Amarse a uno mismo es el inicio de un romance de toda la vida

Amarse a uno mismo

Amarse a uno mismo es el inicio de un romance de por vida. No olvides que también eres digno de tu propio amor.

“…Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.-Mateo 22:39

Para muchos de nosotros, amarnos a nosotros mismos no es tan fácil como amar a las personas que nos rodean, sin embargo, encontrar paz y amor en uno mismo es tan importante como amar a los demás. 

Si te sientes incapaz de reconocer tu propio valor, puedes aprender a amarte a ti mismo al comprender la manera en que Dios te ama.

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Aprende a ver tu verdadero valor

En el mundo moderno en que vivimos, nos vemos constantemente bombardeados por las vidas aparentemente “perfectas” de las personas en las redes sociales. 

Es muy fácil compararte con los demás y sentirte menos, pero la cantidad de “Me gusta” que obtienes en Instagram no determina el valor que tienes ante Dios.

Los valores del mundo se vuelven fugaces cuando se ven a través del lente de la eternidad. A los ojos de Dios, tu perseverancia, caridad y esfuerzos por hacer el bien son lo que te hacen excepcional. 

Es posible que estos rasgos no parezcan glamorosos y que no siempre seas perfecto, pero Dios ve tu fortaleza y entrega en cada momento y te ama por ello.

Aprende a dejar atrás los errores del pasado

Todos hemos cometido errores, pero a muchos de nosotros nos resulta difícil dejarlos ir.

Los pensamientos de culpa y arrepentimiento pueden quedar arraigados en tu mente y convencerte de que simplemente no eres lo suficientemente bueno, que no mereces amarte a ti mismo.

Pero si dejas atrás tus errores, no habrá razón para aferrarse al remordimiento. Se supone que cometeríamos errores en esta vida, es parte de vivir. Dios sabía que caeríamos, que nos levantaríamos y lo intentaríamos de nuevo. 

Permítete aprender de tus errores. Permítete crecer y estar tan orgulloso de tu fortaleza de la misma manera que Dios lo hace.

Reconoce que los desafíos no son un castigo

Esta vida fue diseñada para que sea difícil; es un tiempo de aprendizaje y desarrollo.

Muchos ven las pruebas como un castigo, como una señal de que necesitan ser castigados, pero eso no es lo que son en verdad. Su objetivo es ayudarte a adquirir conocimiento al superarlos.

¡Y has llegado tan lejos! Imagínate lo orgulloso que está Dios de ti. Él ve cada desafío, cada dolor y angustia que has atravesado. Él sabe lo fuerte que eres y se siente muy orgulloso de tu valor y resolución para seguir adelante.

Recuerda quién eres

“Eres un hijo de Dios”. Esta es una frase que escuchamos todo el tiempo, sin embargo, no siempre solemos meditar en lo que realmente significa. 

Imagina que sabes que alguien a quien amas se siente incapaz de amarse a sí mismo. Imagina sentir su desesperación, su dolor y su soledad. ¿Cuán ansioso estarías por consolarlo, por decirle lo valioso, especial y amado que es?

Eso es lo que Dios siente por ti. Él desea fervientemente que comprendas tu verdadero valor, y al acercarte a Él, al pedirle poder sentir Su espíritu, al comprender y celebrar tu lugar en este mundo, podrás comenzar a amarte a ti mismo como Dios te ama.

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Sí, con amor eterno te he amado”.-Jeremías 31: 3

Fuente: churchofjesuschrist.org

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