“Cambió cuando nos casamos”: No es un problema de tu cónyuge, es de ambos

familia tóxica

He escuchado a varios hombres y mujeres expresar su sorpresa de que su cónyuge cambió dramáticamente después del matrimonio.

“Era tan diferente cuando salíamos”, es una frase que siempre repiten.

¿Puedo decir que no cambiaron, sino que volvieron a ser ellos mismos?

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Con frecuencia, las parejas se sienten tentadas a presentar lo mejor de sí mismas mientras salen, y no se les puede culpar. Quieren ganarse el corazón de quien parece ser su alma gemela.

Además, su cerebro se agita con el enamoramiento y se sienten como si estuvieran caminando sobre las nubes. ¿Quién no sería generoso y cariñoso en este estado de euforia?

Conoce a tu pareja en distintas circunstancias antes de casarte

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Por eso es una buena idea ver a tu futuro compañero eterno en muchas circunstancias: Con la familia, los amigos, el trabajo, la Iglesia, hablando con extraños. Incluso, haciéndose cargo de un proyecto difícil juntos.

Esto te dará una imagen más completa de su verdadera personalidad.

Recuerda la escritura de la viga y la paja.

Sí, la otra persona estaba presentando una versión más brillante mientras salían. Pero, ¿no todos hacemos eso hasta cierto punto?

En el excelente nuevo libro de H. Wallace Goddard, Discoveries: Essential Truths for Relationships, dice que a la mayoría de las personas les gusta el 80% de las características de su cónyuge y encuentran irritante el 20%.

Si cada uno se enfoca en el 80%, ambos serán más felices.

La clave para un matrimonio feliz

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Cuando los expertos dicen que no hay una sola clave para un matrimonio feliz, Goddard no está de acuerdo.

“Hay una clave. Es la voluntad de ver, sentir y actuar como Jesús vería, sentiría y actuaría. Se llama caridad”.

Ver a nuestro cónyuge a través de ojos celestiales transmitirá el mismo amor que todos queremos.

De hecho, ¡tu pareja puede pensar que mejoraste después del matrimonio! Cuando recibimos tanta aceptación y admiración, todos nos sentimos motivados para dar lo mejor de nosotros también. Deseamos devolver ese amor en especie.

Un gesto de amor cada día

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Durante muchos años, mi esposo ha guardado una nota en su armario, que lee todos los días. Dice así:

“Los dos estamos en el mismo equipo.

Pregúntate: ‘¿Cómo me está yendo? ¿Qué necesito mejorar?’

Actúa y reacciona con amor.

¿Qué puedo hacer para ayudar a que Joni sea feliz hoy?”

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Cuando me enteré de esto, mis ojos se llenaron de lágrimas. Quería hacer lo mismo. Imagínate si, solo una vez al día, pensaras en algo que podrías hacer y que complacería a tu cónyuge. Harías 365 gestos de amor ¡al año!

A veces esa “cosa” podría ser simplemente guardar silencio. O no juzgar cuando tu cónyuge está equivocado. Tal vez, incluso deberías preguntarte: “¿Qué haría si estuviéramos saliendo?”

Incluso la simple cortesía puede hablar de amor. Muchos se crían en hogares donde rara vez se dice “por favor” y “gracias”. Decide comenzar una nueva tradición e incluye expresiones de cortesía en tu matrimonio.

Hagan un esfuerzo extra

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Hagan un consejo de vez en cuando. Pregunten si hay algo en tu comportamiento que lastime a tu pareja. No discutas al respecto; elimina esa actitud con frases como:

  • “Me gustaría que no me interrumpieras”.
  • “Si pudieras guardar tu teléfono y mirarme cuando estoy hablando, sería maravilloso”.
  • “Necesito que me ayudes con los niños”.
  • “¿Podrías hablar con tus padres sobre xyz?”

Haz un esfuerzo adicional.

Envía mensajes de texto con amor. Haz obsequios especiales que sabes que le gustarán a tu cónyuge. Pega una nota de amor en el espejo. Actúa como si estuvieras cortejando a tu pareja de nuevo.

Estas pequeñas cosas pueden parecer intrascendentes. Sin embargo, brindan el pegamento que puede mantenerlos unidos durante las épocas difíciles.

Tengan citas como cuando eran novios

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Hablando de cortejar, tengan citas al menos una vez a la semana.

Cuando tuve a mi primer hijo, le pedí al pediatra su mejor consejo de crianza y me dijo:

“Tengan citas. Eso mantiene vivo el romance y también brinda estabilidad a sus hijos”.

Mantengan el sentido del humor. Si tu pareja hace algo molesto, recuerda que tú también tienes peculiaridades irritantes.

¿Son estos realmente los factores decisivos? ¿Eso los mantiene fuera del templo?

No conviertas esas cosas en campos de batalla.

¿Qué sucede si tu cónyuge tiene un problema que necesita una solución urgente?

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Esto es lo mejor que aprendí: “No veas esto como un problema que tiene TU pareja, sino como un problema que tienen AMBOS”.

Ahora que están casados, son uno.

Si existe un problema, depende de ambos trabajar para solucionar ese problema. Háganse cargo. Resuelvan ese problema como compañeros que se aman.

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Dejen de lado toda vergüenza y juicio, expresen amor y compromiso el uno con el otro. Claramente, esto no se aplica a problemas graves, como el abuso.

Permitan que Dios los ayude en estas dificultades.

Como ha declarado el presidente Russell M. Nelson:

“El matrimonio es santificado cuando se valora y se honra en santidad. No se trata solamente de una unión entre marido y mujer, incluye una asociación con Dios”.

No tires la toalla ante las dificultades

pareja

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Sí, es mejor si presentamos una imagen real de nosotros mismos mientras estamos saliendo en citas. Pero, incluso nuestros mejores intentos de “ser reales” no revelarán las inevitables molestias que nos sorprenderán más tarde.

Recuerda que te casaste con el potencial, no con la perfección. Tu cónyuge hizo lo mismo.

No tires la toalla solo porque finalmente te diste cuenta de esto. Incluye a Dios en tu relación y busca revelación personal para tu unión.

Los mejores matrimonios son aquellos en los que cada persona da el 100%.

Cuando ves parejas felices, eso no “simplemente sucedió”. Lo hicieron realidad, incluso después de las sorpresas posteriores a la boda.

Fuente: Meridian Magazine

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