La conversa SUD, misionera retornada, esposa y bloguera, Heather Collins compartió en Twitter esta semana la razón por la que se unió a la Iglesia.

nuevos conversos

Collins comenzó su mensaje:

“Hablemos de ser un converso en la iglesia, porque hay una tensión cultural que quisiera presentarles, entre yo y un montón de miembros antiguos. Las personas en la iglesia y la organización de la iglesia, cada una ama compartir lo que creen con personas nuevas. Cada uno de ellos sacrifica mucho y da mucho para que eso suceda. Millones de dólares y años de su tiempo a lo largo de sus vidas, ya sean misioneros de tiempo completo o no”.

Collins continúa explicando su propia experiencia de ser acogida después de su conversión:

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“Cómo entré a la iglesia es un bello ejemplo de esto. Mi comunidad no tenía misioneros, entonces los miembros me encontraron, me amaron, me enseñaron y estuvieron allí para bautizarme cuando decidí unirme. Hicieron todo por mí. 

Todo sobre mi historia es un testimonio de cuán genuinamente los miembros de la iglesia aman a otras personas. Lo que voy a decir no es de ninguna manera una crítica hacia ellos. Hicieron lo mejor con lo que tenían y con lo que sabían. Y los amaré para siempre por eso.

Una de las cosas más importantes que hicieron por mí fue darme el espacio para descubrir y adoptar los cambios que quería y necesitaba hacer en mi propia vida. No trataron mi conversión como si fuera su trabajo.

No esperaban que mis resultados finales se parecieran a los suyos. Era una persona muy diferente de un entorno completamente diferente, y ellos entendieron que ser exactamente como ellos nunca iba a suceder, y no era el punto.

No me uní a la iglesia para ser como ellos. Me uní a la iglesia para ser como Jesús. Hacer todo lo que esté a mi alcance para ser cambiada por él, de acuerdo con su sabiduría, voluntad y tiempo. Ellos entendieron eso.

El elogio número uno que escuché como  miembro nuevo fue lo agradecidos que estaban por aprender de mí y mi perspectiva. Me valoraron por los talentos / perspectivas únicas que traje conmigo desde fuera de la iglesia. Escucharon y aprendieron de lo que tenía que decir”.

Después de detallar el amor con el que fui acogida en la Iglesia, Collins señala que este no es siempre el caso. En algunos lugares que ha vivido, existe una paradoja entre querer nuevos conversos y temer las diferencias que traen.

Collins explica:

“Esa no ha sido mi experiencia en todos los lugares donde he vivido. Las personas que he conocido en otros lugares tienen expectativas de que los conversos borren todas y cada una de las diferencias de pensamiento y método, para llegar a ser como uno de ellos. Para ellos, la uniformidad y la aceptación son totalmente sinónimos el uno para el otro”.

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Ella continúa:

“Jesús no me trajo a su iglesia para ser otra persona. Él me trajo aquí para ser yo misma y convertirme en la mejor versión de esa persona, con todos los dones, talentos y experiencias que Él me dio antes de saber que la iglesia existía. Él me trajo aquí no solo para aprender de los demás, sino también para que pudieran aprender de mí. Crecer a través de nuestras diferencias es la sabiduría de Dios, y solo es posible si traigo esas diferencias a la mesa”.

Este artículo fue escrito originalmente por LDS Living Staff y fue publicado en ldsliving.com, con el título LDS Convert Shares Powerful Message: “I Didn’t Join the Church to Be Like [Other Mormons]. I Joined to Be Like Jesus.” Español © 2017 LDS Living, A Division of Deseret Book Company | English © 2017 LDS Living, A Division of Deseret Book Company