Los padres de hoy, especialmente los padres jóvenes, se enfrentan a un conjunto muy especial de desafíos. Como padre, estoy dividido entre querer que mis hijos tengan la oportunidad de ser miembros misioneros y el deseo de mantenerlos encerrados del mundo por el resto de sus vidas.

Ahora, hay una advertencia aquí: No soy un experto en la crianza de los hijos. No soy un psicólogo. Soy un padre. Tengo hijas e hijos. Además de eso, he trabajado en una escuela secundaria pública por un poco más de una década. He pasado una parte significativa de mi vida adulta rodeada de adolescentes. Además, como tantos miembros de la iglesia, soy un converso de primera generación.

Con todo esto quiero decir que estoy perturbado cuando escucho a mis compañeros en la iglesia hablar de los estándares del mundo usando términos como bajos estándares o incluso malos. Es posible que hayas oído esto también, como en los males del mundo, al hablar de los hábitos de las personas buenas que viven en sus propias circunstancias únicas fuera del evangelio restaurado.

Civismo cristiano

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En una discurso de 2014 titulada “Amar a los demás y vivir con las diferencias”, Dallin H. Oaks preguntó:

“¿Por qué es tan difícil sentir amor cristiano los unos por los otros?” Él continúa respondiendo … “Es difícil porque debemos vivir entre aquellos que no comparten nuestras creencias, valores y obligaciones de los convenios”.

Considera el mandamiento de amar a tu prójimo – observa que cuando pronunció este mandamiento, el Salvador no añadió la cláusula: “Mientras no estén en desacuerdo o te ofendan”. Como dijo el élder Oaks,

“debemos vivir entre aquellos que no comparten nuestras creencias, valores y las obligaciones de los convenios”.

Simplemente no puedes proteger a tus hijos del mundo. No puedes ocultarlos de las realidades de lo que realmente es el mundo. En el clima político de hoy, en particular, vale la pena recordar que la definición de “mala persona” no es “persona que no está de acuerdo conmigo”. Debemos enseñar a nuestros hijos a buscar el bien en los demás a pesar de nuestros desacuerdos.

El élder Oaks también se refirió a esto, diciendo que “los seguidores de Cristo deben ser ejemplos de civismo. Debemos amar a todas las personas, ser buenos oyentes, y demostrar interés por sus creencias sinceras. Aunque podamos estar en desacuerdo, no es apropiado ser desagradables”.

Un sólido consejo para los más politizados entre nosotros, creo.

La paradoja del refugio

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Me preocupa particularmente que la forma en que muchos de nosotros en la iglesia nos estamos moviendo para proteger a nuestros hijos del mundo, es convencerlos a través de nuestras palabras y acciones que sus compañeros que no comparten sus creencias y valores son, en una palabra, “problemas”, y no son dignos de su tiempo y amistad. Siento informar que lo he presenciado una y otra vez.

El presidente Thomas S. Monson, en un discurso de la misma conferencia titulada “Examina la senda de tus pies”, nos recuerda una lección del Salvador:

Nos instruye que defendamos valientemente nuestras creencias, aun cuando nos ridiculicen y nos persigan. Nos pide que dejemos brillar nuestra luz para que otros la vean y deseen glorificar a nuestro Padre Celestial“.

Los seguidores de Jesucristo son la luz del mundo, y los niños son algunas de nuestras luces más brillantes. Al pensar que protegemos a nuestros hijos, ¿estamos escondiendo sus luces bajo un almud?

Aunque no fui criado como mormón, tuve muchos amigos SUD como niño y como adolescente. La luz de esos buenos y dignos amigos me acercaba cada día más al camino del Evangelio. Esos jóvenes eran los influenciadores que necesitaba. Y como resultado directo de su luz en mi vida, estoy sellado eternamente a una maravillosa hija de mi Padre Celestial, levantando mi propio equipo de baloncesto de miembros misioneros.

Deja que tu luz brille

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En nombre de todos los jóvenes del mundo que vagan en la oscuridad hoy, les suplico, como un padre asustado a otro, no protejan a sus hijos del mundo, sino enséñenles a vivir en él. Ayuden a encender el fuego de su testimonio cuando son jóvenes, y seguir a avivando bien esa llama en su adolescencia. Permítanles estar de pie por sí mismos y ser el faro que otros necesitan para encontrar su camino a Sión. Esto es muy difícil de hacer, y tan aterrador para un padre. En unos cuantos meses, mi hija mayor será estudiante de primer año en la escuela donde trabajo.

Para decirlo sin rodeos, sé lo que sucede en esa escuela, y me mantiene despierto por la noche.

El mundo está lleno de oscuridad, pero no hay oscuridad lo suficientemente densa como para apagar la luz. De hecho, es solamente cuando estás rodeado por la oscuridad que puedes ver cuán verdaderamente fuerte una luz es.

Este artículo fue escrito originalmente por Derek McElfresh y fue publicado en Millennialmorms.com, con el título Remembering to Let Our Little Lights Shine Español © 2017