“Cuando aprendí a poner la vergüenza (y a su creador, Satanás) en su lugar, aprendí algunas cosas sobre cómo sentir el amor de Dios y cómo experimentarlo más plenamente.”

No tuve una experiencia específica que me hiciera darme cuenta de la asombrosa profundidad de mi propia vergüenza.

Mi comprensión vino después de numerosos momentos culminantes con el paso de los años. Siempre supe que la autoestima sería un desafío al cual me enfrentaría. Crecí en circunstancias llenas de abuso y supe de inmediato lo sensible que me hacía. Sin embargo, de alguna manera, no sabía cuánto me odiaba.

Leí viejas anotaciones de mi diario (todavía escribo en él) están llenas de palabras como desagradable, arruinada y monstruosa. 

Evito los espejos, no sólo porque veo todos mis defectos físicos, sino porque puedo ver un alma cansada y maltratada mirándome en el reflejo. Cada fracaso o paso en falso se convierte en noches de insomnio de duros monólogos internos y frenéticas explosiones de energía y pánico por tratar de mejorar. Un comentario malo o una crítica irreflexiva desata océanos de lágrimas en privado.

amor de Dios

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Es agotador. Es aún más agotador porque soy plenamente consciente de lo malo que es, pero luchar contra todo es muy difícil.

La gravedad de mi situación coincide con mis circunstancias. Me doy cuenta de que muchos no luchan de la misma manera que yo. Sin embargo, creo que todos nos enfrentamos al sentimiento de vergüenza en algún momento de nuestra vida. 

Todos tenemos momentos en los que sentimos odio por nosotros mismos. Cuando llegan estos momentos, encontrar el amor de Dios puede llegar a ser una misión casi imposible. Y, a pesar de los comentarios bien intencionados que pueden hacernos creer lo contrario, muy rara vez es algo tan simple como orar para saber si Dios te ama para que de repente te sientas mejor.

Cuando aprendí a poner la vergüenza (y a su creador, Satanás) en su lugar, aprendí algunas cosas sobre cómo sentir el amor de Dios y cómo experimentarlo más plenamente.

Expresiones y manifestaciones de amor

amor de Dios

El amor se expresa de varias maneras. Sin embargo, a menudo ponemos al Creador del amor en una caja. Limitamos la forma en que pensamos que Su amor puede manifestarse en nuestras vidas.

Quiero ser amada y apreciada por Dios de maneras muy específicas. Quiero sentir algo claro, cálido y brillante. Estos momentos son verdaderamente reales y posibles, sin embargo, la mayoría de las veces he encontrado el amor de Dios en los lugares más inesperados, en las formas más inesperadas y por parte de personas muy inesperadas.

Olvidé que Sus caminos son más grandes que los míos. Sé que se deleita en amarme como yo quiero ser amada. Pero si no busco las expresiones y manifestaciones únicas del amor de Dios en otros lugares, me las puedo perder.

Dios puede estar tratando de expresar Su amor por ti de una manera que no has considerado.

Un recuerdo silencioso

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Nuestro mundo está lleno de caos y ruido y esto puede afectar seriamente nuestras almas. Quedarme en momentos de silencio y recuerdo me ayudan a encontrar fuerza en las cosas buenas del pasado. 

Mirando hacia atrás, puedo ver la poderosa evidencia de la mano de Dios en mi vida. Al sentarme en silencio, a menudo de rodillas, puedo abrir mi corazón a esos momentos perdidos. Es trabajoso, es un trabajo doloroso, pero soy capaz de recobrar los sentimientos de amor y protección que ya había experimentado.

Incluso si mi corazón está demasiado herido para sentir más profundamente, encuentro paz en la sabiduría de Dios y en Su guía constante. El amor de Dios se encuentra en los momentos tranquilos y serenos de nuestras vidas. Podemos crear más de esos momentos para que Él se comunique con nosotros.

Desconecta tus acciones de tu valor individual

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¿Alguna vez has sentido que si pudieras hacer las cosas de mejor manera, la vida sería mejor? Yo sí.

Si pudiera dejar de ser tan ingenua y débil y hacer lo que se supone que debo hacer, los cielos se abrirían y esa gigantesco lluvia de bendiciones que Dios tiene para mí sería arrojada sobre mi cabeza.

Si bien el sacrificio y la obediencia traen las bendiciones del cielo, creo que es importante desconectar tus acciones con tu valor individual. 

Es cierto, Dios confía más en nosotros cuando nos esforzamos diligentemente por seguirlo, de seguro se regocija. Podemos co-crear una vida más magnífica (y eventualmente eterna) con Él cuando no se esforzamos por ser rectos. Pero si basamos cuánto amor recibimos de Dios con lo que hacemos, siempre terminaremos decepcionados.

El Elder Dieter F. Uchtdorf nos recuerda que bajar la velocidad es en realidad la forma más productiva de recuperar nuestro equilibrio espiritual cuando luchamos con algo: 

“Hermanos y hermanas, nos haría bien aminorar un poco el ritmo, marchar a la velocidad óptima de nuestras circunstancias, centrarnos en lo relevante, elevar la mirada y ver realmente las cosas que más importan.”

Al centrarnos en nuestra relación con Dios y Sus verdades, en lugar de una lista de cosas que debemos hacer, encontraremos claridad sobre nuestra naturaleza divina.

La lista de gratitud

el amor de Dios

Mi odio se enciende más por la noche. En la tranquila oscuridad de mi habitación, mientras trato de dormir, todavía hay mucho espacio vacío por llenar. Mientras hago un sinfín de listas de mis fallas y lloro por los errores de hace un año como si hubieran ocurrido ayer, lo único que he encontrado que me tranquiliza de inmediato es la gratitud. 

Sin falta, cuando comienzo a enumerar  las cosas por las que estoy agradecida, un silencio desciende sobre mi alma.

La lista, por corta que sea, siempre crece. En más de una ocasión, sólo he podido lograr dormir con esa lista en mis labios. Raramente es fácil estar agradecido en medio del dolor, pero es posible. De hecho, siento que la gratitud es la flor que Dios puede hacer crecer más rápidamente en nuestros jardines espirituales. Sólo necesitamos comenzar con una pequeña semilla.

Jesucristo es amor

Jesucristo

 

 

Si te odias en este momento y luchas con sentimiento de vergüenza, deja que estas palabras se hundan en tu alma. Eres amado. Cualquier debilidad que tengas, incluido el pecado, no es una sorpresa para Dios. Él ha hecho todo lo posible para que puedas superarlo, y el camino más importante es tu Salvador, Jesucristo.

evangelio de Jesucristo

Jesucristo es la evidencia suprema del amor de Dios. ¿Has invitado diariamente a Jesucristo en tu vida? ¿Está Él en tus pensamientos e influye en tus acciones? Si no, considera incluirlo más en tu vida. Encontrarás más fuerza para discernir tu valor y lo que Dios siente por ti cuando lo haces.

Este artículo fue escrito originalmente por Aleah Ingram y fue publicado originalmente por ldsdaily.com bajo el título “Finding God’s Love When You Hate Yourself