Recuerda esto: La depresión y la ansiedad no te vencerán

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Si sientes que la depresión y la ansiedad te llevan la delantera en este momento, quiero que sepas que no es así. Hay esperanza, NO te vencerán.

A principios de este mes, un estudio a nivel nacional confirmó lo que muchos habían sospechado durante algún tiempo: la prevalencia de la depresión se ha disparado durante la pandemia de COVID-19.

Según los investigadores, los síntomas de la depresión se han triplicado desde marzo. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades informó que el 40 % de los adultos estadounidenses describió haber experimentado síntomas de depresión en junio.

En un segmento reciente sobre salud mental producido por una radio de Boston, WBUR, un investigador sugirió que la depresión provocada por la pandemia podría convertirse en una segunda pandemia.

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El estrés del aislamiento social, la pérdida de empleo, la inestabilidad política, la incertidumbre sobre el futuro, la enfermedad en sí y la falta de un sentido de normalidad probablemente nos han causado a todos algo de ansiedad.

Para aquellos que son propensos a la depresión o que han luchado con ella en el pasado, la pandemia pede haber creado un abismo cada vez más oscuro. Muchos que sintieron indicios de desesperanza antes… ahora se encuentran batallando por encontrar algo de luz.

La depresión es una enfermedad que ataca la mente con tal crueldad que quienes la experimentan a menudo se encuentran incapaces de desarrollarse con normalidad, quedando atrapados en un lugar del que parece imposible de escapar. 

Para los creyentes, a menudo parece que el Espíritu ha desaparecido. Los actos de fe—como la oración, el estudio de las Escrituras, la adoración dominical— que antes brindaban consuelo y solaz ya no parecen funcionar de la misma manera. Por el contrario, se siente como si un muro macizo hubiera bloqueado al Espíritu por completo.

Antes de escribir “Silent Souls Weeping”, pasé tres años entrevistando a más de 150 Santos de los Últimos Días sobre sus experiencias con la depresión.

Estas entrevistas revelaron una serie de temas predominantes, entre ellos este: el aislamiento y el perfeccionismo tóxico son los compañeros más comunes de la depresión; ambos pueden conducir potencialmente a una depresión más profunda e incluso a intenciones de suicidio.

En el entorno caótico y aterrador de hoy, el aislamiento y el perfeccionismo tóxico son particularmente peligrosos. La lucha contra el COVID-19 ha puesto a muchos de nosotros en una posición en la que ya no interactuamos con los demás a diario.

Las personas que trabajan desde casa, se desalientan las reuniones sociales, muchas escuelas se han convertido al aprendizaje virtual, incluso la asistencia semanal a la iglesia se ha suspendido en algunos lugares. La oportunidad de hablar con otros sobre cómo nos sentimos se ha reducido drásticamente.

Quienes padecen depresión de por sí tienden a aislarse de los demás. La pandemia ha profundizado ese aislamiento y ha aislado a muchos de las fuentes de ayuda que previamente tenían. 

Ahora, más que nunca, debemos seguir hablando sobre la depresión y hacer cosas para ayudar a quienes se sienten terriblemente solos.

Si conoces a alguien que experimenta depresión, llámalo. Date un tiempo para conversar con esa persona, envíale mensajes de texto con frecuencia o pequeñas notas para hacerle saber que estás pensando en ella, incluso cuando no puedes estar físicamente cerca de esa persona.

Utiliza las redes sociales para compartir experiencias sobre la depresión e iniciar conversaciones que abran puertas al aprendizaje y la sanación.

Una de las primeras cosas que noté en las redes sociales y en las noticias cuando se emitieron órdenes de cuarentena hace casi seis meses fue una avalancha de personas que intentaban “convertirse” repentinamente en algo que antes no eran. 

Con todo este tiempo en nuestras manos, parecía que finalmente podríamos perfeccionar todas las cosas que no habíamos podido hacer en el pasado. Hicimos listas de todos los proyectos que completaríamos durante este inesperado tiempo libre.

Todas estas son cosas buenas, por supuesto. Pero la ansiedad y el desánimo —que la pandemia, los desastres, la inestabilidad política de cada país y la presión personal que ahora se nos brinda a mansalva— nunca se mezcla bien con nuestro deseo de ser perfecto.

Ahora mismo, especialmente ahora, es momento de dejar ir al perfeccionismo. Sé bueno contigo mismo. Sé bueno con los demás. 

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Recuerda con frecuencia que tu autoestima no se basa en lo mucho que haces o logras. 

Este es un año diferente a cualquier otro que hayamos experimentado antes, y si lidiar con eso requiere toda tu energía y te deja poco tiempo para perfeccionar esto o aquello, está bien. No te preocupes.

Finalmente, si estás sufriendo de depresión en este momento, quiero que sepas que no estás solo. Hay esperanza y ayuda en el futuro, incluso si ese camino parece imposible de alcanzar en la actualidad.

Vivimos una época llena de estrés y sin precedentes. En momento de pensar más en cómo nos cuidamos unos a otros… y a nosotros mismos.

“Hijo mío, paz a tu alma; tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento” -DyC 121: 7

Fuente: ldsliving.com

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Publicado por: Sabina Mujica Estrada
Licenciada en Turismo, Hotelería y Gastronomía, apasionada por los libros y los idiomas, profesional armando rompecabezas.
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