Pdte. Nelson: Para adquirir una educación, influye más el deseo personal que la institución académica

  • El 11 de mayo, el hermano Brian Ashton, vicepresidente de operaciones de campo en BYU – Pathway Worldwide, participó de un devocional de Ensign College.

El hermano Ashton habló de cómo el poder de nuestros deseos justos también puede ayudarnos a obtener todo lo que deseamos a nivel profesional.

“Nuestros deseos acompañados con nuestra fe en Jesucristo también pueden ayudarnos a superar la falta de oportunidades, y nuestras propias dudas y debilidades”, dijo.

El presidente Nelson enseñó:

“Para adquirir una educación, tiene más influencia el deseo personal que la institución académica a la que se asista y es más motivadora la fe que la capacidad que se posea”.

Los deseos justos en el camino al éxito

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El hermano Ashton, que anteriormente sirvió como consejero en la presidencia general de la Escuela Dominical, dijo:

“Es probable que los deseos que se desarrollan durante la búsqueda de la educación superior duren muchos años, si no es toda la vida.

Como tal, los deseos que desarrollamos son de vital importancia. No solo porque los deseos justos pueden ayudarnos a obtener una educación y abren camino para una carrera satisfactoria.

En última instancia, nuestros deseos también son importantes porque nos ayudan a convertimos en lo que deseamos y definen si alcanzaremos el reino celestial”.

Los profetas modernos y antiguos han enseñado verdades similares.

El presidente Dallin H. Oaks, primer consejero de la Primera Presidencia, dijo:

“Los deseos dictan nuestras prioridades, las prioridades afectan nuestras decisiones y las decisiones determinan nuestras acciones. Los deseos sobre los que actuamos determinan las cosas que cambiamos, lo que logramos y lo que llegamos a ser”.

Algunos deseos son mejores que otros

bondad

Hace varios años, el hermano Ashton compró un automóvil costoso. Un tiempo después, fue llamado como obispo. Una hermana de su barrio fue a verlo y le dijo que no había comido en tres días.

“Mi bonito coche de repente se convirtió en una vergüenza para mí.

Seguía pensando: ‘¿Por qué iba a gastar tanto dinero en un automóvil cuando los que me rodeaban, que eran igualmente amados por su Padre Celestial, tenían tan poco?’

Desde entonces he aprendido que lo que trae felicidad no es tener cosas bonitas, sino servir y ayudar a los demás”, pensó el hermano Ashton.

El Señor ha enseñado con frecuencia a Sus siervos que algunos deseos son mejores que otros.

Por ejemplo, una revelación registrada en Doctrina y Convenios describe la conversación que tuvo el Salvador con Sus apóstoles, Pedro y Juan, acerca de sus diferentes deseos.

Pedro pidió que cuando su obra estuviera terminada podría “venir pronto [al Señor] en [Su] reino”, y Juan pidió poder sobre la muerte para poder traer aún más almas a Jesucristo.

El Salvador le dijo a Pedro:

“Te digo, Pedro, que este fue un buen deseo; pero mi amado ha deseado hacer más, o sea, una obra mayor aún entre los hombres, de la que hasta ahora ha realizado” (DyC 7: 5).

Lo que verdaderamente nos llenará de gozo

El hermano Ashton explicó:

“Es esta obra, que ayuda a llevar almas a Jesucristo, la que finalmente nos traerá gozo”.

El Señor enseñó a José Smith, Oliver Cowdery y Hyrum Smith que “si tenemos los deseos adecuados y estamos dispuestos a trabajar, podemos ser el medio para hacer mucho bien entre nuestros semejantes”.

El hermano Ashton invitó a los oyentes a considerar sus deseos y a dónde ellos podrían conducirlos.

Si es necesario cambiar los deseos, sugirió tres formas de hacerlo:

“Ora por los buenos deseos… Procura tener el Espíritu Santo en tu vida… Y busca comprender tu naturaleza divina, en qué te puedes convertir y cuál es tu propósito en la vida”.

Al ofrecer su testimonio, el hermano Ashton fue testigo de que “en compañía del Salvador, Jesucristo, puedes hacer una diferencia eterna en la vida de los hijos de Dios, si así lo deseas”.

Fuente: Church News

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