Lo que sabemos acerca de discernir entre los espíritus buenos y malos

mundo de los espíritus

Algunos ángeles son de Dios, otros son del reino del mismo Satanás. Juan aconsejó, “Amados, no creáis a todo espíritu, sino discernid entre los espíritus para saber si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido al mundo” (1 Juan 4:1).

El problema que tiene la mayoría de los hombres es discernir los espíritus para que puedan saber qué es de Dios y qué no.

Discernir los espíritus. Pero, ¿cómo? ¿Con qué prueba se puede saber si son de Dios o del diablo? Si aparece un mensajero de un mundo desconocido, ¿cómo se puede saber si es un espíritu bueno o un espíritu malo? Cuando hay trances, lenguas, visiones o milagros aparentes, ¿son de arriba o de abajo? Cuando se proclama una doctrina o se predica una religión, ¿cómo sabremos si es verdadera o falsa?

Hasta cierto punto, todos reciben un don del espíritu de discernimiento. Esta capacidad se confiere a las personas en general mediante el funcionamiento de la Luz de Cristo (véase Moroni 7:12-18). Además de este don universal, los Santos fieles reciben un poder especial de discernimiento a través de la revelación del Espíritu Santo (véase DyC 63: 41).

El apóstol Pablo enseña sobre los dones espirituales. Enumera específicamente “el discernimiento de espíritus” como un don del Espíritu (véase 1 Corintios 12:10). La revelación moderna dice, “a algunos les es dada, por el Espíritu de Dios… y a otros, discernir espíritus” (D. y C. 46:17, 23).

La única forma segura de distinguir entre el bien y el mal (Moroni 7: 12 -18), entre la rectitud y la iniquidad (DyC 101: 95; Malaquías 3:18; 3 Nefi 24:18), o entre los espíritus malignos y aquellos espíritus que manifiestan las cosas de Dios es por medio de las impresiones del Espíritu Santo.

El poder de discernimiento no funciona perfectamente sin la revelación de Dios. Por eso, los justos reciben el don del Espíritu Santo (véase Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio, 61).

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Podríamos considerar al Profeta José Smith como un ejemplo sin igual en el tema de las manifestaciones y los ángeles:

Smith

“Podemos buscar a los ángeles y recibir su ministración. Pero, debemos discernir los espíritus y probarlos, porque a menudo los hombres se equivocan con respecto a estas cosas…

Cuando ves una visión, oras para obtener la interpretación; si no entiendes esto, guarda silencio; debe haber certeza en este asunto… los espíritus mentirosos están entrando a esta tierra. Habrá grandes manifestaciones de espíritus, tanto falsos como verdaderos” (TPJS, 161).

El Profeta José Smith nos da la clave de todo el asunto: “El diablo puede aparecer como un ángel de luz. Pídele a Dios que lo revele… si es de… Dios, Él lo… manifestará”.

El siguiente es un resumen de una de las declaraciones largas del Profeta sobre el tema.

oración

“Discernir los espíritus”, pero ¿con qué?…

Algo malo es que los hombres ignoran la naturaleza de los espíritus; su poder, sus leyes, su gobierno, su inteligencia, etc., e imaginan que cuando hay poder, revelación o se manifiesta una visión, debe ser de Dios… ¿Se comunica alguna inteligencia? ¿Se retiran las cortinas del cielo o se manifiestan los propósitos de Dios?

Cada uno de estos profesa ser competente para discernir el espíritu de su prójimo, pero no puede discernir el suyo, y ¿cuál es la razón? Debido a que no tienen una clave para desbloquear, ni una regla para medir, ni ningún criterio por el cual discernirlo… 

Respondemos que ningún hombre puede hacer esto sin el sacerdocio y sin el conocimiento de las leyes por las que se gobiernan los espíritus; porque ningún hombre conoce al espíritu del demonio, su poder e influencia, sino una inteligencia que es más que humana, y que revela a través del sacerdocio, el funcionamiento misterioso de sus estrategias; …

Un hombre debe poseer el discernimiento de los espíritus antes de que pueda arrastrar a la luz del día esta influencia infernal y desplegarla al mundo en todos sus colores espantosos, diabólicos y horribles; porque nada causa mayor daño a los hijos de los hombres que estar bajo la influencia de un espíritu falso cuando piensan que tienen el Espíritu de Dios.

Miles han sentido la influencia de su poder terrible y efectos perjudiciales. Se emprendieron largas peregrinaciones, se soportaron penitencias y siguió el dolor, la miseria y la ruina; se estremecieron naciones, se derrocaron reinos, se destruyeron provincias y la sangre, la masacre y la desolación fue el traje que se vistió.

Como vimos antes, la gran dificultad radica en la ignorancia de la naturaleza de los espíritus, las leyes por las que se gobiernan y las señales por las que se pueden conocer. Si se requiere que el Espíritu de Dios conozca las cosas de Dios; y el espíritu del diablo solo se puede desenmascarar a través de ese medio. Entonces, sigue una consecuencia natural que, a menos que alguna persona o personas tenga(n) una comunicación o revelación de Dios, que le(s) muestre cómo obra el espíritu, debe(n) permanecer eternamente ignorante(s) de estos principios.

Según mi parecer, sostengo que si un hombre no puede entender estas cosas, sino el Espíritu de Dios, mil hombres no pueden; es como si la sabiduría estuviera fuera del alcance de los sabios, la lengua de los elocuentes, el poder de los poderosos (TPJS, 203 – 206).

espíritu santo

Hay dos tipos de espíritus en la tierra. Uno es de Dios y el otro es del diablo. El espíritu que es de Dios lleva a la luz, la verdad, la libertad y todo lo bueno. El espíritu de Lucifer conduce a la oscuridad, el error, la esclavitud y todo lo malo. Están en enemistad, en conflicto.

El “poder” de uno es el “espíritu” “que ahora opera en los hijos de la desobediencia” (Efesios 2:2). El otro es “revelado” por el Espíritu de Dios. Ningún hombre conoció “las cosas de Dios”, sino el “Espíritu de Dios” (1 Corintios 2:11)

Esta es una traducción del extracto del libro “Angels” de Oscar W. McConkie que fue publicado en ldsliving.com con el título “What We Know About Discerning Between Good and Bad Spirits”.

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