“Aquí hay 5 formas en que podemos convertirnos día a día en los arquitectos de nuestra propia felicidad.”

Dentro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, existe un enfoque importante en nuestro “albedrío”. El albedrío, o nuestra capacidad de elegir, es una doctrina clave dentro del Evangelio.

Creemos que fue la principal diferencia entre los dos planes presentados a nuestro Padre Celestial antes de que viniéramos a esta Tierra. El propósito del Padre Celestial para esta vida era permitirnos venir a esta tierra y tomar nuestras propias decisiones; discernir lo correcto de lo incorrecto, elegir seguirlo a Él y a Su Hijo, y por supuesto “para tener gozo” (2 Nefi 2:25).

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Gérald J. Caussé recientemente dio un discurso a los jóvenes de la Iglesia titulado “Somos los arquitectos de nuestra propia felicidad” en donde comparte las formas en que podemos tomar el control de nuestras vidas para encontrar la felicidad.

Él afirma que “[nuestra] felicidad depende mucho más de los principios que [decidamos] seguir que de las circunstancias externas de [nuestra] vida” y que “si [vivimos] en armonía con Su plan eterno y si [tenemos] fe en Sus promesas, ¡entonces [tendremos] un futuro brillante!”

El Evangelio de Jesucristo es maravillosamente simple, y a medida que nos acercamos a Cristo se vuelve aún más simple de la manera más increíble. Es un mensaje de paz, felicidad y amor.

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Los profetas y los líderes de La Iglesia nos enseñan continuamente las diferentes formas en que podemos acercarnos a Cristo y vivir de una manera en que el Espíritu Santo pueda guiarnos y fortalecernos. Además, hay formas que, en conjunto con los Principios del Evangelio, han demostrado que pueden aumentar nuestra felicidad en esta vida. 

Aquí hay 5 formas en que podemos convertirnos día a día en los arquitectos de nuestra propia felicidad.

1. Oración

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“Para fortalecer nuestra relación con Dios necesitamos pasar tiempo con Él a solas.” –Dieter F. Uchtdorf

La oración es nuestra conexión personal con Dios. Es nuestra forma de comunicarnos con Él y de recibir guía. A medida que pasamos más tiempo con Él cada día en oración ferviente y sincera, seremos testigos de los cambios milagrosos dentro de nosotros mismos y encontraremos un mayor sentido de felicidad diariamente en nuestra vida.

2. Tener una rutina en las mañanas

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“Mi futuro empieza al levantarme todas las mañanas.” -Miles Davis

Algunos de los momentos más importantes de nuestra vida suceden cuando nos despertamos. Hoy en día, nuestra primera acción del día es revisar nuestro teléfono, navegar por las redes sociales, o apresurarnos por salir por la puerta a tiempo.

¿Qué podríamos lograr si nos levantásemos de la cama unos 20 o 30 minutos antes? ¿Qué pasaría si en lugar de tomar nuestros teléfonos leyéramos nuestras escrituras o un buen libro para comenzar nuestro día? Cuando nos damos un poco más de tiempo para nosotros en nuestra rutina matutina, comenzamos nuestro día con claridad y organización.

Ya sea que se trate de una caminata diaria por tu vecindario o que prepares tu desayuno favorito después de hacer ejercicio, se ha demostrado que tener una rutina simple da a nuestros días el impulso que necesitamos.

3. Asistir al templo

gárment del Templo

“El templo tiene que ver con las cosas de la inmortalidad. Es el puente de esta vida a la venidera… Todas las ordenanzas que en [los templos] se efectúan, representan la forma más elevada de nuestra adoración.” Gordon B. Hinckley

Una de las formas más efectivas de superar nuestras situaciones difíciles es tener perspectiva. Una de las mayores bendiciones del templo es su enfoque en las cosas que son eternas. 

Dentro de las paredes del templo aprendemos acerca de nuestro valor divino, nuestra vida premortal, nuestra vida después de la muerte, y cómo poder sentir una mayor cercanía a las cosas que son eternas.

4. Servir a otros

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“La caridad es algo en lo que uno se convierte.” Dallin H. Oaks

A medida que seguimos el ejemplo del Salvador y hacemos todo lo posible para amar y servir a los demás, incluidos nosotros mismos, el amor puro de Cristo puede entrar más plenamente en nuestros corazones y vidas. Darnos cuenta que tenemos la capacidad de bendecir la vida de los demás nos recuerda que somos capaces de tener ese mismo amor y felicidad en nuestras vidas.

5. Tener paciencia

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“Debemos darnos cuenta de que el cambio es un proceso. La mayoría de nosotros nunca se enojaría con una semilla por no ser una flor rápidamente o esperaría que un escultor transformara un bloque de mármol en una obra maestra de la noche a la mañana.” Brad Wilcox

Todos tenemos debilidades. Todos tenemos cosas que sabemos que debemos cambiar. A veces, en esos momentos, nos sentimos completamente indefensos, y eso debido a que estos cambios toman tanto tiempo, es posible que nunca sucedan.

Igual de importante para nosotros es ser pacientes con los demás, debemos cultivar la paciencia en nosotros mismos. A menudo somos nosotros nuestros peores críticos, y cuando hacemos esto, impedimos nuestra capacidad para elegir ser felices.

Cuando nos damos tiempo para crecer, podemos encontrar más felicidad en nuestros esfuerzos, sin importar cuán pequeños nos parezcan.

¿Qué te trae felicidad? ¿Qué significa para ti la felicidad?

Este artículo fue escrito originalmente por Devin Justesen y fue publicado originalmente por ldsdaily.com bajo el título “5 Ways To Become The Architect of Your Own Happiness