¿Cuántas veces nos hemos encontrado esta situación? Lo más probable es que, si eres un Santo de los Últimos Días, ya te haya pasado esto antes. Dar un discurso en la reunión sacramental puede que no sea lo que esperábamos.

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Es un martes por la noche como cualquier otro. Nuestra familia acaba de terminar la cena, y estamos limpiando la mesa cuando de pronto suena el teléfono. Es el obispo. La conversación dura menos de dos minutos, pero la preocupación que sentimos al salir de esa llamada nos perseguirá durante la próxima semana: se nos ha pedido que demos una charla en la reunión sacramental.

Nos preparamos lo mejor que podemos, investigando en oración por todas partes el tema que se nos ha asignado, desde la Guía de Estudio de las Escrituras hasta los discursos de la conferencia e incluso con solo Google. Pero cuando llega el momento de pararse frente a los miembros de nuestro barrio, incluyendo familiares y amigos, nos congelamos. No sabemos qué hacer para que ese discurso cuidadosamente preparado pueda empezar. ¿Que podemos decir?

Como la mayoría de nosotros puede dar fe, es probable que recurramos a uno (o más) de estas frases un tanto aburridas:

1. “Ustedes no me conocen”

Esta frase suele ser así: “Para aquellos de ustedes que no me conocen, mi nombre es el hermano Brown y he vivido en este barrio por 40 años.”

2. “No quiero estar aquí arriba”

Esta frase implica admitir que, en primer lugar, no queríamos dar un discurso, por lo general diciendo algo así como: “Tengo que admitir que cuando el obispo me llamó no quería decir que sí.”

3. “Esto es para mí, no para ustedes”

Los discursos que se abren con esta frase generalmente comienzan así “Mientras escribía mi discurso, aprendí mucho. Creo que fue más para mí que para ustedes.”

4. “Alerta de Spoiler”

Simplemente salimos y lo decimos: “Hoy me pidieron que hable por fe.”

5. “Enfoque del significado”

¿Quién no ha hecho esto? “El diccionario define la fe como…”

discurso en la sacramental

Ninguno de estos es malo; ¡Hablar en una reunión sacramental ya es bastante difícil sin que nos juzguemos unos a otros! Pero la apertura de un discurso establece el tono para el resto de lo que vas a decir. Ayuda a tus oyentes a mantenerse atentos, y sentirte como un profesional de los discursos, probando una de estas alternativas:

1. Comparte una historia personal.

Esta es una forma maravillosa de involucrar a la audiencia, ¿a quién no le gusta una buena historia? Habla acerca de un momento en que tuviste una experiencia con el tema que te asignaron. Explica cómo obtuviste tu testimonio gracias a ese principio. Si no tienes una historia propia, también puedes compartir la de un amigo cercano o un familiar (pero pide permiso primero). Esta es una gran manera de atraer a oyentes más jóvenes, así como a los adultos.

2. Cuenta una broma relevante o una historia graciosa.

discurso en la sacramental

Las bromas y cosas similares deben usarse con cuidado en los discursos (la sacramente es una reunión sagrada), pero usar el humor está bien, siempre que no te distraigas de la doctrina. Una breve y relevante anécdota verdaderamente ayuda a romper el hielo. 

El presidente Monson es un gran ejemplo de esto; cuenta historias asombrosas, incluso durante los discursos de la Conferencia General hay momentos de risa, pero también tienen una moraleja de la que podemos aprender.

3. Comienza con una cita poderosa.

No importa si se trata de una Conferencia, una escritura o incluso algo cultural. Si estás sufriendo con la mejor forma de empezar a tu tema, busca a alguien más que haya hablado sobre ello, también, y comparte algo profundo. Las frases breves y pegadizas son fáciles de recordar, y una buena cita puede ayudar realmente a las personas a enfocarse en el tema en cuestión durante el resto de tu discurso.

4. Comparte una lección o objeto.

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El gran maestro mismo enseñó al compartir historias alegóricas. Toma una historia de la Biblia si tu tema lo permite; busca en línea o pregunta por otros ejemplos más modernos de lecciones que pueden ayudar a que tu discurso sea interesante y memorable desde el principio. 

El Elder Bednar es particularmente bueno compartiendo parábolas, puedes estudiar sus discursos para tener ejemplos asombrosos.

5. Comenta sobre la reunión.

Esta es una buena alternativa final si estás demasiado nervioso para comenzar con cualquiera de las ideas anteriores. Esto también es algo que a veces ocurre en la Conferencia, así que no tengas vergüenza. 

Siempre es agradable escuchar una apreciación sincera expresada. Agradece al coro y al director  por la música. Menciona algo que hayas aprendido de los discursantes anteriores. También puedes sólo compartir cuánto te alegra el poder estar en ese barrio.

Hablar en la reunión sacramental casi no es la asignación favorita de nadie, pero el Señor puede usarte como Moisés o Enoc para inspirar a otros. Independientemente de cómo comiences tu discurso, es más importante que confíes en el Espíritu a medida que expreses tu mensaje. Hablarás a los corazones de aquellos que escuchan y harás que las cosas débiles se vuelvan fuertes para ti.

Este artículo fue escrito originalmente por Kelsey Berteaux y fue publicado por ldsliving.com bajo el título de “5 Ways Not to Start a Sacrament Talk (and What to Do Instead)