Nuestro cuerpo es un elemento clave que nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos eternos, está diseñado para que podamos cumplir con nuestro propósito divino

La vida en la tierra es la primera etapa de desarrollo que experimentamos después de que dejamos la vida preterrenal. Pasaremos por muchas otras etapas de desarrollo después de que dejar esta vida.

Venimos a la tierra principalmente para recibir un cuerpo, ejercer nuestro albedrío y experimentar las consecuencias naturales de nuestras decisiones.

Nuestro cuerpo es un elemento clave que nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos eternos. Al considerar el milagro de nuestro cuerpo físico, podemos ver claramente que nuestro cuerpo fue creado para sobrevivir. 

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Nuestros cuerpos son en realidad una combinación de “cuatro cuerpos” que están diseñados para que funcionen en armonía el uno con el otro. Tenemos un cuerpo físico, un cuerpo mental, un cuerpo emocional y un cuerpo espiritual.

Cuando estos cuerpos no se encuentran en equilibrio, experimentamos dolor, estrés, apatía e ira, lo que también desequilibra nuestro cuerpo espiritual. 

Están diseñados para interactuar de tal manera que posibiliten nuestro aprendizaje y desarrollo. Están diseñados para que podamos cumplir con el propósito de nuestra creación, para tener gozo, para que un día podamos regresar a la presencia del Padre.

“La felicidad es el objeto y propósito de nuestra existencia; y también será el fin de ella si seguimos el camino que nos conduce a la felicidad”. -José Smith

Cada uno de los cuerpos tiene funciones esenciales de las que podemos aprender y aplicar para que dichos cuerpos se encuentren en equilibrio: 1. Entrada, 2. Proceso, 3. Fortaleza, 4. Expresar, 5. Equilibrio.

Si se omite cualquiera de estas funciones, empezamos a sentir malestar.

Echemos un vistazo a estas cinco funciones en cada uno de los cuatro cuerpos y cómo podemos aprender de estos. 

Cuerpo físico

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1. Entrada

A nivel físico, sabemos que necesitamos alimentos, agua y aire para vivir. Si perdemos mucha sangre, tenemos que reponerla.

2. Proceso

Una vez que la comida está en nuestro cuerpo, este empieza a procesarla para generar la energía que necesitamos. El agua repone el vasto océano de fluidos que constituyen gran parte de nuestro cuerpo. El aire aporta nutrientes y oxigena nuestra sangre, etc.

3. Fortaleza

Cada vez que trabajas un músculo al 10%, se debilita el músculo y te sientes dolorido; cuando el músculo sana, este se vuelve más fuerte. Si trabajas constantemente el músculo a más del 25% este se volverá más débil. 

Es por eso que es importante tomar las cosas con calma y tranquilidad a medida que el cuerpo se adapta y desarrolla su resistencia y se fortalece. Podemos participar en actividades que fortalecen nuestro cuerpo físico cada día.

4. Expresar

Una vez que los alimentados fueron procesan, nuestro cuerpo se nutre. Luego expresamos (eliminamos) aquello que no nos sirve. También expresamos sustancias a través de nuestras glándulas sudoríparas, aliento, piel, lágrimas, risas, etc.

5. Equilibrio

El cuerpo físico equilibra todas las funciones para que ninguna parte de nuestro cuerpo quede de lado. Cada célula recibe la nutrición y el oxígeno necesarios. Si algo obstaculiza el flujo de entrada, los procesos o expresiones durante un largo período de tiempo y no hacemos algo al respecto podría causarnos la muerte.

Sabemos que moriríamos si no recibimos la suficiente comida, agua o aire, o si nuestro cuerpo no utiliza los nutrientes que recibimos. 

Si no pudiéramos expresar o eliminar los desechos de nuestro cuerpo, nos llenaríamos de materia tóxica y moriríamos, y si no moviéramos nuestros músculos, nos atrofiaríamos y moriríamos.

El equilibrio en el cuerpo físico asegura nuestra calidad de vida.

Cuerpo emocional

1. Entrada

Le proporcionamos información al cuerpo emocional al exponernos a las experiencias diarias, al interactuar con nuestro entorno, al desarrollar relaciones con nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.; al estar dispuestos a sentir. 

2. Proceso

Procesamos toda esa información al observar cómo nos sentimos, al permitirnos sentir, al celebrar nuestra capacidad de sentir.

3. Fortaleza

Es muy importante ejercitar nuestro cuerpo emocional así como nuestro cuerpo físico, y por la misma razón. Cuanto más nos exponemos a las experiencias, más nos arriesgamos a sentir, más fuerte se vuelve nuestro cuerpo emocional. 

Descubrimos que somos capaces de expresar alegría al mismo nivel de pasión que hemos expresado nuestra tristeza. A medida que ejercitamos nuestro cuerpo emocional, podemos movernos rápidamente de una emoción a otra sin quedar atrapados en ella. 

Estar en equilibrio no significa tener miedo o no estar dispuestos a sentir; más bien, significa ser libre de sentir.

4. Expresar

Cada vez que sentimos una emoción, el siguiente paso es expresarla de alguna manera: reír, llorar, abrazar, bailar, pintar, usar un vestido rojo, cantar una canción, golpear algo o alguien, tirar una almohada, aplaudir y gritar. 

De alguna manera, nos sentimos movidos a expresar lo que sentimos. Cuando no expresamos nuestros sentimientos y nos lo guardamos, empezamos a sentir incomodidad o malestar. Cuando hacemos esto el tiempo suficiente, los efectos causan un adormecimiento emocional que afectará los otros tres cuerpos.

5. Equilibrio

Es importante experimentar todas las emociones. Nuestra capacidad de sentir es mucho más importante que lo que estamos sintiendo. Estar dispuestos a sentir permite que nuestro cuerpo emocional esté en equilibrio. 

Calificar una emoción como “mala” o como algo que debe eliminarse de nuestra vida puede crear un desequilibrio. Los sentimientos no son “buenos” ni “malos”, simplemente lo son.

Cuerpo mental

1. Entrada

Alimentamos nuestro cuerpo mental al exponernos a oportunidades de aprendizaje, al leer, ver televisión o películas, escuchar comentarios sobre diferentes temas, desde política hasta medicina, religión, etc. 

En cada interacción con otras personas y nuestro entorno, hay oportunidades para recibir un aporte mental.

2. Proceso

Una vez que tenemos nuestra “despensa” llena de información, podemos permitir que nuestro cerebro clasifique y organice la información. Parte de la información la conservaremos por ser necesaria y el resto será descartada.

Analizamos, unimos, clasificamos, combinamos y descartamos. El trabajo del cerebro es organizar la información y compararla con lo que ya se archivó. Mientras nuestro cerebro pensante esté funcionando, seguimos procesado en el cuerpo mental.

3. Fortaleza

Fortalecemos el cuerpo mental al desafiar nuestras mentes con nuevos aportes. Cuando nos permitimos explorar una nueva área de interés y buscamos oportunidades para expandir ese campo de interés. 

Eso no permite expandir nuestra capacidad de pensar, nos permite respetar la percepción de otra persona sin sentirnos obligados a reclamarla como propia o imponer la nuestra. Somos capaces de reconocer la diferencia y nos sentimos cómodos con ser diferentes.

4. Expresar

Expresamos al compartir información con otros. Al principio, tendemos a gravitar hacia aquellos que están de acuerdo con nuestra visión del mundo.

Cuando tenemos confianza en nosotros mismos, vemos el valor de desarrollar relaciones con aquellos que tienen percepciones diferentes a las nuestras. Estamos dispuestos a considerar la posibilidad de que hay algo más por aprender.

5. Equilibrio

Comprender que las percepciones múltiples son valiosas para entablar relaciones nos permite equilibrar nuestro intelecto con nuestra humanidad. 

Estar más preocupados por amar a las personas en lugar de juzgarlas nos permite confiar en nuestro intelecto cuando es necesario y reconocer cuando nuestro intelecto es un obstáculo para el desarrollo de un individuo y la humanidad.

Cuerpo espiritual

1. Entrada

Recibimos alimento espiritual al silenciar nuestro diálogo interno. Nos tomamos el tiempo para “oler las flores” y llenar nuestra alma de gratitud por la abundancia que disfrutamos. 

Podemos orar pidiendo ayuda y guía. Entendemos que cuando decimos “amén”, esa es la primera parte de la comunicación y que ahora es el momento de darnos un tiempo para reflexionar y escuchar las impresiones que vienen de nuestro Creador a través del Espíritu. 

Comenzamos a ver nuestra vida como Dios la ve.

2. Proceso

Procesamos al meditar y permitir que el Espíritu rompa la niebla que ha sido creada por el aprendizaje de nuestros cuerpos mentales, emocionales y físicos.

Procesamos al elegir, aceptar y no resistir el proceso de aprendizaje. Procesamos al elegir sentir, vivir, amar, crecer. Procesamos al elegir confiar en el proceso que fue diseñado por nuestro Creador. Estamos dispuestos a estar sujetos a Su voluntad.

3. Fortaleza

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Fortalecemos nuestro cuerpo espiritual al dejar atrás el control, el miedo y el prejuicio. Nos fortalecemos al estar dispuestos a aceptar que todo lo que experimentamos es para nuestro aprendizaje y para ganar sabiduría. Nos fortalecemos al permitirnos ser un ser espiritual teniendo una experiencia humana. 

Ya no nos contentamos simplemente con ser o tener una experiencia humana. Elegimos el plan para evolucionar. Nos aceptamos como seres en evolución a quienes se les permite aprender de cualquier cosa que se nos enseñe.

4. Expresar

La expresión espiritual es el amor, el amor incondicional para uno mismo y para los demás, y la aceptación incondicional de todo lo que está dentro del campo del aprendizaje.

Es absoluta confianza y disposición a someternos al proceso de una vida sin prejuicios, un conocimiento seguro de que estamos procediendo de acuerdo con el plan divino de Dios y que Él está a la cabeza, y que Él sabe lo que está haciendo.

5. Equilibrio

El equilibrio espiritual es permitir y honrar cualquier proceso de aprendizaje que se requiera para que los cuerpos físicos, emocionales y mentales se desarrollen en su totalidad. 

El cuerpo espiritual es la personificación del equilibrio en todos los niveles de existencia. Quizás más que eso, es una elección plenamente consciente de SER.

Conclusión

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Cuando no entendemos y aplicamos cómo cuidar nuestros cuerpos, experimentamos las consecuencias naturales que conllevan.

Me parece fascinante cómo se crean nuestros cuerpos para que cuiden de sí mismos cuando nos permitimos dejar de obstaculizar su propósito y simplemente dejamos que se desarrollen. Pueden alcanzar armonía constante entre sí si tan solo nos lo permitimos. 

Conoce tu cuerpo, es un grandioso regalo, un milagro, que Dios nos ha dado porque nos ama. Cuídalo, ámalo, atesóralo, protégelo, después de todo, sólo tenemos uno.

Fuente: ldsblogs.com