Uno de los momentos más cruciales en la vida es cuando aprendes a soltar para priorizar tu bienestar. Y, aunque es triste, la realidad es que eso a veces sucede en el matrimonio.

No es que estés huyendo del convenio que hiciste, sino del miedo ocasionado por la violencia de un matrimonio inseguro que deja algo más fuerte que moretones: grietas profundas de dolor en tu alma.

Tomar esa decisión no es fácil para nadie, pero sí es necesaria. Sin embargo, para quienes son miembros de la Iglesia de Jesucristo, experimentar un divorcio también genera una segunda preocupación: ¿todavía hay un lugar para mí dentro de la Iglesia?

Si estás pasando por una situación similar, lo primero que debes saber es cuál es tu posición para hallar esperanza.

Lo que realmente es la violencia en el matrimonio

La violencia en el matrimonio es más que abuso físico. Imagen: Canva

Durante años, el abuso fue entendido exclusivamente como violencia física. Pero hoy sabemos que esa definición es insuficiente. La Iglesia de Jesucristo define el abuso como:

“el maltrato o la negligencia hacia otras personas de una manera que les cause daño físico, emocional o sexual”.

Eso significa que la violencia se mide más por el impacto que por la apariencia. 

En caso de un matrimonio, este puede aparentar ser “tranquilo” cuando en realidad está lleno de manipulación emocional y críticas constantes. Entonces, ¿debería dejar pasar eso por temor a mi convenio? El Libro de Mormón enseña:

“El Señor Dios no obra en la obscuridad”.

Un matrimonio donde hay miedo, confusión y pérdida del albedrío es uno donde no está Cristo. Entonces, ¿vale la pena?

El divorcio no es una traición

divorcio infiel
A veces, el divorcio es un acto de valentía y el primer paso hacia la sanación. Imagen: Canva

Te entendemos. Puede que creas que el divorcio es como una traición espiritual. No solo a tu cónyuge, sino a Dios mismo. Pero debes recordar que Dios no se complace en sacrificios que destruyen el alma.

Y es que el Señor jamás nos pedirá que permanezcamos en una situación destructiva o peligrosa. Bajo esa perspectiva, el divorcio es un acto de valentía y el primer paso hacia la sanación. Algo que Dios quiere para quienes están enfrentando un matrimonio violento.

La sanación espiritual no ocurrirá en línea recta. Habrá retrocesos, confusión y decisiones erróneas. Pero eso es parte del proceso hacia la liberación. 

Así que si te has divorciado o lo estás considerando y estás luchando con los pensamientos de traición, busca a Dios con fe y Él te ayudará a sanar emocionalmente.

El sacerdocio no está para juzgar sino para sostener

hombres bendiciendo
El sacerdocio no fue diseñado para juzgar sino para bendecir. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Aquí es donde pasamos al tema sensible. Entonces, si consultaste con el Señor y te divorciaste, ¿cuál es tu posición frente a la Iglesia de Jesucristo?

Puede que ahora que dejaste un matrimonio abusivo, sientas miedo, pero esta vez hacia los líderes del sacerdocio. ¿Qué pensará mi obispo de mí? ¿Me juzgará mi presidente de estaca?

Quizás sientas que ahora te mirarán con ojos críticos por tu decisión, pero recuerda que el sacerdocio no fue diseñado para juzgar sino para bendecir.

En esta etapa posterior al divorcio, el sacerdocio puede ayudarte a sanar del dolor y caminar hacia Cristo. Algunas formas en las que puede hacerlo incluyen:

  • Ofrecer bendiciones de consuelo y fortaleza.
  • Conectarte con recursos reales de ayuda.
  • Recordarte que los convenios existen para proteger, no para atrapar.

La reflexión definitiva

mujer mirando al cielo
El Salvador está contigo en este proceso. Imagen: Canva

No eres una persona de menos fe por separarte de un matrimonio que solo produjo violencia. Deja esa idea. Si hiciste todo lo que pudiste y nada funcionó, no te culpes por darle fin a ese matrimonio.

Ahora lo que sigue es abordar tu propio proceso de sanación. Si eres un líder del sacerdocio, amigo o familiar de alguien que está atravesando por un divorcio, puedes contribuir a la sanación al escuchar primero antes de criticar.

Y si tú eres quien está pasando por un divorcio, recuerda que cuentas con una ayuda especial. Como declaró el presidente Dallin H. Oaks:

“Todos los que han pasado por el divorcio conocen el dolor y la necesidad del poder sanador y de la esperanza que proviene de la Expiación. Ese poder sanador y esa esperanza están al alcance de ellos”.

El Salvador está contigo en esto. Él sufrió el dolor de ese matrimonio roto y puede ayudarte a salir de él. No tengas miedo y aférrate a Él.

Fuente: Leading Saints

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