No necesitas ser perfecto para convertirte en un soldado del Señor

A pesar de todos los desafíos que enfrenta el mundo como resultado de una pandemia, el presidente Russell M. Nelson continúa invitando a todos a vivir una vida más centrada en Cristo.

A medida que se acerca la Conferencia General de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, podemos esperar que nuestros líderes hagan un llamado a todos los fieles a continuar esforzándose en el camino del discipulado.

Al igual que los soldados que luchan por su país, los miembros fieles de la Iglesia siempre están dispuestos a servir y sacrificarse.

En las Escrituras vemos muchos ejemplos de soldados del Señor, personas comunes que se enlistaron con valentía y confianza para defender la verdad y la rectitud del evangelio de Cristo.

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Podemos mencionar a los jóvenes guerreros que lucharon por la obra, el Capitán Moroni que rasgó su túnica y la convirtió en un estandarte de libertad, invocando a todos los que deseaban formar parte del ejército del Señor para defender sus derechos religiosos.

María, Saríah, Ruth, Noemí, Emma y Eliza también se enlistaron, dirigieron y siguieron fielmente el llamado del Señor.

Asimismo, recordamos con humildad al mismo Salvador, que se encargó de cumplir el plan del Padre al declarar: “Heme aquí, envíame a mí”.

bondad

Estos hombres y mujeres valientes lucharon física y espiritualmente para vivir una vida de rectitud y servicio al Señor. Nos sentimos agradecidos por su ejemplo y testimonio que nos enseñan y alientan.

Sin embargo, hoy quiero dirigirme al resto de nosotros. A aquellos que desean convertirse en soldados del Señor, pero tienen temor y dudas. Quiero dirigirme a aquellos que cuestionan su capacidad para servir en un llamamiento o asignación. Aquellos que no se sienten dignos de ser llamados Santos.

Aquellos que dudan de su propia fe y fidelidad, y aquellos cuyos corazones están afligidos y sus rodillas se estremecen al ser llamados como soldados, pero permanecen en sus posiciones hasta que el conflicto termina.

Para convertirnos en el tipo de soldado que el Señor necesita en los últimos días, debemos entender lo que significa ser un soldado y, lo que es más importante, saber exactamente qué haremos y en qué nos convertiremos.

Ser un soldado del Señor no significa ser perfecto, sino decidir, comprometerse y empezar.

jóvenes guerreros

Los jóvenes guerreros aprendieron con el tiempo a través de las fieles enseñanzas de sus madres y las acciones de fe de sus padres. Incluso el Salvador aprendió línea por línea, precepto por precepto.

Reconozco que es difícil asumir el papel de discípulo de Cristo. Comparar nuestros defectos con los demás, puede desencadenar una serie de pensamientos de incapacidad e inseguridad.

En esos momentos debemos recordar a los antiguos soldados y siervos, ninguno de ellos era perfecto, y no estamos solos en nuestra incertidumbre sobre nuestras capacidades.

Pedro era temperamental, Jonás se escapó de Dios, Pablo perseguía a los cristianos, Miriam murmuraba de los demás, Marta “era una adicta al trabajo”, Alma hijo era pecador, Tomás era incrédulo, Moisés era tardo en el habla, Zaqueo era de baja estatura y Abraham era un anciano.

Dios no elige a los más preparados, Él capacita a quienes llama.

El élder Neal A. Maxwell lo explicó mejor cuando dijo:

“El Señor no le da importancia a nuestra capacidad o incapacidad, sino a nuestra voluntad. Si demostramos nuestra confianza, el Señor se encargará de capacitarnos”.

jóvenes guerreros

En el himno 162, “Somos soldados” se nos invita a marchar de regreso al hogar celestial mientras cantamos:

Somos los soldados que combaten error.

¡Qué dicha es! ¡Qué dicha es!

Nos espera la corona del vencedor;

la recibiremos al ganar.

 

A la batalla id sin tardar;

con la verdad podréis conquistar,

nuestro pendón en alto plantar,

y un hogar celestial vamos a ganar.

Foto: Página de la Iglesia.

Durante este fin de semana, el Señor nos llamará una vez más, a través de Sus apóstoles y profetas vivientes, a unirnos a Él en nuestro camino de regreso a nuestro hogar celestial.

No hay duda de que cada llamado a servir como soldados del Señor, es un paso más en nuestro camino de regreso al Padre. Mantengámonos firmes, creyendo en nuestro potencial como hijos e hijas de Dios y exclamemos:

Nos espera la corona del vencedor;

la recibiremos al ganar.

Fuente: Church News

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