Cuerpo y espíritu: ¿Cómo encontrar el consejo de salud más eficaz?

Últimamente me he sentido frustrada por algo y siento la necesidad de desahogarme.

Debido a que trabajo como coach de salud, siempre leo o escucho que esto o aquello es la mejor (y única) forma de estar sano.

La información nos llega de todos lados: artículos en línea, reportajes, publicaciones en Facebook e incluso en nuestras conversaciones con nuestra familia y amigos.

“Come ESTO”, dice un experto en nutrición.

“No”, dice otro experto, “tienes que comer ESO para estar sano”.

“Haz ESTE tipo de entrenamiento”, dice otro.

“No, ESE ejercicio es la forma única y verdadera de obtener resultados”.

“Utiliza ESTE suplemento”.

“Evita ESE grupo de alimentos por completo”.

“Lee este artículo.”

“No, ESE experto no sabe de qué está hablando”.

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Todo puede comenzar a sentirse realmente abrumador.

Sin embargo, la mayoría de nosotros enfrentamos algún tipo frecuente de problemas de salud, por lo que a menudo recurrimos a Internet para encontrar respuestas para cualquier cosa que nos afecte, ya sea aumento de peso, insomnio, fatiga, depresión o ansiedad.

Buscamos las últimas investigaciones y analizamos los estudios científicos más recientes. Revisamos las reseñas de libros y leemos blogs de otras personas con problemas similares.

Sí, algunas de las cosas que leemos pueden parecer un poco extrañas o inquietantes, pero vienen de expertos después de todo. Ellos saben lo que están haciendo, ¿verdad? Han hecho su tarea. Podemos poner nuestra salud en sus manos confiables y hacer lo que dicen y todo comenzará a mejorar. ¿Será así?

Tengo ganas de tomar un megáfono y gritar la pregunta para que todo el mundo la escuche: ¿Realmente Internet es el mejor lugar para buscar respuestas a nuestras preguntas?

Si es así, díganme esto: Con toda la información contradictoria, ¿cómo sabremos a qué expertos creer? ¿Debemos basarnos en sus credenciales o las impresionantes imágenes y estadísticas que usan en su blog? O, ¿La cantidad de libros que han vendido o cuánto entusiasmo social rodea a sus teorías o productos? ¿Qué voces debemos escuchar? ¿En quién podemos confiar para ayudarnos a saber cómo cuidar mejor la salud de nosotros mismos y de nuestras familias?

Para mí, solo hay una respuesta. Es solo Cristo. Él es el único que puede darme un consejo en el que realmente puedo confiar para la salud y el bienestar de mí y mi familia.

Sé que puede sonar extraño pensar en nuestro Salvador como un experto en nutrición.

En nuestras mentes, a menudo lo vemos como alguien compasivo, amoroso, misericordioso, gentil y espiritual. Pero, ¿alguna vez tendemos a pensar en Él como alguien inteligente? Incluso, ¿Brillante?

¿Entendemos que su conocimiento sobre el cuerpo y la forma de curarlo supera con creces incluso a los médicos y científicos mejor capacitados? Si lo piensas bien, Cristo realmente es el máximo experto en ciencias.

Después de todo, creó todo el sistema alimenticio. Él sabe exactamente lo que nuestro cuerpo necesita para mantenerse sano y fuerte. Combina todos los millones de artículos en Google y aún no te acercarías a Su gran sabiduría sobre el tema o Su poder todopoderoso para sanar.

Dicho esto, quiero dejar en claro que no estoy insinuando que todos los consejos de salud que existen no tengan ningún valor. Solo digo que primero tenemos que recurrir al Señor y convertirlo en nuestro principal experto en nutrición.

Al pedirle orientación en temas de salud, es muy posible que nos indique que leamos ciertos artículos o libros porque sabe que contienen las verdades que más necesitamos.

De hecho, así es exactamente como se me mostró cómo curar mi adicción al azúcar: Él me dirigió a un experto cuyo trabajo cambió mi vida de una manera muy radical. Pero, la única forma en que supe que podía confiar en lo que estaba leyendo fue porque mi Salvador me dio la fuerte impresión de que podía. Es un patrón simple que aún sigo hasta el día de hoy.

misión

Antes de adoptar cualquier consejo que encuentre en línea (o en cualquier otro lugar), oro. Busco la guía y la dirección del Señor antes de hacer grandes cambios en lo que como, la forma en que hago ejercicio o qué suplementos elijo tomar.

Lo hago porque Él conoce cada célula de mi cuerpo y sabe exactamente lo que cada una de esas células necesita.

Realmente no hay nada como tener acceso a la base de datos más grande e impresionante del universo: El conocimiento de la verdad de Cristo, o “las cosas como son, como eran, y como han de ser” (DyC 93:24). Esa es la base de datos a la que quiero recurrir para obtener respuestas a mis preguntas más urgentes sobre salud y bienestar.

Si tienes dudas sobre algo que necesitas saber, ponte de rodillas y ora con un corazón sincero, sabiendo que recibirás y Él te dará la respuesta que buscas. Él hablará a tu mente y a tu corazón.

Fuente: LDS Daily

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