Austin Anderson estaba convencido de que, al terminar su misión, regresaría para casarse con la joven con la que había estado saliendo desde antes de partir.

Incluso hablaban de una posible boda. Sus familias ya habían comenzado a conversar sobre algunos planes y él les decía a sus compañeros y a las personas que enseñaba que ella sería su esposa.

Pero cuando faltaban pocos meses para regresar a casa, algo comenzó a cambiar. Los mensajes dejaron de sentirse iguales. Algunas semanas no recibía respuesta y Austin comenzó a preguntarse qué estaba pasando.

“¿Encontró a alguien? ¿Ya no soy lo suficientemente bueno?”, recordó durante una entrevista en el programa Authentic Gospel.

Llegó a cuestionar su propio valor

Imagen: Austin Anderson, Instagram

La situación comenzó a afectarlo más de lo que esperaba. Austin contó que siempre había sido una persona segura de sí misma, pero durante esos meses empezó a cuestionar prácticamente todo sobre él.

Mientras enseñaba podía concentrarse en las personas y olvidarse por un momento del problema. Sin embargo, cuando caminaba por las calles, hacía ejercicio o intentaba dormir, esos pensamientos regresaban.

Imagen: Austin Anderson, Instagram

En uno de esos días difíciles, se encontraba descansando en una capilla en Brasil cuando decidió orar. Le preguntó al Señor por qué no podía sentir paz después de haber dedicado tanto tiempo a servir.

Según relató, la respuesta llegó de una manera que no esperaba. Sintió que toda la presión desaparecía por un momento y tuvo una certeza: todo estaría bien, aunque eso no significara que su relación terminaría como él quería.

Los problemas no desaparecieron inmediatamente. Todavía tenía dudas y días difíciles, pero aquella experiencia cambió la manera en la que enfrentaba lo que estaba ocurriendo.

La verdad llegó cuando regresó a casa

Imagen: Austin Anderson, Instagram

Cuando terminó su misión, sus padres viajaron a Brasil para recogerlo. Durante esos días habló por videollamada con su novia, pero notó que la conversación era diferente. Poco después, ya de regreso en casa, su hermano terminó diciéndole algo que su familia había evitado contarle mientras servía.

Ella tenía novio.

Austin finalmente habló con ella en persona y entendió que lo mejor era que ambos siguieran caminos distintos. Curiosamente, volvió a sentir la misma paz que había sentido meses antes mientras oraba en aquella capilla.

Con el tiempo también entendió que buena parte del dolor no estaba relacionada únicamente con perder una relación.

Imagen: Austin Anderson, Instagram

Había comenzado a poner su valor personal en preguntas como si era suficientemente atractivo, divertido o interesante. Después tuvo que recordar que su valor no dependía de que otra persona decidiera quedarse con él.

Tiempo después conoció a Callie, quien estaba a pocas semanas de comenzar su propia misión. Esta vez la historia fue diferente. Austin decidió esperarla durante los 18 meses de su servicio y, después de su regreso, continuaron su relación. Más adelante se casaron y fueron sellados.

Al mirar atrás, Austin reconoce que la primera relación le enseñó algo que no habría aprendido de otra manera. No todas las respuestas llegan evitando una ruptura o haciendo que las cosas salgan exactamente como uno esperaba.

A veces, explicó, la respuesta simplemente consiste en saber que, aun cuando algo termine, todo puede estar bien.

Video relacionado

@masfe.org Servir una misión de tiempo completo puede ser una experiencia de enorme crecimiento espiritual, pero también puede ser una experiencia muy exigente. Por eso hoy, como misionero retornado, te cuento todo lo que deberías hacer antes de salir a la misión si deseas que tu experiencia sea menos desafiante a nivel físico y mental y más placentera a nivel espiritual. Mira el video completo en nuestro canal de YouTube. Link en la bio. #misioneros #elderes #predicar ♬ sonido original – Masfe.org

También te puede interesar