5 errores que cometemos cuando pensamos en el pecado

pecado mentiras

Hay muchas cosas que hemos escuchado del pecado, algo que parece ser nuestra condenación eterna o de lo que no podemos escapar, sin embargo el plan del Padre Celestial para Sus hijos nos promete todo lo contrario.

El pecado es una parte natural de la vida. Sabíamos que pecaríamos aquí en la tierra, Dios también sabía que pecaríamos. Eso no es algo que le sorprenderá a Dios. 

Afortunadamente, el propósito de Su Hijo es salvarnos de aquello que parece irremediable.

La mayor parte de lo que se nos enseña en la Iglesia está relacionado con el pecado y el arrepentimiento, pero creo que hay algunos puntos que debemos recordar que a veces pueden pasarse por alto y que no nos dejan avanzar.

También te puede interesar:5 poderes que posees como un hijo de Dios

Error #1: Pensar que el pecado es relativo

A excepción de negar el Espíritu Santo (como los Hijos de Perdición), no hay pecado del que no puedas arrepentirte si realmente lo deseas. 

He conocido a personas que han cometido asesinato en su pasado y que se han arrepentido y han sido bautizados para la remisión de los pecados. Si ellos fueron limpios, tú también puede serlo.

El hecho de que tengas desafíos con una adicción a la pornografía no te hacer peor a los ojos de Dios que la persona que roba, engaña o maltrata. 

Es verdad que ciertos pecados tienen consecuencias más extremas que otros, especialmente cuando afectan a las personas que nos rodean, pero un pecado es un pecado y Dios espera que cada uno de nosotros lo supere (con Su ayuda, por supuesto).

Mi madre me contó una vez una historia sobre mi abuelo en la Iglesia. Estaban sentados en su banco en un domingo como cualquier otro cuando dos visitantes que olían a cigarro se sentaron en la fila frente a ellos.

El olor estaba en el aire, y no pasó mucho tiempo antes de que unas hermanas, sentadas dos filas atrás, comenzaran a criticar en voz baja a los dos visitantes por esa misma razón.

Cuando mi abuelo finalmente tuvo suficiente de sus comentarios, se dio la vuelta y sonriendo les dijo: “¿No te alegra que nadie pueda oler tus pecados?”.

¡Ojalá hubiera estado allí para ver sus rostros! Mi mamá aprendió (y me enseñó) una lección valiosa a través de esa experiencia, no tenemos derecho a juzgar a alguien solo porque peca de manera diferente a la nuestra.

Error #2: Esperar que todos sigan los mismos estándares del convenio

Cuando era joven, mi mejor amiga no era miembro de nuestra Iglesia, y una de sus cosas favoritas era (bueno, es) el café. 

Recuerdo haber hablado de esto con mi madre y ella me dijo: “Para ella no es un pecado beber café porque no ha hecho los mismos convenios con Dios que tú”. ¡Esto me abrió los ojos! Por supuesto, para mi amiga no era nada malo tomar café.

Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, le prometemos a Dios que seguiremos la Palabra de Sabiduría, pero mi amiga nunca hizo esa promesa.

A veces, cuando hacemos convenios, queremos que todos cumplan con los mismos estándares elevados, olvidamos que hay personas que se encuentran en un camino diferente al nuestro.

Debemos aceptar que en ese momento (quizá más adelante conozcan el evangelio), aquellas personas no comparten nuestras creencias o estilo de vida.

Debemos alentar y fortalecer a los demás cuando sea necesario y nunca minimizarlos o hacerlos sentir más por no vivir de acuerdo con nuestros estándares.

Error #3: Hacer un mal uso del sentimiento de culpa

Cuando era misionera me desanimaba con facilidad. Constantemente pensaba en lo que podía mejorar, pero casi nunca pensaba en lo que ya sabía o hacía bien. 

Un día, después de una conferencia de zona, la enfermera de la misión nos preguntó a mi compañera y a mí cómo estábamos. Físicamente, estábamos muy bien, así que respondimos de manera positiva.

Luego preguntó cómo nos sentíamos mentalmente. Mi respuesta no fue tan alentadora. Nunca olvidaré lo que dijo después: “Hermanas, escuchen. Están usando el sentimiento de culpa de manera incorrecta. Lo están usando para debilitarse en lugar de dejar que las motive a a arrepentirse y seguir adelante”.

Me quedé atónita. Pero ella estaba totalmente en lo cierto. La culpa es un sentimiento dada por Dios que está destinada a inspirar un cambio para mejor en cada persona, no a sentir vergüenza y autodesprecio. Usémoslo de manera adecuada.

Error #4: Tener una visión negativa del arrepentimiento

Durante mucho tiempo pensé que el arrepentimiento era algo aterrador, en ocasiones todavía pienso así. Pero creo que es importante entender que es por eso que estamos aquí y que por esa razón Jesucristo dio Su vida por nosotros.

Tengo una página en mi diario que dice: “El arrepentimiento ES el plan”. No puedo recordar quién lo dijo, pero obviamente se me quedó grabado.

Sin el arrepentimiento, nunca tendríamos la capacidad ni la oportunidad de llegar a ser como nuestro Padre Celestial.

 Haz todo lo posible para quitarte esa idea, busca el arrepentimiento con regularidad. Aprede a ver el arrepentimiento como el regalo que es.

Error #5: No perdonarnos a nosotros mismos

Uno de los errores más fáciles de cometer (en mi opinión) es buscar el perdón de Dios, pero no el de nosotros mismos. Si todavía sientes vergüenza por algo que has hecho, es probable que no te hayas perdonado a ti mismo. 

Esto fue evidente para mí en una experiencia que tuve con mi compañera de cuarto a quien llamaremos Jane.

Jane se convirtió rápidamente en una de mis amigas más cercanas. Sentí que podía decirle casi cualquier cosa, y ella sintió lo mismo. Un día, sin embargo, me confió algunas de sus experiencias pasadas con el pecado. 

No podía creer que Jane compartiera algo tan personal, pero no parecía sentir vergüenza o remordimiento. Simplemente lo vio por lo que era y supo que lo había superado, que Dios se había encargado completamente de eso.

Fue entonces que me di cuenta de que había algunas cosas en mi vida que no había dejado atrás. Sabía que Dios me había perdonado, pero todavía sentía mucha vergüenza por lo que había hecho. En ese momento, tomé la decisión de terminar con ellos. 

Jane me enseñó lo que había aprendido de esos errores, me ayudó a ver mis pecados anteriores como lecciones.

Cuando el pecado contamina tu vida, no olvides que puedes volver a ser limpio

Recuerda:

– El pecado NO es relativo

– Usa la culpa de manera correcta

– No confundas los convenios con mandamientos

– Mira el arrepentimiento como algo positivo

– También necesitas perdonarte a ti mismo

Fuente: thirdhour.org

Comentarios
El Milagro del Perdón.

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *