7 patrones de oración que aprendemos del profeta José Smith

Aprendí mucho en los últimos 40 años de estudio intensivo sobre el profeta José Smith, he tratado de ver y seguir patrones de su vida, fidelidad e increíble obediencia al Señor.

José recibió instrucción de no menos de 56 mensajeros celestiales diferentes, incluidas al menos 5 visitas del Padre y el Hijo, 22 visitas del ángel Moroni y visitas de los Doce Apóstoles, del tiempo de Jesús, y los Doce Discípulos de Cristo que se registran en el Libro de Mormón.

Podemos confiar en José, seguirlo y tener un testimonio seguro de su llamamiento.

Sentí que debía escribir sobre los 7 patrones de oración que aprendí del profeta José Smith, patrones que nos ayudarán a acercarnos al Señor y ejercer gran fe en la salvación. Creo que algunos de estos patrones te sorprenderán. ¡Veamos!

Patrón 1: Reconocer nuestra dependencia absoluta del Señor

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Aprendí este patrón de la Primera Visión.

La oración que precede a la Primera Visión está relacionada con nuestra absoluta dependencia del Señor por el conocimiento que simplemente no podemos obtener sin Su ayuda.

José se dio cuenta de que sin la ayuda de Dios, permanecería en la oscuridad y la confusión sobre el conocimiento que necesitaba para avanzar en la vida.

¿Estamos en una posición similar en nuestras vidas? ¿Hay cosas que simplemente no podemos saber sin la ayuda de Dios?

Patrón 2: Ser insistentes con el Señor hasta que nos bendiga

¿Cómo? Parece que hacer esto molesta al Señor. Bueno, en realidad no es así.

La lección que aprendimos de la parábola, que poco se recuerda, sobre la viuda que asedia al juez injusto (Lucas 18: 1-5) fue una alusión recurrente en las enseñanzas de José Smith. Esa parábola nos alienta a seguir el ejemplo de la viuda insistente, José Smith dijo:

“Dios no hace acepción de personas; todos tenemos el mismo privilegio. Acudan a Dios y cánsenlo hasta que Él los bendiga”.

Entonces, ahora sabemos que debemos acudir a Dios para descubrir cosas que no podríamos sin Él y estamos invitados a insistirle hasta que Él nos bendiga.

¿Podemos aplicar estas cosas en nuestras vidas? ¿Hay algo que realmente necesites?

No estoy hablando de dinero – aunque el dinero a veces sea parte de nuestras oraciones – sino que me refiero a los momentos en que necesitamos recibir orientación, curarnos de nuestras enfermedades o tener revelación sobre algo, estamos invitados a suplicar incansablemente al Señor. Pienso que aún tenemos mucho que aprender sobre este patrón de oración.

Patrón 3: Unirnos a la fe de otras personas para obtener bendiciones poderosas

ayuno mundial

Parece un poco obvio unir nuestra fe a la de nuestra familia y amigos cercanos para recibir bendiciones, pero veamos el patrón en la vida de José.

En este relato, José y Hyrum contrajeron el cólera, estaban muy débiles como para seguir caminando, así que decidieron orar juntos a Dios para que se les restableciera la salud.

“Hicimos eso, pero no recibimos ninguna bendición, empeoramos”.

Decidieron orar nuevamente:

“Los cielos parecían sellados contra nosotros y todo el poder que podía brindarnos ayuda estaba cerrado herméticamente dentro de sus puertas”.

Entonces, decidieron orar para obtener misericordia “y no levantarse hasta que ambos tuvieran un testimonio de que podrían ser sanados”.

“A los pocos momentos, de pronto Hyrum se puso de pie y exclamó: ‘José, sé que volveremos, porque he visto en una visión a nuestra madre de rodillas debajo de un manzano, orando por nosotros, y ahora mismo está llorando y pidiendo a Dios que nos salve la vida para que pueda vernos otra vez en la carne. Y el Espíritu me testifica que sus oraciones y las nuestras serán escuchadas’. A partir de aquel momento quedamos sanos y seguimos nuestro camino con gran regocijo”.

¿Podemos humillarnos y pedir la fe y las oraciones de nuestros padres, hermanos y amigos cuando tengamos pruebas más difíciles de las que podamos soportar?

Ya sea que tus familiares sean miembros de la Iglesia o no, aún pueden ejercer fe en Dios en tu nombre.

Usa este poderoso patrón de oración y recibirás grandes bendiciones, incluso una unión más profunda en tu familia y gran amor a tu alrededor.

Patrón 4: Orar por algo mejor

John Lyman Smith, primo de José Smith, se estaba hospedando en la casa de José y Emma, ​​y ​​recordó esta historia:

“En mi juventud, solía comer en la mesa de José, el Profeta. Una vez fui invitado a cenar. Mientras jugaba en la sala de estar con su hijo, José nos llamó y nos paramos uno al lado del otro. Después de mirar la mesa dijo: ‘Señor, te agradecemos por este pan de maíz y te pedimos que nos envíes algo mejor. Amén’. El pan de maíz fue cortado y recibí un pedazo”.

“Antes de terminar de comer, un hombre vino a la puerta y preguntó si el profeta José estaba en casa. José atendió al visitante que dijo: ‘Traje harina de trigo y jamón’”.

“José aceptó los regalos y bendijo al hombre en el nombre del Señor. Dirigiéndose a su esposa, Emma, ​​dijo: ‘Sabía que el Señor respondería mi oración’”.

¿Esta es una oración de ingratitud? Creo que no. Creo que esta es una oración de alguien que realmente conoce al Señor y sabe que Él da buenas dádivas a quienes piden.

Realmente creo que al ejercer fe y conocer al Señor que da los dones y las bendiciones que recibimos, podemos pedirle algo mejor y lo recibiremos.

Patrón 5: Conocer a Dios tan bien que realmente sepamos a quién estamos orando

Dios

José dijo lo siguiente acerca de ejercer verdadera fe en Dios:

“Tengamos en cuenta que tres cosas son necesarias para que cualquier ser racional e inteligente ejerza fe en Dios para la vida y la salvación”.

“Primero, la idea de que Él realmente existe”.

“Segundo, una idea correcta de su carácter, perfecciones y atributos”.

“Tercero, el conocimiento real de que el curso de la vida que estamos siguiendo está de acuerdo con Su voluntad”. (Lectures on Faith 3: 3-5)

Me encanta leer las Escrituras con la intención de tener una idea correcta del carácter, las perfecciones y los atributos de Dios. A medida que lo conozco mejor, puedo orar más a Él. Sus atributos están dispersos por las Escrituras.

Ahora, veamos este patrón en la vida del profeta José:

Mary Elizabeth Rollins Lightner relató:

“[Mi madre y yo] fuimos a la casa de la familia Smith algunas noches, donde otras personas ya estaban reunidas. Pronto llegó José y se realizó una reunión”.

Después de que terminó la reunión, “se arrodillaron en oración, que él dirigió. Su oración fue tan larga, que varias personas se levantaron para descansar las rodillas y luego se arrodillaron nuevamente para poder llegar al final”, dijo Mary, “Nunca escuché una oración así en mi vida. Sentí que estaba hablando con el Señor y que el poder estaba bajo todos nosotros”.

José podía orar así porque realmente conocía al Señor personalmente y le habló como un hombre le habla a su amigo. Amo este tipo de oración poderosa.

Patrón 6: Saber de antemano que recibiremos una respuesta, ejercer gran fe

Dios

Me encanta estudiar los relatos del 21 y 22 de setiembre de 1823 para ver cómo el joven profeta de 17 años oró con conocimiento y poder. Lee atentamente este relato de Oliver Cowdery:

“[José] volcó su corazón en ferviente oración, y su alma entera se abstrajo tanto de todo lo que fuera de naturaleza temporal que, para él, la tierra había perdido su atractivo, y todo lo que deseaba era preparar su corazón para conectar con algún tipo de mensajero que pudiera transmitirle la deseada información en cuanto a su grado de aprobación ante Dios. [Y como José registró: ‘porque tenía plena confianza en obtener una manifestación divina, como la recibí anteriormente’]”.

Por supuesto, sabemos que esta oración precedió a la primera visita del ángel Moroni. Pero, me encanta todo lo que aprendemos:

  • José tenía plena confianza en recibir una visión
  • Estaba en ferviente oración
  • Toda su alma se abstrajo de todas las cosas en esta tierra
  • Su corazón se ablandó

¡Y mira los resultados! ¡Podemos aprender algo de este patrón de oración!

Patrón 7: Clamar desde el fondo del alma

A veces, cuando realmente queremos algo del Señor, tenemos que seguir orando por días, semanas, meses o incluso años. Lo que parece una oración sin respuesta nos mantiene de rodillas y en esta forma de súplica durante mucho más tiempo de lo que jamás imaginamos.

José Smith fue arrestado el 1 de noviembre de 1838 y durante los siguientes 140 días oró por su liberación y le rogó a Dios que se hiciera justicia con él y sus compañeros. Clamó en medio de la angustia de su alma:

de Joseph Smith

“Oh Dios, ¿en dónde estás? ¿Y dónde está el pabellón que cubre tu morada oculta?” (DyC 121: 1)

Realmente podemos llegar a ese punto de gritar y llorar. Pero, a través de esta experiencia, José se acercó al Señor. Aprendió los principios del sacerdocio. Recibió la fuerza, la confianza y el poder que no tenía.

Antes de estar en la Cárcel de Liberty, José siempre tuvo un portavoz para hablar por él: Sidney Rigdon u Oliver Cowdery pronunciaban los discursos más largos y José los más cortos. Después de Liberty, nadie más habló por José.

Testifico que tenemos mucho que aprender sobre la oración en nuestras vidas. Testifico que Dios está dispuesto a enseñarnos a orar. Testifico que los estándares que el profeta José nos enseñó nos ayudarán a acercarnos a Dios.

Fuente: Meridian Magazine

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