El coronavirus y el distanciamiento social puede que no nos permitan salir en citas, pero todavía hay maneras de tener éxito en el amor.

“¡Iré y haré lo que mande el Señor! La vía Él preparará y obedeceré”.

Esta simple frase que se encuentra en la letra de una canción de la primaria es probablemente lo que me llevó a salir en citas nuevamente. Había pasado un buen tiempo desde que había salido en una cita debido a ciertos desafíos de salud y acontecimientos en mi vida.

A decir verdad, había dejado de centrarme en ese aspecto de mi vida, pero un pensamiento que tuve fue lo que comenzó a cambiar esa mentalidad. Sin embargo, justo en ese momento, la pandemia de coronavirus se apoderó del mundo (esa es una verdadera evidencia de oposición en todas las cosas).

Aún así sabía que tenía que empezar a actuar. Pero eso parecía imposible. El distanciamiento social y salir en citas parecen ser dos directivas muy diferentes.

¿Cómo podría hacer que ambos funcionen al mismo tiempo?

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Años atrás, tuve una compañera de cuarto que me grabó en la cabeza que “una cita es una oportunidad para conocer a un hijo de Dios”. Con esa definición en mente, se me ocurrió la idea de usar la tecnología para salir en citas.

Decir que estaba nerviosa sería decir poco. No tenía idea de cómo me iría. Ya me imaginaba diciendo algo como: “¡Hola, mucho gusto! No podemos encontrarnos en algún lugar porque muchos de ellos están cerrados, incluso ir al parque está prohibido en este momento y tampoco permito que entren extraños a mi casa… ¡Podemos hacer una videollamada y ver cómo nos va!”.

La respuesta que tuve fue muy positiva y de repente me encontré en videollamadas con varias personas. Otros me invitaron a unirme a ellos en un juego de mesa online mientras conversábamos.

Fue sorprendente lo que se pudo lograr. Empecé a tener conversaciones más serias con excelentes preguntas. Empecé a ver algunos de los beneficios de conocer a alguien durante este tiempo de distanciamiento social.

Dallin H. Oaks enseñó:

“La mejor manera de evitar divorciarse de un cónyuge infiel, que abusa o que no coopera, es evitar casarse con una persona de este tipo. Si desean casarse bien, averigüen bien.” 

Con cada nueva llamada, he tenido la oportunidad de hacer preguntas algo tontas así como serias. Pude ver sus reacciones y aprender cómo se sentían al respecto. Aquellos que no pudieron mantener una conversación fueron fáciles de descartar. Comencé a tomarme el tiempo para averiguar qué preguntas me daban más información. Tuve una excelente oportunidad para conocer a los hijos de Dios.

Dado que salir en citas de esta manera no toma mucho tiempo de preparación, se nos hizo fácil tener conversaciones simples y pasar momentos juntos de manera regular. El presidente Oaks declaró:

“Las salidas en pareja, sencillas y frecuentes, permiten tanto al hombre como a la mujer conocer a más personas y por lo tanto evaluar más a fondo a los futuros pretendientes. Las salidas chapadas a la antigua eran un magnífico modo de llegar a conocer a alguien del sexo opuesto ya que fomentaban la conversación.”

Otro beneficio fue ver cómo son realmente las personas sin ningún tipo de máscara o apariencia fingida. He tenido citas mientras usaba pantalones deportivos, y algunas veces respondía mis videollamadas sin usar maquillaje.

Todos tuvimos la oportunidad de ver en lo que realmente nos estábamos metiendo, por así decirlo. Las videollamadas también me permitieron sentir que realmente conocía a alguien antes de conocerlo en persona. La base de nuestro cortejo se sintió más sólida.

Esto no quiere decir que este sea el futuro de las citas. Pero sí pienso que a todo lo que el Señor nos manda, también nos proporciona la manera de lograrlo, incluso el salir en citas.

Mi historia aún se está desarrollando. Todavía no sé el final, pero sí sé que Dios ciertamente está en cada detalle de nuestras vidas. Él responde nuestras oraciones y nos da los pequeños empujones que necesitamos cuando hacemos todo lo posible para seguir adelante con lo que nos pide que hagamos.

Fuente: ldsblogs.com