3 cosas que enseñan las escrituras sobre calmar la contención

El problema al intentar calmar la contención es convertir en villanos a nuestros oponentes, no considerar los puntos en común, donde está la solución.

Mientras estudiaba el Libro de Mormón, el relato en el que Nefi y su pueblo intentaban escapar de la hostilidad y el enojo de Lamán y Lemuel, pude aprender 3 cosas de Nefi sobre calmar la contención. ¡Aquí te las comparto!

1. Amar, escuchar y perdonar a los demás

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Lo primero que aprendí de Nefi sobre cómo calmar la contención es amar a tus adversarios, escucharlos y perdonarlos.

Nefi fue un hermano que sufrió mucho. Lamán y Lemuel le causaron mucho dolor a lo largo de los años, hasta el punto de intentar matarlo más de una vez. Sin embargo, Nefi los amaba y siempre trataba de arreglar las cosas con ellos. Hablaba con ellos y escuchaba sus frustraciones. A veces, lo escuchaban y otras, no.

Cuando Lamán y Lemuel se acercaron a Nefi lamentando las cosas que le habían hecho, Nefi los perdonó de corazón (1 Nefi 7: 20-21).

No siempre vamos a estar de acuerdo con los demás y está bien. Sin embargo, todavía necesitamos ser buenos prójimos.

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Necesitamos involucrarnos en nuestras comunidades. Necesitamos hablar con nuestros vecinos. Cuando hacemos eso, descubrimos que, después de todo, no somos tan diferentes. Podemos tener diferentes creencias o ideologías, pero también tenemos cosas en común. El élder M. Russell Ballard enseñó:

“En su mayoría, nuestros prójimos que no son de nuestra fe son gente buena y honorable, tan buenos y honorables como tratamos de serlo nosotros; cuidan de sus familias, como nosotros; desean hacer de este mundo un lugar mejor, como nosotros; son amables, amorosos, generosos y fieles, tal como nosotros esperamos serlo”.

Podemos sustituir “prójimos que no son de nuestra fe” por cualquier otro problema que tengamos. Todavía podemos amarlos, escucharlos y perdonarlos o pedirles perdón.

Hablar y trabajar en conjunto es la forma de resolver los problemas en nuestras comunidades.

2. Enseñar la Palabra de Dios

Lo segundo que aprendí es que debemos enseñar la palabra de Dios y ser una luz para quienes nos rodean. Al hablar con nuestros semejantes, no es necesario que abandonemos nuestras propias creencias. El élder Ballard dijo:

“Nuestras doctrinas y creencias son importantes para nosotros; las aceptamos y las atesoramos. En ningún momento propongo que no lo hagamos, sino que, por el contrario, nuestra peculiaridad y la singularidad del mensaje del Evangelio restaurado de Jesucristo son elementos indispensables para ofrecer a la gente del mundo una elección clara”.

Podemos enseñar la palabra de Dios a otros por la forma en que vivimos nuestras vidas.

Cuando Lamán y Lemuel se enojaron y frustraron, Nefi respondió enseñándoles doctrinas verdaderas como enseñó el élder Boyd K. Packer:

“La verdadera doctrina, cuando se entiende, cambia la actitud y la conducta.

El estudio de la doctrina del Evangelio mejorará el comportamiento de las personas más rápido que el estudio sobre el comportamiento… Por eso hacemos tanto hincapié en el estudio de la doctrina del Evangelio”.

3. A veces necesitas alejarte

La tercera cosa que aprendí es que a veces, solo tienes que alejarte para calmar la contención.

Incluso después de todo lo que Nefi intentó hacer, sus hermanos se enojaron más con él. Con el tiempo, el Señor le dijo a Nefi que retirara de ese lugar a los que lo siguieran por su propia seguridad.

Creo que es evidente que Lamán y Lemuel no dieran un suspiro de alivio y dijeran: “¡Estamos muy contentos de no tener que lidiar más con Nefi!”

En cambio, albergaron ira y resentimiento contra él por dejar la ciudad.

Probablemente, tampoco apreciaron que Nefi tomara las planchas de bronce, la Liahona y la espada de Labán.

En el mundo de hoy, necesitamos aprender cuándo tomar una posición y cuándo alejarnos. La única forma en que podemos hacerlo es escuchando las impresiones del Espíritu Santo. Es por eso que el presidente Russell M. Nelson dijo:

“En los días futuros, no será posible sobrevivir espiritualmente sin la influencia guiadora, orientadora, consoladora y constante del Espíritu Santo”.

Calmar la contención en el mundo

La creciente contención y agitación en el mundo no son sorprendentes. El élder Neil L. Andersen enseñó:

“El mundo no avanzará suavemente hacia la segunda venida del Salvador. Las Escrituras declaran que ‘todas las cosas estarán en conmoción’. Brigham Young dijo: ‘En los comienzos de esta Iglesia, se me reveló que la Iglesia se propagaría, prosperaría, crecería y se extendería y que, en proporción a la expansión del Evangelio entre las naciones de la tierra, también aumentaría el poder de Satanás’”.

Sin embargo, podemos calmar esta contención al seguir el ejemplo de Nefi, siendo obedientes a los mandamientos de Dios y amando a nuestro prójimo.

Podemos ver las cosas desde la perspectiva de los demás y trabajar juntos y, como enseñan las Escrituras, “tener compasión, hacer la diferencia” (Judas 1:22).

Fuente: Third Hour

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