Dejar atrás la pornografía no siempre ocurre de un día para otro. Para muchas personas, dejar ese hábito puede tomar incluso años, sin embargo, el cambio comienza con pequeñas decisiones: reconocer qué las está llevando de regreso, pedir ayuda, cambiar algunos hábitos y, sobre todo, volver una y otra vez a Jesucristo.
Puede haber días de avance y otros más difíciles, pero un tropiezo no significa que todo esté perdido. La sanación también puede ser un proceso de aprender a elegir al Salvador cada día.
Es por eso que, si estás intentando vencer esta lucha o quieres ayudar a alguien que lo está haciendo, estas son 6 elecciones basadas en un carrusel compartido por addfaith.org que pueden ayudarte a avanzar hacia una vida más sana y centrada en Cristo.
1. Sepulta todo aquello que te hace recaer

En el Libro de Mormón encontramos a los anti-nefi-lehitas, un pueblo que decidió seguir a Dios y sepultar sus armas de guerra como símbolo de que no quería regresar a su antigua manera de vivir.
Esa historia puede hacernos una pregunta muy personal: ¿qué necesito sepultar yo?
A veces tenemos todo el deseo de dejar la pornografía, pero seguimos teniendo al alcance aquello que nos facilita volver a los mismos patrones. Por eso, una parte importante del proceso es identificar qué cosas nos están arrastrando hacia atrás y tomar la decisión de alejarlas de nuestra vida.
Puede tratarse de determinadas aplicaciones, cuentas, páginas, archivos, conversaciones o incluso rutinas que sabemos que nos hacen más vulnerables.
Eliminar esas cosas no resolverá todo por sí solo, pero puede hacer que la decisión de seguir a Cristo sea más fácil.
A veces, avanzar hacia el Salvador también significa decidir de qué cosas necesitamos alejarnos.
2. Cambia lo que te rodea

La tentación no siempre aparece de la misma manera. Puede estar relacionada con determinados momentos del día, emociones, lugares, dispositivos o situaciones. Reconocer esos patrones puede ser una parte importante del proceso.
Por eso, puede ser útil establecer límites más saludables con la tecnología, eliminar aplicaciones que se han convertido en una tentación y modificar determinadas rutinas. También podemos procurar que nuestro entorno sea un lugar que favorezca la paz y aquello que queremos cultivar en nuestra vida.
Esto no quiere decir que debas vivir con miedo a la tecnología ni que trates todo lo que te rodea como una amenaza, sino que crees un ambiente que apoye las decisiones que quieres tomar.
Si quieres acercarte más a Cristo, vale la pena preguntarte qué cosas de tu rutina te ayudan a hacerlo y cuáles, por el contrario, te dificultan ese objetivo.
Con el tiempo, los pequeños cambios constantes te ayudarán a construir nuevas respuestas frente a la pornografía.
3. No tienes que enfrentar esta batalla solo

La lucha contra la pornografía genera mucha vergüenza, lo cual lleva a muchos a esconderlo. Pero, aunque mantener esa lucha en secreto pueda parecer una forma de protegerse, también puede hacer que la carga sea todavía más pesada.
Por eso, buscar conexión en lugar de aislamiento puede marcar una gran diferencia.
Hablar con alguien de confianza, buscar apoyo de familiares o amigos y permitir que otras personas te acompañen podrá ayudarte a recordar que una debilidad no define tu valor como hijo o hija de Dios.
Esto no significa que debas contar toda tu situación a todo el mundo. Solo debes encontrar personas seguras, maduras y confiables con quienes puedas ser honestos y confesarles lo que te pasa y cómo te sientes.
Dependiendo de las circunstancias, puede que también sea necesario que busques ayuda profesional cuando lo requieras. Pedir ayuda es una muestra de valentía y de deseo sincero de cambiar.
La sanación no tiene por qué convertirse en una batalla silenciosa porque Cristo puede sanar tu corazón, y muchas veces lo puede hacer mediante otras personas que te sostengan mientras avanzas.
4. No basta con quitar un hábito, tienes que reemplazarlo

Eliminar un hábito puede ser apenas el comienzo. Cuando una conducta ha ocupado una parte importante de nuestro tiempo, pensamientos o emociones, dejarla puede crear un vacío.
Por eso, además de dejar la pornografía, debes encontrar cosas que puedas incorporar a tu vida en reemplazo.
Hacer ejercicio, estudiar las Escrituras, consumir contenido edificante, pasar tiempo con personas que te hacen bien o servir a los demás son solo algunas ideas que pueden ayudarte a construir una nueva rutina.
Mucho más que mantenerte ocupado para no pensar en la pornografía, este consejo te ayudará a llenar tu vida con cosas que te acerquen a la persona que quieres llegar a ser.
Cuando nuestros hábitos comienzan a reflejar nuestros valores, nuestras decisiones también pueden empezar a cambiar.
Y entre esos nuevos hábitos, dedicar tiempo a las Escrituras puede convertirse en algo especialmente importante porque te recordará quién es Jesucristo, lo que ha hecho por ti y por qué vale la pena seguirlo.
5. Cambia tu manera de pensar sobre el proceso

Una de las preguntas más frecuentes que muchos tienen al intentar dejar la pornografía es: ¿seré capaz de cambiar para siempre?
Pensar constantemente en el futuro puede resultar abrumador. Es por eso que en vez de preguntarte si nunca volverás a cometer un error, quizá sea más útil preguntarte: ¿qué puedo elegir hoy?
Librarse de la pornografía es un proceso con días buenos y días difíciles, momentos en los que sentirás que avanzas y otros en los que necesitarás volver a empezar. Pero eso no significa que todo tu esfuerzo anterior haya sido inútil.
Si sientes que tienes un mal día, recuerda las palabras de Jesucristo cuando enseñó:
«No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán por sus propias cosas. Basta el día para su propio mal».
Hoy tienes una oportunidad para elegir al Salvador y mañana volverás a elegirlo. Y después, otra vez. No necesitas resolver toda tu vida en un solo día porque siempre puedes luchar un paso y una decisión a la vez.
6. Sigue levantándote

Quizás esta sea una de las ideas más importantes. Habrá días en los que te sientas desanimado por algunos tropiezos, errores o momentos que te hagan sentir que tu progreso es demasiado lento.
En esos momentos, es fácil que pienses: «ya fallé, no tiene sentido seguir intentándolo». Pero caer no significa que tengas que quedarte ahí.
La gracia de Jesucristo hace posible volver a levantarnos mediante el arrepentimiento, el cual es una invitación constante a regresar al Salvador.
Por eso, no tienes por qué rendirte en medio de un día difícil. Puedes volver a orar, pedir ayuda, ajustar aquello que no funcionó y continuar. Tu progreso no pierde su valor porque todavía no hayas llegado al final.
Reclama las bendiciones de la Expiación de Jesucristo

Si sigues luchando contra la pornografía, una de las mejores cosas que puedes hacer es estudiar con oración la Expiación de Jesucristo en las Escrituras y en las enseñanzas de los profetas. También puedes hablar con Él en oraciones y pedirle humildemente el poder que solo Él te puede ofrecer.
Mientras lo haces, puedes preguntarte: ¿cómo puede Jesucristo ayudarme a cambiar?
Si haces tu parte, estableces límites, cambias hábitos, buscas apoyo y tomas decisiones diferentes, mientras confías en que Cristo puede hacer por ti aquello que no puedas hacer por tu cuenta, no hay debilidad que no puedas vencer.
Quizás lleves meses o incluso años intentando superar tu debilidad por la pornografía. Pero sin importar tu situación, hoy debes recordar que puedes regresar, puedes pedir misericordia y puedes comenzar nuevamente.

Puede que tu cambio llegue de una manera mucho más sencilla de lo que piensas: una decisión hoy, otra mañana, una oración diaria, una conversación honesta, una aplicación eliminada, una rutina diferente o una segunda oportunidad para levantarte.
Y en medio de todas esas pequeñas decisiones está Cristo fortaleciéndote. ¡No dejes de intentarlo! Eres más fuerte de lo que crees porque puedes contar con la fuerza de Dios y con Él, nada es imposible. ¡Búscalo hoy!
