al someterme a la voluntad de Dios.

En pocas palabras, he aprendido que mi disposición a someterme a la voluntad de Dios requiere dos cosas:

1. Creer que Dios es todopoderoso

2. Creer que el amor de Dios no tiene límites

Dios es todopoderoso

amor De Dios

Al reflexionar sobre mi falta de disposición de renunciar a mi voluntad y someterme a la de Dios, me he dado cuenta de que a veces olvido que Dios es todopoderoso.

En la Biblia, aprendemos que Jonás luchó con el mismo problema que yo cuando cuestionó la voluntad de Dios de predicar al pueblo de Nínive.

Jonás sabía que el pueblo de Nínive estaba muy lejos de la salvación y que no había nada que pudiera decir para cambiar eso. “Dios debe haber cometido un error; ni siquiera el Todopoderoso pudo ablandar el corazón de un pueblo tan inicuo”.

Otro ejemplo de la Biblia es Naamán y su renuencia a seguir el mensaje que Eliseo le envió de Dios. Eliseo le dijo que debía bañarse en el río Jordán para ser sanado de su lepra.

El río Jordán estaba sucio, y la idea de bañarse en él para curarse de la lepra era absurda. “Dios debió haberse equivocado esta vez”.

Cristo Luz a las naciones: ELISEO Y NAAMÁN - ESTUDIO BÍBLICO

En estos ejemplos, la renuencia a someterse a la voluntad de Dios fue el resultado de dudar de que Dios realmente sabe qué es lo mejor para nosotros y puede hacer lo que dice.

Aunque no me dé cuenta, cada vez que me muestro reacio a seguir la voluntad de Dios porque creo que yo sé mejor qué es lo que necesito, dudo de Su omnipotencia.

Si realmente creo y confío en el conocimiento y el poder de Dios, ¿por qué dudaría de que Su voluntad es mejor que la mía?

El amor de Dios no tiene límites

La otra parte de mi renuencia a someterme a la voluntad de Dios es olvidar que Dios realmente me ama y siempre quiere lo mejor para mí.

A veces, es difícil mantener esta perspectiva, especialmente cuando se atraviesan pruebas importantes.

Después de todo, ¿cómo podría Dios ser todo amoroso cuando deja que le sucedan cosas malas a las personas buenas? Estoy aprendiendo que Dios realmente quiere lo mejor para mí en la perspectiva eterna.

A veces, es mejor para mí atravesar un dolor temporal para aprender algo que no podría de otra manera.

A veces, es mejor para mí sacrificar el tiempo que prefiero dedicar a mis propias actividades para fortalecer mi relación con mis seres queridos.

Dios se ha ganado con creces mi confianza a través de la mayor expresión de amor. Él envió a Su Hijo Jesucristo a sufrir y morir para que yo pudiera vivir con Él nuevamente.

Aunque no me dé cuenta, cada vez que me niego a aceptar la voluntad de Dios porque no creo que sea lo mejor para mí, estoy dudando de Su incomparable amor por mí.

Si realmente creo que el amor de Dios por mí no tiene límites, ¿por qué dudaría de que Él quiere cualquier cosa que no sea lo mejor para mí?

Someterse por completo a la voluntad de Dios

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Cuando creo plenamente tanto en el poder de Dios como en Su amor, siempre estoy dispuesto a someterme a Su voluntad. Sé que Dios puede hacer más de mi vida de lo que yo mismo puedo hacer.

Cuando recuerdo estas dos cosas, me emociona someterme a Su voluntad. Sé que con Su ayuda siempre alcanzaré mayores alturas y seré una mejor persona de lo que podría ser por mi cuenta.

Siempre que me doy cuenta de que me niego a someterme a Su voluntad, reconozco que necesito fortalecer mi fe en Su poder o Su amor.

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Si no estoy dispuesto porque no creo que Su idea funcione, entonces necesito fortalecer mi fe en Su poder.

Si no estoy dispuesto porque no confío en que Su voluntad sea lo mejor para mí, entonces necesito fortalecer mi fe en Su amor.

Al final del día, si realmente creo que Él es todopoderoso y Su amor por mí no tiene límites, ¿por qué querría otra cosa que Su voluntad?

¿Cuál es la voluntad de Dios para mí?

confiar en el Señor

A medida que mi fe en Dios y Sus atributos crece, me emociona conocer y hacer Su voluntad. Mi conocimiento de la voluntad de Dios para mí en el pasado fue alimentado por una mala comprensión de quién es Dios realmente.

Pensaba que someterme a la voluntad de Dios significaba renunciar a lo que amaba y más me apasionaba. Creía que Dios era un microgestor que exigía que todo mi tiempo, dinero y talentos se destinaran exclusivamente a fines religiosos.

Pensaba que si estaba realmente preparado para hacer Su voluntad, tendría que dar todo mi dinero a los pobres y pasar todo mi tiempo libre leyendo las Escrituras o predicando a la gente acerca de Dios.

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Pensaba que Dios quería convertirme en alguien que no pensara ni hiciera nada más que alabarlo en las esquinas y recolectar donaciones para los pobres.

No me malinterpreten, no critico a nadie que decida dedicar su vida a Dios de esta manera. Pero, a medida que me dispuse a aprender y hacer Su voluntad, descubrí que Él se preocupa por mis pasiones. Él desea que haga las cosas que amo. Quiere que aprenda, explore y tome mis propias decisiones.

Estoy aprendiendo que no tengo que elegir entre dedicar mi vida a la voluntad de Dios o seguir una educación, una carrera y pasatiempos significativos.

Puedo hacer ambos. Dios quiere que haga ambas cosas. Él no quiere que yo sea un autómata, quiere que sea lo mejor que puedo llegar a ser.

Pensaba que someterme a Su voluntad significaba renunciar a mi capacidad de tomar mis propias decisiones. Sin embargo, aprendí que la gran mayoría de las veces Su voluntad es devolverme la oportunidad de dirigir mi vida, seguir lo que deseo y aprender de mis errores.

Seguir Su voluntad no me restringe, me permite convertirme en mi mejor versión.

Una invitación especial

alcanzar tus objetivos

Para todos los que estén luchando con la noción de aceptar por completo la voluntad de Dios, los invito a hacerse dos preguntas:

1. ¿Realmente creo que Dios puede hacerlo todo?

2. ¿Realmente creo que Dios me ama y quiere lo mejor para mí?

Al menos para mí, cuando puedo responder sinceramente con un a estas dos preguntas, me emociona conocer y seguir la voluntad de Dios.

oraciones

Sé que todo lo que Dios tiene reservado para mí es mejor que cualquier otra cosa que pueda hacer por mi cuenta.

La persona en la que Él me ayudará a convertirme siempre será mejor que la persona que puedo ser sin Él.

¿Qué experiencias has tenido al seguir la voluntad de Dios? ¡Cuéntame en la sección de comentarios!

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Jacob Burdis y fue publicado en Third Hour con el título “Learning to Surrender to God’s Will”.

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