Alguna vez has escuchado algo y te has preguntado: “¿esa es una doctrina de la Iglesia?” Por ejemplo, imagina que estuvieras en una clase de la Iglesia estudiando el pasaje en que Dios le enseña a Moisés que hay “incontables mundos y que por medio del Hijo, que es su Unigénito, los creó” (Moisés 1:33). Alguien pregunta, “si Jesús creó múltiples mundos, ¿la Expiación infinita de Jesús redimió a los hijos de Dios en otras tierras?” ¿Qué dirías? ¿Eso es verdad? ¿Es una enseñanza oficial de la Iglesia? ¿Cómo lo sabrías?

O, como otro ejemplo, ¿alguna vez escuchaste la enseñanza de que se supone que los Santos de los Últimos Días tomen la Santa Cena con su mano derecha? ¿Eso es correcto? (Todos los que estén a favor, ¡levanten la mano derecha!)

Quizás, estés leyendo un volumen de enseñanzas de un líder antiguo de la Iglesia y encuentres algunas declaraciones que son muy diferentes a lo que la Iglesia enseña en la actualidad.

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Si la doctrina nunca cambia, ¿Cómo manejamos eso? ¿Los líderes del pasado se equivocaron al enseñarla, o estamos equivocados al modificar la enseñanza? Tal vez, escuchaste a alguien decir algo como esto, “Una vez escuché que [completa el nombre de la Autoridad General aquí] dijo que [cita la enseñanza aquí], así que eso lo convierte en doctrina”.

¿Así es como se determina la doctrina? Si no, ¿Cómo consideramos las declaraciones personales de las Autoridades Generales? ¿Cómo podemos diferenciar entre una posición oficial de la Iglesia y una “opinión” personal de uno de sus líderes? ¿Cómo manejamos las declaraciones de las Autoridades Generales que parecen contradecirse entre sí como las declaraciones de Spencer W. Kimball y Joseph Fielding Smith que dijeron que no hay progreso entre los reinos de la próxima vida, pero Brigham Young y J. Reuben Clark dijeron que si es posible?

Las preguntas como estas y muchas otras son importantes para los investigadores que desean aprender, comprender y expresar bien las enseñanzas de la Iglesia.

Expandir la definición de “doctrina”

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La definición más simple de “doctrina” es “algo que se enseña” o “enseñanza, instrucción”. Según esta premisa, toda enseñanza respaldada de la Iglesia es una doctrina de la Iglesia.

Las enseñanzas oficiales pueden ser de diferentes tipos, desde lo eterno hasta lo personal, los mandamientos, las normas y las enseñanzas explicativas.

La Iglesia misma parece indicar que existen diferentes tipos de “doctrina” en su ensayo de 2007 “Aproximación a la doctrina mormona”: “Algunas doctrinas son más importantes que otras y podrían considerarse doctrinas centrales”. Por ejemplo, la ubicación exacta del Jardín del Edén es menos importante que la doctrina de Jesucristo y Su sacrificio expiatorio”.

Los profetas modernos a veces usan adjetivos después de la palabra doctrina, como “doctrina esencial” o “doctrina fundamental”, lo que implica naturalmente que existen doctrinas centrales, pero también doctrinas de una naturaleza diferente.

Si bien algunos en la Iglesia moderna están acostumbrados a definir la doctrina solo como una “verdad invariable del Evangelio”, este es un movimiento histórico más reciente. Esa definición de doctrina es, en sí, una doctrina nueva.

Definir la doctrina de la Iglesia solo como “verdades eternas del Evangelio” es muy útil en algunas situaciones. Sin embargo, también puede negar involuntariamente doctrinas oficiales que cambiaron, como la Santa Cena, los bautismos por los muertos, la Palabra de Sabiduría, o la reunión en Misuri en la época de José Smith.

Esto también puede omitir cómo clasificar las enseñanzas no eternas y explicativas de la Iglesia como la Gran Apostasía, la porción sellada del Libro de Mormón, el Urim y Tumim, los milagros, el recogimiento del Israel disperso, el Sacerdocio Aarónico, las inteligencias, el Segundo Consolador, Sion en Independence, o la Segunda Venida de Cristo.

Por lo tanto, puede ser útil organizar diferentes tipos de doctrinas en nuestra búsqueda relacionada con las enseñanzas oficiales de la Iglesia.

Tipos de doctrina Santo de los Últimos Días

Intentemos entender cada una de estas categorías de las enseñanzas o doctrinas de la Iglesia.

Doctrina central

Al usar las mismas palabras de la declaración sobre la doctrina de la Iglesia de 2007, hay enseñanzas que podrían denominarse “doctrinas centrales” o “doctrinas eternas”. En las palabras del Élder David A. Bednar, estas son “doctrinas del Evangelio [que] son eternas, no cambian, y se relacionan con el progreso eterno y la exaltación de los hijos e hijas del Padre Celestial”.

A veces, cuando decimos que la “doctrina” nunca cambia, a menudo significa que el Evangelio nunca cambia. Es decir, la fe en Cristo, el arrepentimiento, el bautismo, recibir el Espíritu Santo y perseverar en el convenio hasta el fin (véase 3 Nefi 27: 13 – 21 y DyC 33: 11 – 12).

A veces, se hace referencia a este Evangelio invariable como “la doctrina de Cristo” (véase 2 Nefi 31:21, 33 Nefi 11: 32–35; 33 Nefi 27: 13–21, D. y C. 33: 11–12). La doctrina de Cristo, o Su Evangelio, se enseñó como una doctrina invariable de la Iglesia al principio de la Restauración.

Otras verdades eternas que no cambian pueden incluir la naturaleza de Dios, la composición eterna del Espíritu, la Resurrección universal, y la obra y la gloria de Dios para llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna de Sus hijos (véase Moisés 1: 39).

Los “Artículos y Convenios” básicos de la Iglesia que se encuentran en Doctrina y Convenios 20, contienen una declaración breve de las doctrinas fundamentales y eternas, que comienzan en el versículo 17 con: “sabemos que hay un Dios en el cielo, infinito y eterno” que “creó al hombre, varón y hembra, según su propia imagen” (v. 18) y “les dio mandamientos” (v. 19).

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Sin embargo, al apartarse de Su camino, la humanidad “cayó” (v. 20). “Por tanto, el Dios Omnipotente dio a su Hijo Unigénito” (v. 21) de modo que por medio de la creencia en el sacrificio divino del Salvador y mediante el convenio del bautismo, la humanidad “fuera salva” (v. 25).

Aquellos que “adoren al Padre en su nombre y perseveren con fe en su nombre hasta el fin” (v. 29) recibirán tanto “justificación” (v. 30) como “santificación por la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (v. 31).

Dichas verdades se encuentran en el centro de lo que se enseñó, se enseña y aún se enseñará en todas las dispensaciones. Esas verdades del Plan de Salvación son a lo que el Presidente Boyd K. Packer se refirió cuando dijo hay “doctrinas” que “permanecerán fijas, eternas”.

Doctrinas de apoyo

Muchas doctrinas fortalecen nuestra creencia y explicación de las doctrinas centrales. Por ejemplo, si una doctrina central es que Dios existe, comprender Su corporalidad nos ayudará a entender mejor Su naturaleza y, a su vez, profundizar nuestra fe en Él.

Si bien comprender y creer en la Expiación de Cristo es básico y esencial para la salvación, no se necesita saber las enseñanzas que discuten los detalles de cómo Él sufrió (como sangrar de cada poro) y lo que Él sufrió (todos los dolores y enfermedades de la humanidad) para ser salvos, sino que sirven para ampliar el concepto central de la Expiación y la redención.

Las doctrinas de apoyo nos ayudan a explicar las doctrinas eternas de salvación, a menudo proporcionan explicaciones de “cómo” funcionan dichas enseñanzas.

Un ejemplo de una doctrina central y eterna es que Jesucristo regresará a la tierra y reinará como su rey y legislador justo. Además, se ha revelado como una doctrina de apoyo que la ciudad justa de la Nueva Jerusalén será construida y el pueblo de Cristo se reunirá para prepararse para Su regreso.

Otras doctrinas de apoyo que se relacionan con la Segunda Venida dicen que habrá una gran reunión en Adam-ondi-Ahman para prepararse para el gobierno milenario de Cristo, que cuando Jesús regrese a la tierra el Monte de los Olivos se dividirá, que los judíos reconocerán al Señor como el Mesías (véase D. y C. 45: 51–53), que Satanás será dominado y que habrá un periodo de paz de mil años.

Estas doctrinas pueden no ser esenciales para la salvación, ni se enseñaron en todas las dispensaciones, pero se explicaron para expandir nuestra comprensión al respecto, aumentan nuestra fe y nos proporcionan posibles “cómo” a la doctrina central del regreso de Cristo a reinar sobre la tierra.

Doctrinas políticas

misioneros

Las doctrinas políticas son enseñanzas de la Iglesia relacionadas con la aplicación de la doctrina central o de apoyo. La reunión en Misuri en la época de José Smith, pagar el diezmo en nuestro tiempo, el papel actual de los Setenta, o las edades para la misión, todo se puede considerar como doctrinas políticas.

Las normas de la Iglesia siempre son autoritarias, pero cambian inevitablemente a medida que la Iglesia da nuevas enseñanzas que se ajustan, expanden y reaccionan a las situaciones de los miembros. Estas son “la organización, los programas y los procedimientos que se alterarán según lo indique Aquel cuya Iglesia esta es”, como dijo el Presidente Boyd K. Packer.

Las políticas son enseñanzas oficiales de la Iglesia y, por lo tanto, son un tipo de doctrina. No se pueden descartar fácilmente como “solo una política”. Pueden, y a veces es así, afectar la salvación y la exaltación.

Uno no podía descartar el mandamiento de Abraham de circuncidar a toda su familia masculina como una señal del convenio como “mera política”. Esta no era una enseñanza eterna e inmutable. De hecho, fue eliminada por la Iglesia del Nuevo Testamento. Sin embargo, si uno de los hombres de la casa de Abraham no era circuncidado, no formaba parte del convenio y era “talado de su pueblo” (Gen. 17: 14).

Se puede hacer el mismo argumento para casi toda la ley de Moisés, particularmente sus rituales y sacrificios, que fueron necesarios para ceñirse a la posición adecuada ante Dios, pero que luego fueron eliminados por Cristo.

En nuestro día, la Palabra de Sabiduría es un ejemplo moderno de una doctrina política obligatoria que afecta la salvación.  Las restricciones sobre el té, el café y el vino no estuvieron vigentes en todas las dispensaciones, aún porque el Señor anticipó “maldades y designios que existen y que existirán en el corazón de hombres conspiradores en los últimos días” (DyC 89: 4), Él proporcionó una nueva doctrina para el “beneficio” (DyC 89: 1) de los Santos.

Esta doctrina pasó por muchos cambios en la esperada implementación y, finalmente, para 1933 la del Manual de Instrucción de la Iglesia requirió que los miembros cumplieran estrictamente con la Palabra de Sabiduría para poder entrar al templo. En la actualidad, las personas no se pueden bautizar a menos que “vivan la Palabra de Sabiduría”.

Hay otras doctrinas políticas que tienen un efecto espiritual en los miembros de la Iglesia, como decir la oración de la Santa Cena palabra por palabra o pagar un diezmo íntegro.

Otras doctrinas políticas que son enseñanzas autoritarias, pero están más sujetas a la implementación personal pueden ser las doctrinas de la Iglesia como la noche de hogar los lunes por la noche o la recomendación de vestir camisa blanca mientras se administran las ordenanzas del sacerdocio.

Sin embargo, cada una de estas es una enseñanza oficial de la Iglesia que se centra en la aplicación de las doctrinas centrales y de apoyo. A través de las llaves del sacerdocio, los profetas tienen la autoridad de crear políticas obligatorias para la Iglesia en la tierra que se honren en el cielo (véase DyC 128: 9).

El Manual de Instrucciones de la Iglesia 1 y 2 contiene muchas doctrinas políticas de la Iglesia (cada miembro tiene acceso al Manual 2 a través de la Biblioteca del Evangelio o por internet).

Doctrinas esotéricas

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Las doctrinas esotéricas son verdades que solo se conocen o revelan parcialmente. La palabra “esotérico” implica enseñanzas que solo entiende un grupo pequeño de personas. Sus sinónimos son palabras como “oscuro” y “ambiguo”.

No se han revelado todas las doctrinas, también hay doctrinas que ya no se enseñan que pueden ser ciertas, pero no son necesarias para nuestra comprensión ahora. El Profeta José Smith explicó:

“No siempre es sabio revelar toda la verdad. Incluso, Jesús, el Hijo de Dios, tuvo que abstenerse de hacer eso, y tuvo que refrenar Sus sentimientos muchas veces por la seguridad de Sí mismo y la de Sus seguidores, y tuvo que ocultar los propósitos justos de Su corazón relacionados con muchas cosas concernientes al reino de Su Padre”.

Incluso, el mismo José Smith se lamentó:

“Podría explicar cien veces más [cosas] de lo que he hecho en cuanto a las glorias de los reinos que se me manifestaron en la visión, si se me permitiera hacerlo y si la gente estuviera preparada para recibirlo”.

Como M. Gerald Bradford y Larry E. Dahl dijeron acerca de la “doctrina”:

“Hay muchos temas sobre los cuales las Escrituras no son claras y sobre los cuales la Iglesia no se ha pronunciado oficialmente. En tales asuntos, uno puede encontrar diferentes opiniones entre los miembros y los líderes de la Iglesia. Hasta que la verdad de estos asuntos se conozca por revelación, hay espacio para los diferentes niveles de comprensión e interpretación de cuestiones sin resolver”.

Hay doctrinas mayores que los profetas conocieron y conocen, que nosotros no las conocemos, como esas que se encuentran en la porción sellada del Libro de Mormón (véase Éter 4: 2 – 4).

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Estas doctrinas esotéricas son verdaderas, pero no se declaran abiertamente. En algunos casos, se hace referencia a las doctrinas esotéricas como “doctrinas profundas” en un tono relativamente negativo.

Sin embargo, se nos dice que un día leeremos la parte sellada de las planchas de oro con la esperanza de que nos acerque más a Cristo (véase Éter 4, 5). El Señor promete que a los obedientes “les concederá los ministerios de su reino” (DyC 63: 23), incluso hasta el punto de “revelarles cosas que nunca han sido reveladas” (Alma 26: 22).

De hecho, el Señor dice que es Su “deleite” revelar a los investigadores fieles “los misterios ocultos de Su reino” (DyC 76: 5, 7).

Por lo general, buscamos y contemplamos las doctrinas esotéricas en privado. No las proclamamos pública ni oficialmente, aunque puedan ser verdaderas. Los investigadores confían en que las llaves proféticas declaran la doctrina oficial y autorizada de la Iglesia.

En todos los tipos de doctrina – ya sea básica, de apoyo, política o esotérica – el Señor siempre puede revelar más. Creemos que Dios “aún revelará muchos grandes e importantes asuntos concernientes al reino de Dios” (Artículos de Fe 1: 9).

Esto implica que se darán nuevas ideas, conceptos modificados, enseñanzas más amplias y conocimiento adicional. Por tanto, se requiere que la doctrina sea flexible.

Esto no significa que algunas doctrinas no pueden ser eternas o inamovibles, solo que ciertos conceptos todavía no se han revelado y se pueden modificar a medida que se obtienen nuevas perspectivas.

La noción misma de una Iglesia viva y la revelación continua indica que la mayoría de las enseñanzas oficiales reflejan la comprensión y la conveniencia de la actualidad, no la finalidad eterna.

Esta es una traducción del extracto del libro “Seekers Wanted: The Skills You Need for the Faith You Want” de Anthony Sweat que fue publicado originalmente en ldsliving.com con el título “How to Distinguish Doctrine from Policy + Why There Is More Than One Type of Church Doctrine”.