El relato de Adán y Eva en el Jardín de Edén es uno de los más importantes ya que representa la historia del inicio de la vida humana. Sin embargo, para muchos, lo que sucedió entre Dios y Adán y Eva ha dado lugar a una de las preguntas más polémicas que podríamos escuchar.

Según el libro de Génesis, Dios les dio 2 instrucciones importantes:

  • Multiplicarse y llenar la tierra.
  • No comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Y aquí surge la pregunta que muchos se hacen: si ellos no podían tener hijos sin salir de su estado de inocencia y si, para salir de ese estado, debían comer el fruto, ¿Dios da mandamientos contradictorios?

Acompáñanos a descubrir la respuesta.

Cuando la vida nos pide elegir entre dos cosas buenas

Muchas decisiones espirituales no se tratan de elegir entre el bien y el mal. Imagen: Canva

A simple vista, los mandamientos de Dios para Adán y Eva sí podrían parecer contradictorios pero, para entender este dilema, debemos recurrir a las palabras de los líderes de la Iglesia de Jesucristo. Una vez el élder John A. Widtsoe enseñó:

“En la vida, todos debemos elegir… A veces, dos posibilidades son buenas; ninguna es mala. Sin embargo, por lo general, una es más importante que la otra… Debemos elegir la ley mayor”.

Este principio sugiere que muchas decisiones espirituales no se tratan de elegir entre el bien y el mal, sino entre lo bueno y lo mejor.

En el caso de Adán y Eva, la decisión de permanecer en el jardín no era algo malo. De hecho, era lo más «sensato» seguro y pacífico. Pero también existía el propósito mayor: permitir que la humanidad comenzara y que el plan de Dios siguiera adelante.

Los dos mandamientos que recibieron Adán y Eva no eran una contradicción de Dios. Imagen: Pinterest

Desde esa perspectiva, los dos mandamientos que recibieron Adán y Eva no eran una contradicción de Dios sino una invitación a elegir la ley mayor.

Esta misma enseñanza fue compartida por el presidente Russell M. Nelson en un devocional para jóvenes del Sistema Educativo de la Iglesia de Jesucristo. Durante su mensaje el presidente Nelson explicó:

“No todas las decisiones que deban tomar serán entre algo bueno y algo malo; muchas veces tendrán que elegir entre dos buenas opciones”.

A veces las decisiones más difíciles no ocurren porque algo sea incorrecto, sino porque dos opciones correctas compiten por nuestra atención. Elegir una implica dejar la otra.

Lo bueno, lo mejor y lo excelente

El presidente Dallin H. Oaks nos invitó a abandonar algunas cosas buenas a fin de elegir otras que son excelentes. Imagen: Deseret Book

El presidente Nelson no fue el único en enseñar sobre esto. El presidente Dallin H. Oaks en la Conferencia General de octubre de 2007 enseñó:

“Debemos abandonar algunas cosas buenas a fin de elegir otras que son mejores o excelentes porque desarrollan la fe en el Señor Jesucristo y fortalecen a nuestra familia”.

Para muchos miembros de la Iglesia de Jesucristo, las palabras de estas autoridades generales representan un principio que se conoce como la doctrina de “lo bueno, lo mejor y lo excelente”.

Ese principio refleja que no todo lo que es bueno tiene la misma prioridad en el plan de Dios. Por ejemplo, en la vida cotidiana podríamos enfrentar decisiones como elegir entre pasar tiempo con amigos o pasar tiempo con la familia, aceptar una oportunidad laboral o dedicar más tiempo al servicio o usar tu tiempo libre para entretenimiento o para crecimiento espiritual.

Muchas de esas opciones no son malas, pero una puede acercarnos más al propósito eterno.

¿Por qué Dios permite este tipo de decisiones?

albedrio
Dios a veces nos pide decidir entre lo bueno y lo mejor para aprender a usar nuestro albedrío de la mejor forma. Imagen: Canva

Quizá algunos tengan problemas para comprender el por qué detras de ese tipo de decisiones. Una de las razones y la más central tiene que ver con un don muy importante que Dios ha dado a Sus hijos: el albedrío.

Las Escrituras enseñan:

“Así pues, los hombres son libres… para escoger la libertad y la vida eterna”. (2 Nefi 2:27)

Esto quiere decir que Dios no nos obliga a seguirlo pero sí nos da principios, mandamientos y la oportunidad de decidir. En ese proceso, muchas veces aprendemos a discernir lo que tiene mayor valor eterno.

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Aprender a decidir lo mejor no siempre es fácil pero podemos recurrir a la guía del Espíritu Santo. Imagen: Shutterstock

En esta vida moderna, también podemos sentir que enfrentamos decisiones parecidas a las de Adán y Eva. Dos responsabilidades que chocan entre sí. En esos momentos, quizá el Evangelio no siempre nos de una lista automática de respuestas pero sí nos da principios que pueden regir nuestras decisiones:

  • Buscar la guía del Espíritu.
  • Priorizar lo que fortalece la fe.
  • Elegir lo que bendice a otras personas.

Con el tiempo, esas decisiones nos ayudan a desarrollar sabiduría espiritual. Es por eso que ese tipo de decisiones son necesarias.

Entonces, ¿Dios da mandamientos contradictorios?

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Dios no nos da mandamientos contradictorios. Imagen: Canva

Desde la perspectiva del Evangelio restaurado, la respuesta es clara: NO. Lo que a veces parece una contradicción para nosotros, para Dios suele ser una invitación a discernir prioridades más altas.

Como enseñó el élder Widtsoe, la clave está en recordar que algunas decisiones son buenas, otras son mejores y algunas son eternamente más importantes. Así que si hoy sientes que te toca escoger entre dos mandamientos «contradictorios», házte esta pregunta: ¿cuál es la decisión mayor y más importante desde la perspectiva de Dios para mí?

Aprender a reconocer esa diferencia es parte del crecimiento espiritual que Dios desea para cada uno de nosotros. Y en ese proceso, el Espíritu Santo puede guiarnos para elegir la ley mayor. ¡Busca Su guía!

Fuente: TikTok

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