Apocalipsis. Es el nombre de un libro del Nuevo Testamento, que contiene muchos descubrimientos o profecías sobre el futuro del cristianismo, fue escrito por Juan en Patmos, a fines del siglo primero.

Esta es una definición bastante simple, ¿verdad? La palabra proviene del griego y significa revelar o descubrir. Desafortunadamente, la cultura moderna ha creado una gran confusión en cuanto a esa palabra.

Si busco imágenes de la palabra “apocalipsis” en internet, tendré la opción de elegir entre varias categorías, desde apocalipsis: X-Men y zombies hasta Marvel y el post-apocalipsis.

Casi todas las imágenes son de muerte y destrucción, hechas super coloridas por CGI avanzado. La categoría post-apocalipsis siempre muestra un mundo en ruinas con unos pocos sobrevivientes.

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Y Hollywood continúa perpetuando esa definición creando una diversidad de películas y series que retratan el apocalipsis como el fin del mundo.

La definición dada al comienzo de este artículo es de un diccionario de 1828. Las cosas eran más simples en ese momento.

Nuestros diccionarios modernos reflejan este cambio. La definición más simple que encontramos en el diccionario es:

“Cualquier evento catastrófico, generalmente relacionado con el fin del mundo o la extinción de la humanidad.”

Otros diccionarios están de acuerdo en que la palabra “apocalipsis” puede significar cualquier evento que resulte en una gran destrucción y cambio violento, o el fin del mundo. 

El libro de Apocalipsis

enfermedad mental

Encontramos varios pasajes aterradores en este libro, sin embargo las cosas siempre terminan bien para los “buenos”.

Los Santos de los Últimos Días, creen que los hombres y las mujeres buenas se encuentran en todas las culturas, todas las religiones e incluso entre aquellos que no creen en nada en lo absoluto.

El criterio para juzgar es “¿Qué estás haciendo con los dones que has recibido?”

Es el enfoque en las profecías de destrucción lo que nos ha llevado al punto de perder el enfoque en las cosas que más importan sobre el apocalipsis.

“¿Los Santos de los Últimos Días esperaron el Apocalipsis a fines del 2015?”

Eso es lo que afirmó la prensa, pero sabemos que no es verdad.

La publicidad fue causada por un revuelo entre muchos creyentes (en su mayoría no los Santos de los Últimos Días) de que una secuencia de lunas de sangre que coincidía exactamente con los días santos judíos lo cual presagiaba el fin del mundo.

En el Libro de Apocalipsis 15: 1 dice lo siguiente:

“Y vi otra señal en el cielo, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras, porque en ellas es consumada la ira de Dios.” 

En Hechos 2:19:

“Y daré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo.”

De hecho, estos son preludios de la Segunda Venida de Cristo, cuyo nombre sorprendentemente nunca se menciona en las definiciones de diccionario sobre el apocalipsis. La verdad es que el apocalipsis está centrado en Cristo.

Retrocedamos por un momento. La palabra “apocalipsis” viene del griego, “revelar, descubrir”. El Libro de Apocalipsis registrado por San Juan nos revela los eventos que nos conducirán a la Segunda Venida.

Hay otras revelaciones en la Biblia que encajan en esa categoría, especialmente las de Daniel y Ezequiel. Son revelaciones sobre eventos que ocurrirán en los últimos días antes de la Segunda Venida de Cristo.

Segunda Venida

Pero dado que apocalipsis significa descubrir o revelar, ¿qué significa la Gran Revelación? Tal vez sea simplemente esto: 

“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán por causa de él. Así sea. Amén.” -Apocalipsis 1: 7

O, en otras palabras: “…prepárense para la revelación que ha de venir, cuando el velo que cubre mi templo, en mi tabernáculo, el cual esconde la tierra, será quitado, y toda carne me verá juntamente” (DyC 101: 23).

Ese es el verdadero apocalipsis.

Los siete años de tribulación

Apocalipsis

Algunos evangélicos y cristianos conservadores hablan de un período de tribulación de siete años que se presenta en la Biblia, ya que la batalla de Armagedón durará tres años y medio y un anticristo que supervisará el sistema económico mundial durante tres años y medio.

Algunos de estos grupos esperan ser “arrebatados antes de la tribulación”, en el cual los justos irán al cielo antes de que comiencen las peores pruebas del mundo.

Los Santos de los Últimos Días creen que tal doctrina no es bíblica. No creemos que esto ocurra antes de la tribulación, mas sí que los justos serán arrebatados para encontrarse con Cristo en su segunda venida. 

Sin embargo, esta es la culminación y el final del período de tribulación, el comienzo de la era milenaria, en la que Cristo reinará y la tierra será como el paraíso.

madre celestial

De hecho, las escrituras dicen:

“He jurado en mi ira y he decretado guerras sobre la faz de la tierra, y los inicuos matarán a los inicuos, y el temor se apoderará de todo hombre; y también los santos apenas escaparán; sin embargo, yo, el Señor, estoy con ellos, y descenderé en el cielo, de la presencia de mi Padre, y a los malvados los consumiré con fuego inextinguible. Y he aquí, esto no es aún, sino ya pronto.” -DyC 63: 33-35

Debido a que los santos no serán librados de las tribulaciones, pestes, guerras y plagas en la tierra, el Señor ha previsto formas de protegerlos:

“Os digo estas cosas a causa de vuestras oraciones; por lo tanto, atesorad sabiduría en vuestro seno, no sea que la maldad de los hombres os revele estas cosas por medio de su iniquidad, de una manera que retumbará en vuestros oídos con una voz más fuerte que la que sacudirá la tierra; mas si estáis preparados, no temeréis. -DyC 38:30

Cómo Dios está preparando a los Santos de los Últimos Días para los tiempos de tribulación

La tribulación personal puede ocurrir en cualquier momento. Las emergencias de salud, la pérdida de un empleo, los brotes locales de enfermedades o los desastres naturales pueden prepararse en cierta medida.

Los Santos de los Últimos Días siempre han unido el bienestar temporal con el bienestar espiritual, además de ser conocidos por su diligencia, su cuidado temporal para los necesitados, también se esfuerzan por perfeccionar espiritualmente a su prójimo.

Desde el principio, individuos, familias e incluso la Iglesia se han preparado para emergencias y auxilios a los necesitados. Desde la década de 1980, se sabe que la Iglesia dona millones de dólares a causas relacionadas con desastres naturales.

En su reciente libro “Lights Out”, Ted Koppel dedicó tres capítulos para hablar sobre cómo la Iglesia se dedica a la preparación temporal.

Según Koppel, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la única entidad preparada para una emergencia de gran magnitud, como lo sería un ataque cibernético.

Sin embargo, las familias actúan de diferentes maneras con respecto a esta preparación. Algunos están verdaderamente “preparados”, mientras que otros son muy casuales en su respuesta al consejo profético de los líderes de la Iglesia en cuanto a su preparación temporal.

Hemos aprendido lo siguiente: 

  • Debemos tener una mochila de emergencia para cada miembro de la familia, que pueda tomar y llevar con facilidad.
  • Tener un almacén de alimentos y utensilios que usemos con frecuencia. Esto puede ser trigo, arroz, leche en polvo, miel, azúcar, sal, etc., así como mantas, ropa, artículos de primeros auxilios y de limpieza.

primeros auxilios

A pesar de las frecuentes enseñanzas de preparación de la Iglesia desde su fundación, el mundo, incluidos muchos miembros, se sorprendió por las afirmaciones de una queja (sin fundamento) del IRS a fines del año pasado debido a que la Iglesia tiene miles de millones de dólares almacenados en caso de emergencia. 

La respuesta de la Iglesia destacó su énfasis en la preparación temporal:

“Nos tomamos en serio la responsabilidad de cuidar de los diezmos y las donaciones recibidas de los miembros.

La gran mayoría de estos fondos se utiliza de inmediato para satisfacer las necesidades del crecimiento de la Iglesia, incluidos más centros de reuniones, templos, educación, trabajo humanitario y esfuerzos misionales en todo el mundo.

Por muchos años, una parte se protege metódicamente a través de una gestión financiera adecuada y la creación de una reserva prudente para el futuro.

Este es un sólido principio doctrinal y financiero enseñado por el Salvador en la parábola de los talentos, vivido por la Iglesia y sus miembros.

Todos los fondos de la Iglesia existen por ninguna otra razón que no sea para apoyar la misión divinamente designada de la Iglesia.

consolar

Cristo nos exhortó a cuidar de los necesitados, y la Iglesia ha seguido constantemente esa directiva, y puede hacerlo (y continuará haciéndolo en tiempos de tribulación) debido a los diezmos, la fe de los miembros, la organización y preparación de la Iglesia.

La preparación espiritual también es de suma importancia. Los Santos de los Últimos Días reciben el don del Espíritu Santo después del bautismo por la imposición de manos.

El Espíritu Santo puede alertarnos, inspirarnos e instruirnos durante emergencias, y la mayoría de los Santos de los Últimos Días ha sentido su influencia.

El mundo post-apocalíptico

Ese periodo va a ser maravilloso. Cristo reinará por mil años en paz y armonía.

Las zonas desoladas del mundo se volverán como el Jardín del Edén; no habrá muerte; los niños crecerán sin pecado pero sí en salvación; los animales vivirán en armonía unos con otros y con los humanos en una tierra santificada; todos los seres vivos gozarán de buena salud.

La vida puede ser un poco peligrosa antes de la Gran Revelación, pero las elecciones de hombres y mujeres tienen mucho que ver con eso. La preparación es buena; la preparación espiritual es primordial.

¿Cómo te estás preparando para la Gran Revelación?

Fuente: thirdhour.org