En su amplia visión del cosmos, Abraham aprendió algunos principios sobre el liderazgo que escribió en su registro para quizá, ayudarnos a nosotros, sus hijos, en los últimos días.

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“Y vi las estrellas,” comenzó Abraham, “que eran muy grandes, y que una de ellas se hallaba más próxima al trono de Dios; y había muchas de las grandes que estaban cerca; y el Señor me dijo: Estas son las que rigen; y el nombre de la mayor es Kólob.”

Para entender la visión de los cielos, Abraham, como Moisés, aprendió que las estrellas representan las inteligencias organizadas, que son los hijos espirituales de Dios. La mayor y “primera creación, la más próxima a lo celestial” es Kólob, que representa a Jesucristo, que se encuentra más cerca y se parece más a Dios, y que, en orden ascendente, es “más inteligente que todos.”

Otras representaciones de estrellas se revelaron en la visión. Por ejemplo, Abraham aprendió que una estrella llamada Olíblish “se halla contigua a Kólob… constituye la siguiente gran creación regente cerca de lo celestial, o sea, el lugar donde Dios mora; posee también la llave de poder.” ¿Esta estrella podría representar al Espíritu Santo? Entonces, quince “planetas o estrellas fijos” reciben su poder de Kólob y gobiernan aparentemente el universo. ¿Estos cuerpos celestiales representan a los quince apóstoles que conforman la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce?

Si Kólob, Olíblish y los quince representan a los grandes y gobernantes, ¿Alguna estrella lejana también podría representar a cada uno de nosotros? Si es así, ¿Qué poder gobiernan Kólob y Cristo y nos mantiene en órbita?

La gran clave de los líderes

Autoridad y poder

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Abraham descubrió que en el universo existe “la magna Llave, o en otras palabras, el poder gobernante.” Fluye desde Kólob hasta Olíblish, los quince, las innumerables galaxias, estrellas y planetas, Kólob gobierna el universo por el poder de la “magna llave,” sosteniendo todas las creaciones de Dios en orbitas específicas. Además, Kólob emplea la magna llave o poder gobernante para fijar los tiempos y las estaciones de cada esfera, todos los cuales se calculan según los tiempos y las estaciones de Kólob.

Vemos una analogía en la descripción de Jesús de la vid verdadera, ya que sostiene las ramas en su lugar, proporcionándoles energía vital. Jesús dijo, “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto.” Los líderes buscan conectar a las personas a la vid verdadera; no buscan conectar a las personas consigo mismas. Los líderes comprenden que solo cuando ayudan a las personas a conectarse a la vid verdadera, las personas gozarán del poder de la magna llave que da vida y permite a las personas permanecer en órbitas seguras.

Aprendemos el nombre de este poder gobernante en Doctrina y Convenios 88, es “la luz de Cristo.” Dios utiliza el poder de esta luz para crear estrellas y planetas. Además, a través de esta luz, Dios sustenta la vida de sus creaciones mientras las gobierna. Esta luz “procede de la presencia de Dios para llenar la inmensidad del espacio.” Además, la luz de Cristo “da vida a todas las cosas” y “es la ley por la cual se gobiernan todas las cosas, sí, el poder de Dios.”

¿Podemos no observar similitudes con el poder y la autoridad del sacerdocio cuando leemos dichas descripciones? Proviene desde el Padre hasta el Hijo, el Espíritu Santo, las quince autoridades que presiden en la tierra; el sacerdocio es el poder universal que nos brinda vida espiritual nos mantiene en órbita alrededor de Jesucristo. Los líderes que se relacionan con la trinidad y los quince apóstoles se encuentran plenamente autorizados para liderar, recibir inteligencia divina y cumplir con sus mayordomías por medio del Poder del Salvador para el beneficio de los hijos de Dios.

Estrellas fijas y estrellas errantes

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Si una estrella fija se mantiene en la fuerza de gravedad de Kólob, vivirá para cumplir con la medida de su creación; si se librera y se convierte en una estrella errante, se autodestruirá o colisionará con otra esfera y causará un daño catastrófico a ambas.

Sobre las almas fijas y errantes, y sus reinos y gloria, el Señor dice: “Y además, de cierto os digo que lo que la ley gobierna, también preserva, y por ella es perfeccionado y santificado. Aquello que traspasa una ley, y no se rige por la ley, antes procura ser una ley a sí mismo, y dispone permanecer en el pecado, y del todo permanece en el pecado, no puede ser santificado por la ley, ni por la misericordia, ni por la justicia ni por el juicio. Por tanto, tendrá que permanecer sucio aún.”

Los líderes buscan mantener a las personas en órbita. Buscan regresar a las almas errantes a órbitas seguras antes de que se lastimen a sí mismas y a los demás. Lo hacen, en parte, retratando un futuro mejor para el alma errante.

Avanzar lento pero seguro

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Abraham aprendió que Kólob rota deliberadamente con el fin de afectar las revoluciones, los tiempos y las estaciones de cada esfera celestial: “una revolución era un día para el Señor, según su manera de contar, que es mil años de acuerdo con el tiempo que le es señalado a esa donde estás.”

Ten en cuenta que el Señor es cuidadoso para explicar que Kólob rota más lento que cualquier otro cuerpo celestial y que cada una de las creaciones de Dios recibe su “luz de las revoluciones de Kólob.”

¿Qué posible significado podría tener para los líderes? ¿Podría ser que Kólob rote lentamente para que la creación más débil a su cargo no se quede atrás? Imagina qué podría suceder si Kólob aumentara su velocidad rotacional en un solo segundo. ¿Qué impacto tendría en una creación vulnerable en el extremo más lejano del universo?

Qué pasaría si el Presidente de la Iglesia de pronto anunciara un gran proyecto humanitario que solicitara a cada persona de todo el mundo, adulto y joven, el Santo de los Últimos Días de toda la vida y el bautizado más reciente, contribuir $ 1000. Para algunos, la suma sería fácil de donar y no causaría ninguna crisis de fe. Pero, ¿Qué pasaría con el nuevo converso, la persona que recien se está volviendo a activar, el niño de la Primaria o el anciano en un asilo?

Los líderes encuentran la velocidad correcta para ayudar a todas las personas a progresar mientras permiten la libertad de los deseos y las habilidades individuales. Abraham aprendió que cada esfera del universo se encuentra sujeta a Kólob y rota en diferentes velocidades y goza de tiempos y estaciones. Asimismo, los líderes mantienen a su gente en órbita mientras permiten que las velocidades de rotación de los fuertes se adapten a su deseo de progreso rápido y, al mismo tiempo, permiten a los débiles una velocidad que coincida con su capacidad de progresar a un ritmo gradual.

Alcanzar un equilibrio es un don divino. Los líderes tienen la capacidad de mantener a las personas en órbita y avanzar su visión mientras promueven la individualidad y siempre se encuentran atentos para no dejar a nadie atrás.

Piensa en los padres que intentan fomentar un programa de estudio familiar de las escrituras con los hijos, desde bebés hasta adolescentes. ¿Cómo mantienen el interés de los hijos más grandes no dejan a los pequeños? Según Kólob, deben avanzar lento pero seguro para mantener a todos en órbita. Luego, individualmente, podrían adaptar un curso de escrituras a las capacidades de los diversos niños.

Integridad

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Los líderes no pueden dirigir a menos que tengan integridad. Los seguidores deben creer que los líderes tienen la capacidad para cumplir con su palabra o no lo seguirán. “Lo que yo, el Señor, he dicho, yo lo he dicho, y no me disculpo; y aunque pasaren los cielos y la tierra, mi palabra no pasará, sino que toda será cumplida, sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo.”

Abraham creía en la integridad del Señor y por eso, estaba dispuesto a dejar Ur y viajar a Harán. Luego, a Canaán en busca de la tierra prometida. Debido a que Abraham tenía integridad, tuvo la visión de una tierra prometida y convenció a otros fieles de dejar Ur y seguirlo. Más tarde, debido a su integridad, Abraham convenció a más personas, en Harán, para que lo siguieran hacia un mejor futuro.

Pablo dijo, “[Abraham] esperaba una ciudad que tuviera fundamentos, cuyo arquitecto y constructor fuera Dios.” Y, otros seguidores fieles de la visión, “deseaban un mejor país, a saber, uno celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les había preparado una ciudad.” Esa es la visión de un líder.

A lo largo de sus viajes, Abraham observaba las estrellas en busca de inspiración. “La eternidad fue nuestra protección y nuestra roca y salvación.” Sufriendo una prueba tras otra, Abraham conservó su integridad. Y, eso hizo el Señor, que continuó sosteniendo una visión de éxito para Abraham y nunca lo decepcionó.

Al entender el poder de la integridad, los líderes protegen su reputación al medir lo que prometen para nunca encontrarse en una situación que ponga en riesgo su palabra.

Antiguamente, los individuos justos juraban en nombre del Señor que cumplirían con su palabra o morirían intentándolo. Para conservar su integridad “solemnes a la Deidad… se podía confiar y se confiaba con absoluta seguridad en estas declaraciones, hechas usualmente en el nombre del Señor por personas que valoraban su religión y su palabra por encima de su propia vida.”

Después de pagar el precio de conocer la voluntad de Dios, estas personas justas juraban en nombre del Señor, esencialmente convertían a Dios en su compañero. Sabían que Dios no podía fallar porque Dios era su compañero, no fallarían en cumplir su palabra. De manera similar, los líderes justos buscan la voluntad del Señor y dan su palabra con cuidado. Cuando dan su palabra, elevan efectivamente un estandarte, como lo hizo el capitán Moroni, que cumplirán su palabra a toda costa.

Como Abraham, conservan su integridad. Como Job, que a pesar de haber perdido a sus hijos, riqueza, fama, salud y amigos, declaró “hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.”

El poder de una visión y tomar una posición

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El dominio de los líderes es el futuro. Por medio del poder de la visión, pueden ver una posibilidad que otros no. Entonces, por el poder de las palabras, hacen declaraciones de fe y se posicionan para lograr esa visión. Simultáneamente, describen el futuro de tal manera que motivan a las personas a actuar.

Jesús llamó a Pedro y Andrés mientras estaban pescando, “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.” José Smith declaró con valentía, “Es mi intención establecer un fundamento que revolucionará al mundo entero. No será con la espada o el arma que este reino continuará: el poder de la verdad es tal que todas las naciones estarán bajo la necesidad de obedecer el Evangelio.” Los líderes describen una vivida realidad futura y dicen: “Síganme y los guiaré hacia esa realidad. Juntos, revolucionaremos el mundo.”

El Presidente Gordon B. Hinckley vio el futuro de la obra del templo y provocó que millones de Santos de los Últimos Días tuvieran la misma visión y se pusieran a trabajar.

Aprovecho la oportunidad para anunciar a toda la Iglesia un programa para construir de inmediato treinta templos más pequeños… Este será un proyecto extraordinario. Nada, ni siquiera parecido, se había intentado antes… Con eso se alcanzará un total de cuarenta y siete templos nuevos además de los cincuenta y uno que se encuentran en funcionamiento. Pienso que sería una buena idea que agregáramos dos más con el fin de llegar a los cien para el fin del siglo, dado que se cumplirán dos mil años “… desde la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en la carne…” En este programa estamos avanzando a una velocidad nunca vista antes.

El Presidente Thomas S. Monson vio el futuro de la obra misional, que motivó a miles de hombres y mujeres jóvenes a actuar y sacrificar comodidades para servir al Señor.

“Me complace anunciar que, entrando en vigor de inmediato, todos los jóvenes dignos y capaces que se hayan graduado de la escuela secundaria o su equivalente, independientemente de dónde vivan, tendrán la opción de ser recomendados para la obra misional a los 18 años en lugar de a los 19.”

Ten en cuenta que estos líderes eran hombres de integridad, por lo que su palabra estaba fuera de toda duda. Nos mostraron un futuro, hicieron una declaración de que sucedería, tomaron una posición para hacerlo realidad y nos invitaron a seguirlos en ese futuro. Los líderes toman la iniciativa.

Los líderes nos guían hacia las posibilidades que no sucederían naturalmente, que no eran predecibles o no se podrían lograr sin la visión y la guía de los líderes. Los líderes saben cómo exigir resultados extraordinarios y continuar sosteniendo al más débil de los fieles en órbitas productivas. Los mejores líderes capacitan a las personas para tener éxito mientras, a menudo, reciben un poco de crédito. Entienden que el éxito se mide cuando las personas se apropian de un objetivo y que recibir créditos es una distracción que desvía la atención del futuro.

Los líderes y los gerentes no son lo mismo. Los gerentes, raras veces, son visionarios, pero son buenos implementando la visión del líder. Los líderes hablan sobre el futuro mientras que los gerentes hablan sobre el pasado y el presente. De manera similar, los oradores y los conferencistas motivacionales no son líderes; pueden estimular momentáneamente las emociones y divulgar información. Luego, toman a las personas de la mano, las colocan en órbitas y las guían hacia un futuro mejor.

Los líderes se responsabilizan completamente por su visión, incluso si tienen que estar solos. Las debilidades y los fracasos de los demás, no los disuaden. Los líderes logran tener éxito contra todo pronóstico. “Las obras, los designios y los propósitos de Dios no se pueden frustrar ni tampoco pueden reducirse a la nada. Porque Dios no anda por vías torcidas, ni se vuelve a la derecha ni a la izquierda, ni se aparta de lo que ha dicho; por tanto, sus sendas son rectas y su vía es un giro eterno.”

Los líderes perduran. No se desvían ni a la izquierda ni a la derecha ni toman un camino tortuoso, sino que fijan la mira en un objetivo y siguen un rumbo directo que trasciende las limitaciones del tiempo. Prestan juramento y posición para alcanzar el futuro que imaginan, y no serán movidos. Emplean el lenguaje del liderazgo: “Iré y haré” en lugar de “Haré lo mejor que pueda.”

Convertirse en líderes

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Imagina lo que podrían significar estos principios para los líderes locales de La Iglesia. Hace algunos años, nuestro presidente de estaca, Vern Sommerfeldt, se posicionó para que los miembros aprendiéramos a leer las escrituras “a la manera del Señor.” Actuó inmediatamente al comprometer a los obispos y al Sumo Consejo a dar talleres. Luego, creó un manual con las instrucciones y promesas de los apóstoles y brindó capacitación regularmente. Los resultados fueron sorprendentes, ya que la apreciación de los Santos de los Últimos Días sobre las escrituras y su capacidad para recibir revelación aumentaron exponencialmente. El Presidente Sommerfeldt es un líder.

Imagina lo que estos principios podrían significar para los padres o maestros. ¿Qué pasaría si las conferencias se reemplazaran por visiones? “Cuando te miro, este es a quien veo. Veo un futuro increíble delante de ti.”

Una vez conocí a una joven que luchaba con su autoestima y, en consecuencia, tomaba malas decisiones. Oré para saber qué decirle y pude vislumbrar su futuro. La llevé a un lado y le dije que un hombre maravilloso estaba en su futuro. Describí, lo mejor que pude, describí su carácter y su vida juntos y la insté a comenzar a vivir por él.

Al principio, se resistía a la idea porque no podía imaginar que fuera digna de tal relación, pero se mantuvo firme. “Él está viniendo,” insistí. “La única pregunta es si estarás lista para conocerlo.” La conversación tuvo un impacto, y efectivamente, comenzó a adentrarse en ese futuro y en unos años ese hombre maravilloso llegó a su vida. Ninguna cantidad de conferencias podría haber tenido el resultado como el poder de la visión.

“Sin profecía, el pueblo se desenfrena.”

Las personas son motivadas a la acción porque desean un futuro mejor. No son motivadas por los deberes que no están asociados a una visión. Los líderes son aquellos que presentan una visión. Los líderes deben tener integridad o las personas no los seguirán. Los líderes tienen una visión del futuro; hacen un juramento para lograr ese futuro; toman una posición para sacrificar todo lo que sea necesario; luego, describen el futuro y nos toman de la mano y nos llevan ahí, todo mientras nos mantienen en órbita.

Los líderes observan las estrellas y nos ayudan a elevarnos.

Artículo originalmente escrito por Larry Barkdull y publicado en ldsmag.com con el título “What did Abraham Learn about Leadership from the Stars?