7 consejos que te ayudarán a sobrellevar la pérdida de un ser querido

perdida de un ser querido

Tres meses después de la muerte de mi padre, me encontré en Boston asistiendo a la boda de mi sobrina. Fue un evento hermoso, pero durante la recepción tocaron una canción que me recordó a mi papá.

Ni siquiera tuve tiempo de decir que me disculparan antes de salir llorando. Me dirigí al baño y me puse a llorar durante varios minutos.

La muerte de mi padre me impulsó a convertirme en una terapeuta que se especializa, entre otras cosas, en el proceso de duelo.

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La pérdida de un ser querido nos cambia, aun cuando sabemos que no tienen mucho tiempo de vida; la realidad puede ser difícil y discordante.

Nuestra experiencia de duelo puede comenzar con sentimientos de devastación, pero cuando permitimos que el pesar entre en nuestras vidas, invitamos a la sanación lo cual puede traer cambios saludables y positivos a nuestras vidas, incluida una empatía más profunda por nosotros mismos y los demás.

Debido a que nuestras vidas se ven profundamente afectadas por muchas personas, los cambios en esas relaciones pueden crear sentimientos enternecedores cuando esas interacciones se pierden a causa de la muerte.

Conocemos las cinco etapas básicas del duelo que escribió la Dra. Elizabeth Kubler-Ross; sin embargo, hay muchos modelos de duelo que podemos considerar que pueden encajar mejor con tu experiencia.

Independientemente del modelo que elijas, recuerda que el duelo no es algo lineal. Tu experiencia es única. El tiempo que te tome cada etapa ira de acorde a tu relación con esa persona y tu personalidad.

Sabiendo esto, aquí te compartimos 7 consejos que te pueden ayudar a afrontar el dolor y brindar sanación de la pérdida de un ser querido. 

1. Está bien llorar

Muchos de nosotros, especialmente los hombres, sentimos la necesidad de ser fuertes y estoicos ante el dolor. Pero Dios nos dio emociones y lágrimas para poder sentir y sanar.

No podemos sanar lo que nos negamos a sentir. En una nota al pie de página de su discurso de la Conferencia General de 2019, la hermana Reyna Aburto declaró:

“Aprender a identificar y valorar nuestras emociones puede ayudarnos a usarlas de manera constructiva para llegar a ser más como nuestro Salvador, Jesucristo”.

Reconocer y sentir nuestras emociones es un componente clave para sanar nuestro dolor. Lo que no se reconoce encontrará alguna forma de llamar nuestra atención.

Si no reconocemos el dolor cuando aparece en circunstancias normales, puede regresar con complicaciones de depresión, ansiedad, irritabilidad o una desconexión de uno mismo y de los demás.

Negarnos a superar nuestro dolor puede causar más problemas. Date la oportunidad de llorar. No hay reglas para esto. Puedes llorar solo, con otros o en oración. Llora cada vez que la pena te golpee.

2. Escribe en un diario

Este diario debe ser algo personal, no es algo que pasarás a tu posteridad. Es solo para ti y puede ser un simple cuaderno. En estas páginas, puedes escribir cada sentimiento e incomodidad que tengas. 

Si estás enojado, escríbelo en tu diario. Mejor afuera que adentro.

Este tipo de diario tiene otros propósitos. 

Escribe sobre las cosas buenas y alegres que te suceden: los pequeños momentos de paz o la ayuda que te brinda un amigo. 

Escribe tus recuerdos: Utiliza tu diario para hacer seguimiento de las experiencias espirituales que tengas.

Elder Richard. G. Scott nos animó a “escribir en un lugar seguro las cosas importantes que aprendas del Espíritu”, diciendo “que a medida que escriban impresiones preciadas, con frecuencia vendrán más”. 

Escribir sobre tu dolor te ayuda a dejarlo ir de tu cabeza y, finalmente, de tu corazón.

3. Habrá muchos primeros momentos sin esa persona

Para un cónyuge, habrá ese primer aniversario de bodas. Tu primer cumpleaños, vacaciones y otras ocasiones especiales que pueden hacerte llorar.

Si recuerdas estas ocasiones especiales con anticipación, puedes planificarlas eligiendo cómo deseas pasar ese día. Quizás puedas realizar una actividad en honor a ellos, algo que te haga sentir que está en tu memoria.

También puedes considerar escribir en tu diario la experiencia que tengas, lo que sentiste y cómo proceder ante ello.

4. Escribe cartas

Otro consejo es escribir cartas a tu ser querido que ha fallecido. 

Con frecuencia, cuando se trata de este tipo de dolor, empezamos a sentir como si hubiera un asunto pendiente. 

Quizá te perdiste un momento en el que pudiste compartir tus sentimientos, tal vez haya una herida que permanece abierta o hay algo de lo que te arrepientes. Escribir cartas puede ayudarnos a despejar esos sentimientos.

A través de la escritura, también es posible revivir momentos felices y alegres, y recordar momentos especiales y significativos. También puedes escribirle una carta a Dios o a ti mismo. 

Esta acción puede ser parte de tu proceso diario y es un paso hacia la sanación.

5. Únete a otros que están de duelo

El duelo puede aislarnos y, a menudo, podemos llegar a sentirnos separados tanto de las personas que amamos como de nuestra comunidad.

Una forma de unir nuestra necesidad de llevar nuestro duelo y aprender a ser social nuevamente es unirse a un grupo de duelo en línea o en persona. 

Esto te ayudará a darte cuenta de que no estás solo y de que otras personas han pasado por esto, al mismo tiempo que te ayudará a prepararte para eventualmente unirte a otros círculos sociales.

Aunque la experiencia que atraviesas es única, unirte a otras personas que están pasando por algo similar puede ayudarte a fomentar conexiones en un momento en que puedas estar experimentando soledad.

6. Sentir tristeza y aflicción por tu pérdida no significa que tu fe sea débil

A veces, tenemos miedo de mostrar o incluso sentir nuestro pesar, porque nos preocupa que parezcamos o nos sintamos sin fe, como si no confiáramos en el Señor. 

Sin embargo, la fe y el dolor no son enemigos ni debemos sentir que no podemos experimentar ambos. Ambos van de la mano, están intrincadamente conectados con hilos de amor y confianza en el Señor.

No necesariamente nos volvemos al Señor con la esperanza de liberarnos inmediatamente de nuestro pesar. Por el contrario, confiamos en que Él caminará con nosotros durante este tiempo, para que podamos aprender lo que Él desea que sepamos. 

Con el tiempo, esto puede aumentar nuestra empatía y permitirnos estar disponibles para los demás cuando están sufriendo y al mismo tiempo acercarnos al Señor.

7. Confía en tu Salvador

Cuando se trata del dolor específico de la aflicción, el Salvador está completamente familiarizado con la angustia y el sufrimiento de una pérdida.

A menudo, cuando pensamos en la Expiación, nos enfocamos en cómo el sacrificio del Señor nos permite ser perdonados por nuestros pecados. Pero esa no fue la totalidad de Su sacrificio.

Él comprende el dolor a un nivel íntimo e inmediato, y debido a que ha descendido por debajo de todas las cosas, puede caminar con nosotros en nuestro viaje personal de duelo.

En última instancia, el dolor se trata de sanar, no de olvidar o superar la pérdida, sino de reconciliar una nueva y a menudo impactante realidad en nuestra vida.

La mayoría de las veces, las personas tienen miedo de sanar o sentirse felices porque les preocupa ser desleales a su ser querido. Creen erróneamente que si se aferran a su tristeza, entonces se están aferrando a sus seres queridos.

Pero dejar ir a un ser querido no es el objetivo de la sanación, esta sanación consiste en crear una nueva relación con tu ser querido y llevar esa relación a tu vida presente y futura.

El dolor es el precio del amor que tenemos por los demás y este amor nunca se olvida.

Fuente: ldsliving.com

Comentarios
Yo estoy pasando por la perdida de mi nieta, la hija de mi tercer hijo. No es fácil ver a mi hijo triste porque estaba muy ilucionado esperando el nacimiento de su primera hija Nuestro Padre Celestial lo bendijo con una nena. Me duele ver cómo se muestra fuerte pero a la vez se está derrumbando, se que no solo el se siente así también mi nuera y yo también estoy muy triste porque ella es mi segunda nieta, tengo una nieta de parte de mi primer hijo es difícil estos momentos se que tenemos las promesas del Señor yo sé que mi hijo va a volver a su nena porque ella nació en el convenio del matrimonio por el templo..
Manuela

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