El martes 3 de marzo, en un devocional de BYU que se celebró en el Marriott Center en Provo, Utah, el presidente interino del Quórum de los Doce Apóstoles, M. Russell Ballard, compartió un discurso acerca de la importancia de nuestra identidad como hijos de Dios y de los dos grandes mandamientos que debemos obedecer.

Asimismo, el Presidente Ballard habló acerca del debate sobre la política del código de honor de la universidad.

Hace dos semanas, el Sistema Educativo de la Iglesia actualizó su código de honor para BYU y sus otras escuelas. La actualización eliminó una sección que prohibía “todas las formas de intimidad física que expresaran sentimientos homosexuales”, una definición que incluía tomarse de la mano y besarse.

El personal de BYU dijo que la actualización se alinea con el manual general de la Iglesia que se publicó recientemente y dice que las relaciones sexuales fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer es pecado.

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Algunos dicen que esa actualización da cabida a que las parejas gays salgan en citas, se tomen de la mano y se besen. Otros, dicen que no será así. BYU ha dicho que la Oficina del Código de Honor decidirá caso por caso.

El Presidente Ballard dijo que el debate dejó en claro por qué sintió la impresión de “enfatizar la verdad sobre ser hijos de Dios”.

 “El Señor está ansioso por sanar toda ‘alma herida’ en este campus y unir a todos y cada uno de ustedes en amor y paz. Podemos ayudar en el proceso a medida que amemos, busquemos perdón, ofrezcamos perdón y busquemos crear lazos de entendimiento”, dijo.

El Presidente Ballard dejó en claro que ser un discípulo de Cristo al demostrar amor el uno al otro “no niega la necesidad de debates abiertos y sinceros en el campus para resolver problemas y enfrentar desafíos. Lo que esto proporciona es el antídoto contra la ira, los malos sentimientos, la desconfianza, el odio y la condenación mutua”.

Además, el Presidente Ballard extendió una invitación:

“Los invito a profundizar en su alma y preguntarse cómo pueden cumplir con el propósito de ser un hijo de Dios al amar al Señor y a su prójimo de una manera más fiel que antes”.

Por otro lado, el Presidente Ballard habló de otro tipo de identidad, la identidad política:

“Pertenecer a un partido político puede ser algo muy bueno cuando nos ayuda a alinearnos con candidatos y otras personas que comparten nuestros valores y creencias personales… Es muy importante recordar que todos somos parte de un grupo mucho más grande. Es decir, somos habitantes del mismo planeta, y dependemos unos de otros para nuestra mutua supervivencia, felicidad y paz”.

Si bien podemos tener distintas identidades incluida la étnica, cultural o patriota, el Presidente Ballard dijo:

“El hecho fundamental del linaje celestial no es solo mi verdad o la suya. Es una verdad eterna, escrita en letras mayúsculas y negrita. Comprender esta verdad, realmente comprenderla y aceptarla, cambia la vida. Les da una identidad extraordinaria, que nadie se la quitará. Pero, sobre todo, les debe dar un enorme sentimiento de su valor infinito”.

Asimismo, el Presidente Ballard notó el deseo de los alumnos de BYU de entender su verdadera identidad y propósito:

“Su deseo por la autenticidad y la transparencia ha ayudado a los hijos de Dios a encontrar mayor paz y esperanza”.

“Por ejemplo, a pesar de que tenemos un gran camino por recorrer, la sinceridad que escucho en los debates sobre la salud mental y emocional, ha facilitado que muchos reciban la ayuda profesional que necesitan sin sentir vergüenza o culpa. Gracias por este servicio importante y cristiano”.

Finalmente, el Presidente Ballard invitó a los alumnos a orar, servir, corregir todo aquello en su vida que no esté en armonía con Dios y compartir Su mensaje.

Fuente: Deseret News