Voy a arriesgarme por un momento y decir que, contrario a lo que se muestra como evidencia, el nuevo coronavirus COVID-19 pronto dejará de ser un problema en nuestras vidas. 

No estoy sugiriendo que no tomemos todas las precauciones para retrasar el progreso implacable del virus. Creo que la Iglesia como organización está tomando las medidas correctas como respuesta ante esta pandemia.

Para comprender mis razones, necesitamos volver al pasado, a los acontecimientos dados a inicios de la Iglesia en 1862. 

A menudo se cree falsamente que Wilford Woodruff dejó la práctica de la poligamia para que Utah obtuviera la condición de Estado. La verdadera razón para el cese de la poligamia fue principalmente por el recogimiento de Israel al otro lado del velo.

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Antes de 1862, el Partido Republicano de la época calificó la poligamia, junto con la esclavitud, como las “reliquias gemelas del barbarismo”. Katie Lambert, en un artículo de LDS Living, detalla la historia:

En 1862, el gobierno de los EE. UU. promulgó la Ley Morrill, convirtiendo la bigamia en algo ilegal y punible con una multa y cinco años de prisión. Cuando se cuestionó la constitucionalidad de dicha ley y la libertad de religión, la Corte Suprema ratificó la ley en 1879 con el caso “Reynolds vs. Estados Unidos”, distinguiendo el matrimonio plural como una práctica religiosa y no una creencia.

Aunque ahora el practicar el matrimonio plural era castigado por ley, muchos Santos continuaron haciéndolo. Mientras que algunos Santos se establecieron en México y Canadá, donde continuaron la práctica del matrimonio plural sin temor a las represalias legales, muchos se quedaron en los Estados Unidos.

En 1882, Estados Unidos aprobó otra ley antipoligamia, la Ley Edmunds, que convirtió la convivencia bigamosa en un delito menor y castigable con una multa y seis meses de prisión. Según esta ley, más de 1,300 Santos fueron encarcelados en la década de 1880 y muchos hombres con esposas plurales se mantuvieron en el anonimato.

A pesar de la persecución y la amenaza de encarcelamiento, muchos Santos se mantuvieron firmes en su práctica del matrimonio plural. Cuando se aprobó la Ley Edmunds, el matrimonio plural se había practicado durante casi 40 años y se consideraba como una forma recta de “levantar” posteridad hacia el Señor.

Pero en 1887, se aprobó una tercera ley que prohibió el matrimonio plural, la Ley Edmunds-Tucker. Según esta ley, el gobierno de los EE. UU. tendría derecho a confiscar propiedades de la Iglesia valoradas en $ 50,000 o más si la práctica del matrimonio plural persistía, disolviendo tanto la Iglesia como el Fondo Perpetuo para la Migración.

La Iglesia impugnó la constitucionalidad de la ley con el caso “La última corporación de la Iglesia Mormona vs. Estados Unidos”, sin embargo la Corte Suprema ratificó la ley en 1890.

Los Santos, creyendo que la poligamia era la voluntad de Dios, estaban listos para continuar la práctica sin importar las consecuencias. Ante tanta oposición, el presidente Wilford Woodruff oró fervientemente al Señor para saber qué hacer.

En respuesta a su oración, se le mostró una visión que luego compartió a los Santos en la Conferencia General.

diario personal

El presidente Wilford Woodruff

“El Señor me mostró, en visión y por revelación, exactamente lo que sucedería si no poníamos fin a esta práctica. Si no la hubiéramos terminado, de nada os hubiera servido… ninguno de los hombres de este Templo de Logan, porque todas las ordenanzas se habrían suspendido en toda la tierra de Sion. Habría reinado la confusión por todo Israel, y muchos hombres hubieran sido encarcelados.

Esta dificultad habría sobrevenido a toda la Iglesia y se nos habría obligado a dar fin a la práctica. -Sexagésima primera Conferencia General Semestral de la Iglesia, lunes 6 de octubre de 1890, Salt Lake City, Utah. Reportado en Deseret Evening News, 11 de octubre de 1890, p. 2.

El recogimiento de Israel, como se explica en Alma 26: 5-6, se da cuando las gavillas se juntan en los graneros.

Templo de Camboya

“He aquí, el campo estaba maduro, y benditos sois vosotros, porque metisteis la hoz y segasteis con vuestro poder; sí, trabajasteis todo el día; ¡y he aquí el número de vuestras gavillas! Y serán recogidas en los graneros para que no se desperdicien.

Sí, las tormentas no las abatirán en el postrer día; sí, ni serán perturbadas por los torbellinos; mas cuando venga la tempestad, serán reunidas en su lugar para que la tempestad no penetre hasta donde estén; sí, ni serán impelidas por los fuertes vientos a donde el enemigo quiera llevarlas.”

Los élderes Maxwell y Bednar han dicho que las gavillas son los conversos y los graneros son los templos. Si no hay templos, no hay recogimiento de Israel.

Templo de Tijuana, México

Con la excepción del bautismo, la obra de salvación en ambos lados del velo cesa. También hay menos santificación entre los miembros investidos y no habría oración especial en el altar del templo. Agregamos a eso la severa reducción de la obra misional, hasta el bautismo se ve afectado.

Esto no podrá ser tolerado por mucho tiempo en esta última dispensación. Puede ser que el Señor considere apropiado dejar que el virus siga su curso natural, pero siento la urgencia del profeta de Dios de que Israel debe ser recogido.

La predicción más reciente del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y del Centro para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos es que el distanciamiento social y las reducciones de las reuniones grupales durarán hasta agosto. 

https://masfe.org/noticias/declaracion-coronavirus-misioneros/

Según esta predicción, estamos a meses de considerar siquiera reabrir los templos y volver a la actividad misional de siempre. Incluso entonces, con el número de personas mayores que sirven en los templos, es posible que pasen meses antes de que los templos puedan volver a operar con normalidad.

No creo que los templos y la obra misional (El recogimiento de Israel) puedan esperar tanto. Aquí hay algunas posibles soluciones:

  • Se encuentra una vacuna y se distribuye ampliamente. Dios ciertamente puede obrar a través de químicos y epidemiólogos para encontrar la vacuna correcta.
  • El virus muta de una manera que ya no es perjudicial para los humanos.
  • Los kits de prueba son ampliamente distribuidos para que todos sepan quién está infectado, y aquellos que no portan el virus pueden reanudar sus interacciones y reuniones con normalidad.
  • El virus milagrosamente se extingue.

Probablemente estoy equivocado en todas y cualquiera de estas posibilidades específicas. La solución probablemente vendrá de algo que no se ha contemplado.

Mis próximos dos ayunos y todas mis oraciones estarán dedicadas a un rápido regreso del Recogimiento de Israel.

Este artículo fue escrito originalmente por Mauricio Cabanillas y fue publicado originalmente por thirdhour.org bajo el título “OPINION: Why I think COVID-19 Will Burn Out Quickly