Después de un divorcio todavía hay un final feliz, ten fe

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Cuando nos enfrentamos a una gran decisión en nuestras vidas, muchas veces lo primero que hacemos es orar para recibir una respuesta. Cuando recibimos revelación personal o confirmación sobre el asunto, podemos avanzar sabiendo que nuestro Padre Celestial nos está apoyando.

Pero, ¿cómo puedes seguir adelante cuando nada sale como lo planeaste, incluso después de haber recibido una respuesta?

Cuando Scott Sonnenberg comenzó a pensar en casarse con la chica con la que estaba saliendo, oró y recibió una respuesta. Sonnenberg siguió adelante con la relación y se casó con la joven. 

Años después, el matrimonio de Sonnenberg terminó cuando firmaron los papeles de divorcio.

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Sonnenberg comenzó a preguntarse por qué recibió esa respuesta si es que su relación finalmente fracasaría. La respuesta que recibió fue: “Solo sé paciente”.

“Mi pregunta fue: “¿por qué? ¿Por qué pasó esto?”. Sentía que estaba haciendo todo bien y que era un buen padre, esposo y poseedor del sacerdocio. Me fue difícil entender eso en ese momento. Y no recibí una respuesta en ese instante. Creo que lo único que me vino a la mente fue ser paciente. Solo ser paciente,” compartió Scott.

En el episodio de esta semana, el presentador de All In, Morgan Jones, habla con Scott Sonnenberg sobre confiar en el plan del Señor y aprender a tener esperanza incluso cuando tener una familia eterna parece ser algo fuera de nuestro alcance.

Morgan Jones:

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Creo que es importante hablar sobre algunas de las maneras en que algo como esto afecta la fe de una persona. Y algo en lo que siempre pienso, aunque no estoy casada, es que si estuviera en esa situación, creo que tendría dificultades al pensar en cosas como: “¿por qué Dios no me detuvo o por qué me sentí bien al casarme con esa persona?”…

Mencionaste que estás preparando un discurso sobre la revelación personal para una conferencia de estaca en el correo que me enviaste, eso me pareció interesante. ¿Qué has aprendido sobre las respuestas a las preguntas como: “¿por qué Dios no nos impide pasar por cosas difíciles? ¿por qué nos sentimos bien a veces sobre cosas que al final no tienen buenos resultados?”.

Scott Sonnenberg: 

Bueno, esa fue la pregunta con la que realmente luché por entender durante mi divorcio. Recuerdo muy claramente que vivíamos en San José y fui al templo. Estaba ayunando ese día. Fui al templo de Oakland, hice sesión, me senté en una de las salas de sellamiento y ofrecí una sincera y humilde oración preguntando si ella era la persona con la que debía sellarme. Y recibí un sí rotundo.

No tenía dudas, lo sabía. 

Me fui a casa más tarde ese día y hablé sobre eso con mi esposa, y comenzamos a hacer planes. Poco después le propuse matrimonio. Y así, años más tarde, al salir del juzgado después de mi divorcio, al primer lugar al que fui fue al templo…

Mi pregunta fue: “¿por qué? ¿Por qué pasó esto?”. Sentía que estaba haciendo todo bien y que era un buen padre, esposo y poseedor del sacerdocio. Me fue difícil entender eso en ese momento. Y no recibí una respuesta en ese instante. Creo que lo único que me vino a la mente fue ser paciente. Solo ser paciente.

Hay un discurso del élder Hugh B. Brown llamado “[Dios es el] grosellero”. Y en ese discurso, se habla sobre un arbusto que fue cortado y sobre cómo es que pudo ser cortado si es que “estaba creciendo tan maravillosamente”. Pero como ya sabes, el jardinero sabía que sería mejor cortarlo porque al hacerlo, crecería y alcanzaría su máximo potencial. Ese discurso continuó resonando en mi mente.

No sabía cuál era todo mi potencial en ese momento. Ahora estoy aquí, seis años después, y puedo ver que todo sucedió por una razón. Todo en verdad sucedió por una razón, y recibí una bendición poco después de mi divorcio, por parte de un amigo muy cercano, alguien que me había conocido desde pequeño.

En ella, me dijo… que el Señor tenía un propósito para mí. Y después de esa bendición, señaló el hecho de que así fue como debió ser, que no lo cuestionara. 

Templo de Washington DC

Pasé por un divorcio y luego conocí a mi compañera eterna, la compañera que tengo ahora. Nos sellamos en [el templo de] Nauvoo.

Uno puede pensar: “¿cómo puede ser eso?”. Pero ciertamente el Señor no espera que te cases solo para divorciarte. Pero tenía plena fe y confianza en el hecho de que este era el plan del Señor para mí.

Y puedo decir eso ahora, por cómo es mi vida en este momento y lo feliz que soy, que sé cómo se siente tener un buen matrimonio y buen un hogar. Pero me tomó tiempo.

Creo que eso es lo que la gente necesita entender, que toma tiempo llegar hasta ese punto. Y así, la única [respuesta] que obtuve del templo poco después de mi divorcio fue ser paciente. Ser paciente. Y con el tiempo, todo se volverá más claro y así fue.

Este artículo fue escrito originalmente por Greyson Gurley y fue publicado originalmente por ldsliving.com bajo el título “After Divorce, How 1 Man Learned Finding Happily Ever After Takes Time

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