6 mitos dañinos que las mujeres Santos de los Últimos Días frecuentemente escuchan sobre sus cuerpos

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Como mujeres, somos bombardeadas con expectativas imposibles sobre nuestros cuerpos a través de las redes sociales, las películas, la televisión, el Internet y casi en todos los lugares que te puedas imaginar. Parece que en todas partes nos dicen que nuestro valor proviene de nuestra belleza exterior y que nunca seremos suficientes.

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Por supuesto, todas son mentiras, falsedades, que el evangelio contradice completamente. En la iglesia, aprendemos verdades que combaten los estereotipos y mensajes negativos que encontramos en el mundo. Aprendemos que somos hijas Padres Celestiales, que somos más poderosas de lo que imaginamos, y que nuestro valor y potencial abarcan mucho más que la belleza exterior.

Sin embargo, a pesar de que se nos enseñó la valiosa doctrina y la vida espiritual, en ocasiones, algunas de nuestras experiencias en el mundo pueden, lamentablemente, filtrarse en nuestra cultura. A continuación, mencionaré algunos mitos que las mujeres Santos de los Últimos Días a veces escuchan en la iglesia sobre sus cuerpos.

La modestia es más atractiva

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Aunque me encante esa frase y entienda el significado detrás, algo de esa frase pasa por alto todo el punto.

Cuando las mujeres jóvenes escuchan a alguien hablar sobre su valor más profundo, sus talentos divinos y su belleza espiritual, mental y emocional, todo el mensaje se puede arruinar rápidamente cuando alguien agrega, “además, la modestia es más atractiva después de todo.” Ese mensaje provoca que todas se vuelvan a obsesionar con la belleza exterior y los estándares mundanos.

Seamos sinceros. La palabra “atractivo” nunca se utiliza para expresar algo más allá de la atracción superficial. “Atractivo” es una palabra que el mundo reserva solo para la apariencia física, una apariencia que se supone capture la atención o admiración de alguien no su respeto. Entonces, en ese sentido, discúlpenme chicas, pero la modestia nunca será más atractiva.

Y, está bien. De hecho, eso es maravilloso. Si dejamos de preocuparnos por ser perfectas y “atractivas.” Quizá, tendremos un poco más de tiempo para centrarnos en desarrollar la verdadera belleza, el tipo de belleza que emana cada parte de lo que somos.

Como dice Lynn G. Robbins: “El evangelio nos enseña que la verdadera belleza va más allá de la apariencia. Una mujer joven cuyo semblante resplandece de felicidad y virtud irradia belleza interior.” En lugar de centrarnos en irradiar nuestros defectos e imperfecciones externos, deberíamos enfocarnos un poco más en aquellas cosas que realmente nos hagan felices y hermosas.

Los hombres simplemente no pueden con ellos mismos

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Estoy segura de que has escuchado esta frase y sus diferentes variantes. “Ya sabes cómo son los hombres.” “Los niños serán niños.” “Solo están programados de esa forma.” “Los hombres simplemente no pueden con ellos mismos.”

Sí pueden. Y, lo hacen diariamente.

Sé que a primera vista parece un mito que nos decimos sobre los hombres y lo es. Pero, por otro lado, también envía un mensaje dañino a las mujeres, que dice que siempre debemos ser conscientes de nuestros cuerpos, la belleza exterior, porque realmente es lo único – o, al menos lo más poderoso – a lo que responden los hombres

Simplemente no es verdad. De hecho, algunos hombres podrían luchar contra adicciones o impulsos, pero también las mujeres. Y, sí, existen muchas cosas que las mujeres puede hacer para ayudar a los hombres a vivir al nivel de su sacerdocio y potencial eterno, pero gran parte de ello no tiene nada que ver con nuestra belleza exterior. Las mujeres pueden ayudar mucho más a los hombres creyendo en ellos, reconociendo y apreciando lo bueno que hacen, dando el ejemplo, cuidando, amando, guiando y alentando.

Entonces, por favor, deja de desmotivar a los hombres y deja de deshumanizarte. Frecuentemente, los hombres ya son desmoralizados en los medios de comunicación donde son presentados como tontos y patanes que difícilmente pueden hacer algo bien. No necesitan que además de eso les digan que deben darse por vencidos y ceder a sus impulsos porque son así. Si las mujeres pueden comenzar a reconocer e incentivar el potencial divino en sí mismas y en los hombres con quienes interactúan, nos ayudará a todos a encontrar un lugar valioso para construir en el reino de Dios.

Porque aquí existe un secreto: los hombres son tan correctos y virtuosos como las mujeres. Con el transcurso de las décadas, hemos escuchado ambos extremos, pero el hecho es que ambos somos espiritualmente fuertes. Cualquier cosa que nos diga lo contrario es una estrategia de Satanás para hacernos creer que somos menos de lo que somos y evitar que lleguemos a ser lo que sabe que podemos llegar a ser.

Una vez que se arruga un billete de un dólar, no puede ser bien definido otra vez

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En respuesta a algunas lecciones con objetos que comparan a las mujeres y su virtud con billetes de dólar, pasteles o gomas de mascar, me gustaría compartir esta breve historia del Presidente Thomas S. Monson:

Otro principio de verdad que nos guiará en nuestra determinación es que los muchachos y los hombres pueden cambiar. Recuerdo las palabras del guardián de una prisión que enseñó este principio. Un difamador que se enteró de los esfuerzos del guardián Duffy para rehabilitar a los hombres, dijo: “¿No sabe que los leopardos no pueden cambiar sus manchas?”.

El guardián Duffy respondió: “Sepa usted que no trabajo con leopardos. Trabajo con hombres, y los hombres cambian todos los días”.

Estos ejemplos o lecciones con objetos lastiman a las mujeres de maneras diferentes. Cuando unimos el sentido de la dignidad y la integridad de una persona con una sola cosa – la pureza sexual – limitamos su potencial y creamos muchos escenarios involuntariamente dañinos.

Por ejemplo, ¿Qué mensajes envían estas lecciones a aquellos que son abusados sexualmente? Elizabeth Smart, que fue secuestrada y abusada sexualmente a los 13 años, compartió en un foro sobre el tráfico de humanos en la Universidad Johns Hopkins, lo siguiente:

“Crecí en un hogar religioso donde me enseñaron que las relaciones sexuales solo sucedían entre un hombre y una mujer casados. Después de ese abuso sexual, me sentía tan sucia… ¿Puedes imaginar regresar a una sociedad donde ya no tienes valor? ¿Dónde ya no eres tan buena como los demás?”

Incluso si una mujer decide conscientemente desobedecer la ley de castidad, limitamos su valor inherente y la Expiación de Cristo al decir que esa mujer nunca podrá volver a estar completa. Por supuesto, todos vivimos con las consecuencias, tanto de nuestras propias decisiones como de los demás – pero, la Expiación es real y poderosa, puede sanar y purificar a cualquiera que tenga la fe y el deseo de cambiar.

Las mujeres no somos billetes de dólar. No somos pasteles. No somos gomas de mascar. Las mujeres somos hijas de Padres Celestiales. Cuando cometemos errores, podemos cambiar. Podemos acceder a la Expiación, que es real y poderosa.

Mantenerse alejado de la línea

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Aquí hay un secreto que los profetas, los apóstoles y todas las parejas que alguna vez han salido a citas, ya saben: cuando se trata de las citas, no existe una única y sólida línea. De hecho, pensar en las citas como una lista de qué hacer y no, puede quitar el romance y tentar a algunos a darse cuenta de cuánto pueden experimentar con esa línea imaginaria que crearon.

Sin embargo, el mito de la línea persiste porque es más fácil seguir una lista de reglas para medir los sentimientos de la persona con la que salimos y los tuyos. No obstante, aquí se encuentra el problema de pensar en las citas con respecto a líneas: una vez más se pierde el punto. Intentamos convertir la pureza sexual en un libro completo de reglas tal como lo hicieron los fariseos y los saduceos con la Ley de Moisés.

Las citas no son un desafío que superar, una prueba para saber cuánto tiempo podemos esperar hasta que nos casemos. La intimidad física, emocional y espiritual es un equilibrio delicado en el que trabajamos continuamente a lo largo de nuestra vida. Las citas son nuestra oportunidad de incorporar ese equilibrio en una nueva relación. Y, cuando nos centramos más en la belleza exterior de las cosas, todo lo demás se pierde.

En las citas, debemos ser conscientes de qué emociones y deseos se despiertan en nuestro interior, tratar evitar aquello que despierta fuertes deseos sexuales e intentar mantener un equilibrio saludable en nuestras relaciones. También debemos pensar menos en nuestra propia gratificación inmediata, pensar más en la persona con la que estamos y cómo nuestras acciones la podrían afectar. En resumen, todo se reduce al respeto: respeto por uno mismo, respeto por la persona con la que salimos y respeto por la relación que ambos están construyendo. En lugar de buscar “la línea”, enfócate en ser lo mejor que puedas y ayuda a tu pareja a alcanzar su potencial.

Es preciosa, pero todavía no puedo saber por qué él se interesaría en ella

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Me avergüenza decir que utilicé una variación de esta frase en el pasado e incluso, me quedé de brazos cruzados cuando escuché que otras personas también la usaban. Este insulto, disfrazado de cumplido, generalmente termina con algo que sugiere que no existe mucho para una mujer más allá de su belleza exterior. En efecto, estamos diciendo: “Sí, es hermosa, pero no hay nada más ahí.”

Esto es absoluto y completamente falso. Es una hija de Dios e imagino que Él no estaría muy feliz si alguien sencillamente insulta a Su hija.

A veces, las mujeres nos quejamos de la manera en que los hombres nos ven como objetos, pero frecuentemente no nos damos cuenta de que de diferentes maneras nosotras mismas nos vemos como objetos. Esta frase y la manera en que hablamos uno del otro es un excelente ejemplo. O, la manera en que a menudo comparamos nuestros cuerpos con el de otra persona, la forma en que nos obsesionamos con actrices famosas o la manera en que nos enfocamos demasiado en la apariencia de otra mujer. Incluso, en los cumplidos. Eso no quiere decir que nunca debamos hacerle cumplidos a una mujer sobre su belleza exterior. Sin embargo, ¿nos centramos tanto en como lucen todos que eso es todo lo que comentamos o incluso, notamos?

Como señaló el Élder Holland:

“El peligro de una comparación no saludable es que puede conducir a la depresión, la desviación espiritual, la falta de autoconfianza, la ingratitud y el deleitarse de las desgracias de los demás. El desafío para el discípulo de Cristo es pasar de la competitividad a la cooperación, del amor de uno mismo al amor por los demás, de la comparación a la conexión.”

La sexualidad es incorrecta

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A veces, en nuestro apuro por disuadir a los jóvenes de tener relaciones sexuales antes del matrimonio, nos olvidamos de la parte en que explicamos que las relaciones sexuales son tan increíbles y hermosas que son tan sagradas que debemos esperar a la persona y el momento adecuados. A veces, nos centramos tanto en lo negativo, que comenzamos a enseñar a los miembros jóvenes a sentirse culpables o disgustados con sus propios cuerpos.

No obstante, las relaciones sexuales no son aterradoras, detestables o desagradables.

La sexualidad y la espiritualidad no son fuerzas opuestas. La sexualidad no es algo que deba ser eliminado de nosotros o escondido en la vergüenza. Es algo exquisito y sagrado, algo que mejora nuestra espiritualidad si la tratamos con el debido respeto y reverencia.

De hecho, el sexo y la sexualidad expresados de la manera correcta nos ayudan a aprender sobre nuestras identidades divinas como hijos e hijas espirituales de Padres celestiales y nos ayudan a experimentar un amor desinhibido en el que podemos entregarnos completamente a la otra persona. Nunca debemos sentirnos cohibidos acerca de este poder divino cuando nos esforzamos por usarlo de la manera correcta y en el momento correcto, porque, como comparte el élder Holland:

“La intimidad sexual no es solamente una unión simbólica entre un hombre y una mujer – la unión misma de SUS almas – sino que también es la unión simbólica entre los mortales y la deidad. De otro modo, entre humanos ordinarios e imperfectos unidos por un momento especial y extraño con Dios mismo y todos sus poderes por medio de los cuales da la vida en este amplio universo…

“Y, te digo que nunca serás más como Dios en otro momento de esta vida cuando estás expresando ese poder particular. De todos los títulos que escogió para sí mismo, Padre es el único que Él declara, y Creación es su lema, especialmente la creación humana, la creación a Su imagen… la vida humana, que es el más grande de los poderes de Dios, la química más misteriosa y magnífica de todas, y se nos ha otorgado a ti y a mí pero bajo las restricciones más serias y sagradas. Tú y yo no podemos crear las montañas ni la luz de la luna, ni las gotas de lluvia ni una sola rosa. Aunque tengamos el don más grande de una manera absolutamente ilimitada. Además, el único control colocado sobre nosotros es el autocontrol, el autocontrol nacido del respeto por el divino poder sacramental.”

Artículo originalmente escrito por Danielle B. Wagner y publicado en ldsliving.com con el título “6 Harmful Myths Mormon Women Often Hear About Their Bodies.”

| Para meditar
Publicado por: Nicole Córdova Loayza
Traductora de español, inglés y portugués. Me encantan los idiomas y conocer sobre diferentes culturas. También me gusta el arte y amo la naturaleza.
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