Dios siempre está presente en tu vida, aunque a veces no lo puedas reconocer

¿Alguna vez has dudado de que Dios esté contigo cada día de tu vida?

A veces cuando las cosas no resultan como queremos y nos causan dolor, creemos que Dios nos ha abandonado. Sin embargo, la verdad es que Él está con nosotros en todo momento y nos escucha siempre. Él nos responde de una manera tan apacible, que a veces no podemos reconocer Su voz. Pero, en otras ocasiones sus respuestas son muy claras. Un ejemplo de ello fue José Smith.

José Smith deseaba de todo corazón saber a qué iglesia debía unirse y se dispuso a orar fervientemente en una arboleda para obtener guía celestial para su vida y sabiduría, como leyó en Santiago 1:5.

Primera Visión

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Nunca imaginó que recibiría la visita del Padre Celestial y Su Hijo Amado, y mucho menos que sería llamado para ser la respuesta a su propio dilema. Tendría que trabajar junto a aquellos Seres Celestiales para comenzar la dispensación más gloriosa.

La experiencia de José Smith nos enseña que Dios desea participar con nosotros en nuestra vida. A pesar de que nuestras experiencias con Él puedan parecer más simples que la Primera Visión, existen muchas evidencias de que Dios desea participar en nuestra vida así como en la vida de los profetas y líderes. ¡Veamos!

En tu vida personal

Quizás Dios no se manifieste en tu vida como en la Primera Visión, Él también se comunica contigo a través de impresiones y los sentimientos más nobles. En mi caso, a veces se presenta como un bello pensamiento o paz en mi alma.

La presencia de Dios también se puede sentir cuando conversamos con alguien y, de pronto, escuchamos la respuesta que estábamos esperando a nuestros problemas o cuando terminamos en el lugar indicado en el momento indicado para ayudar a alguien que necesita de nosotros.

servicio

Dios está con nosotros a lo largo del día, de maneras que casi no podemos percibir como Su compañía. Cuando sentimos amor, alegría, paz o gratitud, Él está con nosotros.

¿Cómo puedes reconocer mejor la presencia de dios en tu vida? Puedes hacerlo al usar la luz que Él envía, “esa luz que se hace más y más resplandeciente hasta el día perfecto” (DyC 50:24).

En tus relaciones con los demás

¿Cómo puedes reconocer el plan de Dios para tu vida y tu desarrollo a través de las personas que Él pone en tu camino?

C.S. Lewis nos extiende un desafío:

“Vivir en una sociedad de posibles dioses y diosas es un asunto serio, recordar que la persona más aburrida y poco interesante con la que converses algún día puede convertirse en una criatura que, si la vieras ahora, estarías fuertemente tentado a adorar…” (The Weight of Glory)

Piénsalo, ¿tus relaciones serían diferentes si vieras a cada persona como una bendición sagrada? ¿tu matrimonio sería mejor si vieras a tu cónyuge, con todas sus imperfecciones, como un posible dios?

Por lo tanto, podemos decir cuán cerca estamos del cielo por cómo nos sentimos con las personas en nuestras vidas. Cuando nos irritamos con los demás, nos estamos negando la visión celestial. Sin embargo, podemos clamar por un cambio de corazón:

“¡Oh Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí que estoy en la hiel de amargura, y ceñido con las eternas cadenas de la muerte!” (Alma 36:18)

Nos vemos unos a otros como realmente somos cuando nos observamos de la manera en que Jesús lo haría. Cuando hacemos eso, Él llena nuestras mentes y corazones de amor.

El Padre Celestial desea ayudarnos a desarrollar ese cambio poderoso de corazón.

En el liderazgo y la crianza

En todos los roles de liderazgo, es natural, incluso universal, ejercer un dominio injusto (DyC 121: 39).

Esto es cierto en los roles de gestión y la crianza de los hijos. Queremos que las cosas funcionen sin problemas y nos enojamos con cualquier obstáculo en nuestra agenda.

En lugar de ver a las personas sobre las que tenemos mayordomía como un inconveniente en nuestros planes, podemos sentir la invitación de Dios a guiar y criar a Sus hijos.

Conclusión

Dios está ansioso por aparecer en nuestras vidas personales, nuestra familia, amistades y matrimonios.

Quizás ninguno de los ejemplos en este artículo pueda parecer tan trascendental como la Primera Visión. Sin embargo, a medida que acerquemos más lo divino a nuestras vidas y relaciones, estaremos más cerca del cielo y reconoceremos a Dios a nuestro alrededor.

Nosotros, al igual que José Smith, podemos trabajar conjuntamente con Él en la gran obra de construir Su reino.

Fuente: Meridian Magazine

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