Con todo el énfasis en las Escrituras centrado en el arrepentimiento, preocuparse por nuestras debilidades se ha convertido en casi un pasatiempo para todo el mundo cristiano, en especial para los Santos de los Últimos Días. 

El psicólogo Martin Seligman descubrió que no necesariamente nos volvemos más felices al tratar de cambiar lo que ‘está mal’ con nosotros. El buscar soluciones nos lleva a lo neutral, a ser menos miserables, sin embargo es más probable que lleguemos al lado positivo, a la felicidad que buscamos, al buscar y encontrar nuestras fortalezas personales.

También te puede interesar: Un concepto que cambiará totalmente la forma en que compartes el Evangelio

Contribuye con tus Fortalezas

espíritu

Esta es una lección interesante para aquellos de nosotros que pasamos mucho tiempo pensando en lo que nos pasa. Tratar de mejorar en lo que fallamos es algo bueno que podemos hacer, especialmente cuando incluimos el arrepentimiento sincero de un pecado. Sin embargo, no es necesariamente lo que contribuye a la felicidad en nuestra vida diaria.

Es muy probable que seamos felices cuando desarrollamos y vivimos de nuestras fortalezas, porque que ponemos en práctica nuestros valores más elevados y hacemos lo que amamos.

No es muy difícil para mí imaginar que el Señor se alegra cuando nos enfocamos en contribuir al mundo con nuestras fortalezas en lugar de preocuparnos y centrarnos en nosotros mismos y en nuestras debilidades.

Hace unos meses, decidí revisar mi bendición patriarcal, deseando comprender mejor lo que el Señor quiere que haga con mi vida y, sólo por diversión, decidí hacer una lista de las cosas que me dijeron eran fortalezas potenciales y mis posibles debilidades.

escribir

 

Fue bastante interesante el hacer esas listas. Asumí, aunque no era realmente consciente de ello, que la lista de debilidades sería bastante larga. Pensé que encontraría muchas advertencias y cosas que realmente necesitaba mejorar y corregir, y asumí que si podía descubrir qué estaba mal y cambiarlo, me sentiría mejor.

Sin embargo, lo que encontré fueron sólo unas cinco de ese tipo de cosas, y algunas de ellas tuve que esforzarme por encontrar. (Por ejemplo, mi bendición decía algo acerca de mí siendo humilde, y pensé que tal vez esa era una manera indirecta de decirme que tuviera cuidado con el orgullo, así que puse “orgullo” en la lista de debilidades).

En comparación, encontré más de 40 cosas en ese pequeño papel de una página sobre mis dones, mis oportunidades y mis fortalezas. No creo que sea inusual aquí. Puedes revisar tu bendición patriarcal con un propósito similar. Parece ser que hay algo fundamental sobre la importancia de trabajar en nuestras fortalezas como una guía para la vida.

Una misionera no muy adecuada

servir en una misión

Aprendí algo sobre este principio cuando mi esposo y yo servimos en una misión hace unos años en Quebec, Canadá. También serví en una misión cuando era más joven, y tuve algunos remordimientos por no haber sido la mejor misionera posible en mi primera misión.

No había hecho nada malo, pero no había sida perfecta al cumplir todas las reglas y no siempre me entusiasmaban todos los aspectos de la obra misional.

Cuando fuimos a esta nueva misión, estaba decidida a superar esos errores pasados. Hice una lista de cosas que necesitaba mejorar, y era una lista muy, muy larga. 

Para empezar, no soy una misionera por naturaleza, para nada, y el hablar con extraños sobre el evangelio es realmente difícil para mí, y sé que es así para muchos.

Practiqué y lo intenté y trabajé, pero no tuve mucho éxito y no estaba muy feliz. Además, me sentí como un hipócrita porque se suponía que debía ser un ejemplo e incluso una capacitadora para los misioneros más jóvenes sobre cómo compartir efectivamente el evangelio, estar más en sintonía con el Espíritu y obedecer las reglas de la misión.

perdonarte

Algunas de esas cosas fueron naturales para mí, pero algunas absolutamente no lo fueron. De hecho, sentí que cuanto más lo intentaba en algunas cosas, más miserable me volvía.

Una noche estaba en mi oficina llorando ante el Señor sobre todas estas debilidades que sentía que me hacían completamente inadecuada en el llamamiento que estábamos tratando de servir. Estaba literalmente tirada en el piso llorando, diciéndole al Señor que yo no pertenecía.

De pronto, el Espíritu vino fuerte y claro, pero en un susurro: “Wendy, no te llamé aquí por tus debilidades, te llamé por tus fortalezas.”

Una luz se encendió en mi cabeza. La idea de que Dios quiere que magnifiquemos nuestros dones, en lugar de magnificar nuestras insuficiencias, no era nueva para mí, pero de repente fue personal, presente y real.

Empecé a pensar en algunas de las fortalezas que tenía que podía aportar a la misión. Fui la primera esposa del presidente de misión en esa misión en muchas décadas que hablaba francés, el idioma de la mayoría de las personas.

estándares

Me sentía razonablemente cómoda hablando en grupos grandes. Era una psicóloga capacitada. Había servido en una misión de tiempo completo. Amaba a los misioneros y comprendía profundamente sus frustraciones y miedos. Me había pasado toda una vida estudiando y enseñando el evangelio.

En otras palabras, tenía muchas fortalezas que podía aportar a los misioneros y al campo misional, pero había estado poniendo mucha energía en preocuparme por mis debilidades.

Estaba tan preocupada por desaparecer mis puntos débiles, que olvidé el lado positivo de la escala, el camino que nos hace felices. Encontré más valor y energía para seguir trabajando en mis debilidades cuando me enfoqué más en contribuir con mis fortalezas.

Los académicos investigadores encuentran que si las personas usan una o más de sus fortalezas o virtudes de una manera nueva y creativa, generalmente ven un pequeño crecimiento en sus sentimientos de bienestar y felicidad.

Si continúan así, encontrando más formas nuevas y creativas de vivir sus valores más altos cada semana, entonces continuarán sintiéndose un poco mejor de manera general.

Ahora, ve a hacer una lista de algunas de tus fortalezas personales.

Este artículo fue escrito originalmente por Wendy Ulrich y es una adaptación del libro “Habits of Happiness” y fue publicado por ldsliving.com bajo el título “The Beautiful Truth the Spirit Told One Woman Overwhelmed by Her Weaknesses and Imperfections