Hna. Kapp: No viniste a esta tierra para ganar tu valor, lo trajiste contigo

¿Cuál es el valor de un alma? Antes de que los primeros líderes de la Iglesia pudieran comenzar a construir el reino de Dios, el Señor les recordó que el valor de las almas es grande a la vista de Dios.

Grande es quedarse corto. Quizás, la mayor subestimación cuando se pone en el contexto de lo que nuestros Padres Celestiales sienten por nosotros. ¿Pero no nos cuesta creerlo?

Es lo más difícil.

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Somos muy duros con nosotros mismos. Luchamos contra el perfeccionismo constantemente. Nos preguntamos si hemos hecho lo suficiente como para pasar por debajo del radar de Dios. Apilamos la culpa de un mundo de maldad sobre nuestros hombros cansados.

Vivir el Evangelio se convierte en un trabajo agotador que nos deja vacíos en lugar de construir una relación gratificante con nuestro Padre y Madre Celestiales.

¿Cómo podemos desconectar nuestra comprensión del valor divino de las acciones diarias de una vida recta? Estas cinco ideas son un buen lugar para comenzar y enfocarse tanto en doctrinas verdaderas como en cambios prácticos.

Aprende más sobre la naturaleza de Dios

Aprendemos en las Escrituras que la vida eterna proviene de conocer a Dios. No podemos conectarnos ni mucho menos confiar en alguien que no conocemos.

Dedica un tiempo a estudiar quién es Dios y quién siempre ha sido. Echa un vistazo a Su relación con los demás y anota Sus atributos.

A medida que aprendemos quiénes son realmente nuestros Padres Celestiales, vivir el Evangelio se convertirá en algo natural e instintivo.

Comenzaremos a aprender por el Espíritu lo que es mejor hacer.

Aprende más sobre tu naturaleza divina

La hermana Ardeth G. Kapp enseñó una vez:

“Debemos recordar que no vinimos a esta tierra para ganar nuestro valor; lo trajimos con nosotros”.

A veces, pasamos tanto tiempo enfocándonos en todas las formas en que necesitamos mejorar que olvidamos nuestra naturaleza divina inherente.

Si confiamos en nuestra identidad como hijos de Dios, fortaleceremos nuestro fundamento en el evangelio.

Somos capaces de afrontar obstáculos y errores sin venirnos abajo.

Tenemos más paciencia en el proceso de consagración que todo lo que podemos resistir.

Rompe el ciclo de causa y efecto

Nuestro albedrío es importante. Las decisiones que tomamos tienen un impacto constante en nuestras vidas y en las vidas de los demás. Sin embargo, a veces, unimos demasiados puntos.

Podemos ser justos, trabajar arduamente y hacer nuestro mejor esfuerzo. Sin embargo, si nuestras circunstancias no son las ideales, podemos sentir que están relacionadas con lo que estamos haciendo.

Haz un inventario sincero de tu vida y del esfuerzo que estás haciendo, mientras extiendes gracia a ti mismo. Si hay cambios que necesitas hacer, trabaja en ellos. No obstante, reconoce que vivimos en un mundo caído y, a veces, podemos hacer todo bien y la vida aún puede ser difícil.

A medida que desarrolles hábitos del evangelio, evalúa tu esfuerzo y cómo se está fortaleciendo tu relación con Dios, evita las listas largas.

Analiza tus motivos

¿Por qué te esfuerzas tanto? ¿Es porque amas a Dios o porque tienes miedo de que suceda algo malo si te equivocas? O, ¿tal vez quieres algo de Dios y si te esfuerzas lo suficiente lo conseguirás?

Si estás angustiado por otra razón que no sea por amor a Dios, está bien. Es un lugar para empezar. Pero, date un respiro y trata de concentrarte en las cosas que te hacen sentir la paz del evangelio.

Estudia tu bendición patriarcal

bendición patriarcal

Tu bendición patriarcal puede ser una fuente de gran consuelo cuando dudes de ti.

Reserva un tiempo para leer con espíritu de oración cada línea de tu bendición patriarcal. Piensa en lo que ya se ha cumplido y en lo que puedes trabajar.

Busca frases específicas que demuestren que Dios te ama y confía en ti.

Esperamos que estas ideas te hayan ayudado a recordar que tienes un gran valor. ¿De qué otras formas puedes recordar tu valor? Háznoslo saber en los comentarios.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Aleah Ingram y fue publicado en ldsdaily.com con el título “How to Disconnect Your Worth From Your Gospel Checklist”.

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