Durante los últimos años, nos hemos visto inmersos por la sociedad en lo que denomino el “Evangelio de Facebook”, en otras palabras: Ser cristiano significa nunca defender las normas y las enseñanzas del Evangelio porque eso hará que los demás se sientan mal, lo que nos convierte en “fariseos”.

Cuando se nos recuerda nuestro deber, como cuando el presidente Dallin H. Oaks nos llamó, “guardianes, divinamente asignados, de la familia eterna”, la cultura en general nos critica porque no quieren escuchar sermones y nos llaman fariseos.

Se nos ha enseñado que solo un fariseo creería y diría que el pecado conduce a la miseria, que Dios ordena obediencia, que un corazón quebrantado no produce santidad sin un espíritu contrito y que los mandamientos de Dios no cambian.

El problema con esto es que malinterpreta las Escrituras, no ayuda a las personas y descuida nuestro deber con Dios.

¿Quiénes son los fariseos según la definición de Jesucristo?

fariseos

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Jesús enseñó claramente sobre juzgar y cuál era el verdadero problema con los fariseos. Pero, debido a que a menudo absorbemos nuestra comprensión del Evangelio de Facebook en lugar de las Escrituras, caemos en la ignorancia y se nos engaña fácilmente.

Los fariseos eran muy legalistas y rápidos en señalar los pecados de otros, pero no eran más santos que uno. Justificaban sus propios pecados.

Si le decías a un fariseo que amara a su prójimo, él podría haber respondido: “Claro, soy excelente en cumplir ese mandamiento, porque esta persona es mi prójimo. Sin embargo, esos pecadores y samaritanos no lo son”.

Los fariseos justificaban su falta de caridad a través de definiciones complejas.

Los fariseos podrían decir “somos justos porque guardamos el mandamiento de no matar”. Pero, Jesús aclara: “No matar no te hace santo. Tienes que evitar incluso enojarte con otras personas”. Del mismo modo dice, “Haces un buen trabajo al no cometer adulterio. Pero, tus ojos y corazón lujuriosos siguen siendo un problema. Deja de pensar que eres justo porque obedeces la interpretación más estrecha posible de la ley”.

En otras palabras, Jesús no estaba diciendo “Fariseos, necesitan relajarse con respecto al pecado porque el pecado no es gran cosa”. Jesús estaba aplicando los mandamientos de manera más estricta y amplia que los fariseos.

Incluso cuando Jesús condenó a los fariseos por juzgar los pecados de otros con demasiada severidad, Jesús nunca excusó el pecado.

Jesús y los fariseos acordaron que el pecado era pecaminoso. El desacuerdo estaba en si valía la pena salvar al pecador. Los fariseos apedrearían a una mujer que cometió adulterio en su hipocresía y orgullo. Jesús enseñó que había esperanza a través del arrepentimiento.

Entonces, cuando el Evangelio de Facebook implica que eres un fariseo por defender los estándares morales de castidad, piensa claramente: “No quiero condenar a las personas como un fariseo. Quiero enseñarles la verdad y la libertad del pecado como un discípulo”.

Las enseñanzas de Jesucristo

Como el élder Jeffrey R. Holland enseñó hace unos años, si alguien intentara usar las enseñanzas de Jesús como justificación para tolerar el pecado, Jesús responde que si tu ojo te ofende, sácalo y si tu mano te ofende, córtala.

Si tus deseos y tentaciones te dificultan guardar tus convenios, usa la ayuda de Dios para vencerlos, no la ayuda de Internet para justificar que cediste ante ellos. Jesús no vino a enseñarnos clichés suaves y cómodos, sino a ser el camino, la verdad y la vida.

“El amor semejante al de Cristo es la mayor necesidad que tenemos en este planeta, en parte porque se supone que la rectitud siempre debería acompañarlo. De modo que si el amor debe ser nuestro lema, tal como debe, ser, entonces, según la palabra de Aquel que es el amor personificado, debemos abandonar la transgresión y cualquier indicio de que la apoyamos en otras personas”.

Muchos de mis libros favoritos fueron escritos por C.S. Lewis y aunque es el más famoso como apologista, las lecciones más profundas que aprendí de él son cómo a los humanos nos cuesta ser honestos con nosotros mismos y con Dios.

Nos gusta contarnos la historia de que somos auténticos, atrevidos y heroicos, cuando en realidad actuamos por orgullo propio, el deseo de encajar con lo que está de moda y el miedo al rechazo y al ridículo.

Al mentirnos a nosotros mismos, el adversario está a nuestro lado, reforzando nuestra historia.

¿Cómos actúa Satanás?

Lucifer

Satanás es muy inteligente y persuasivo. Si se te apareciera con cuernos y una horca, y te pidiera que abandones tus sagrados convenios, ames el mal y lo adores, le dirías que se vaya. En cambio, como el Libro de Mormón nos enseña, él es sutil y paciente. Él pacifica y adormece. Se halaga cuando nos sentimos justos y moralmente superiores.

El enemigo no siempre promueve los crudos males que el mundo condena, como el asesinato. En cambio, mezcla las filosofías de los hombres con algunas escrituras para que podamos abrazar sus falsas doctrinas incluso mientras decimos que amamos la verdad.

Ejemplos de cómo el enemigo trabaja nuestras mentes

Perspectiva en cuanto a la comunidad LGBT+

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Un ejemplo actual de esto es nuestro ministerio a las personas dentro y fuera de nuestras comunidades religiosas que son lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgénero.

La Iglesia de Jesucristo, a través de sus profetas y otros líderes, es inequívoca e inmutable en la enseñanza de que la obra y la gloria de Dios es preparar a todas las personas para la exaltación en el reino celestial, tema al que el mismo apóstol Pablo hizo referencia en sus cartas a los Corintios.

Ese destino supremo solo es posible a través del matrimonio por la eternidad. La vida eterna incluye los poderes de procreación inherentes a la combinación de hombre y mujer.

Es literalmente imposible exagerar la importancia en nuestra teología del matrimonio entre un hombre y una mujer.

Yo, como tú, tengo amigos LGBT+ a quienes amo y admiro. Yo, como tú, he tratado de pensar cuidadosamente en cómo amarlos y respetarlos, y guardar mi convenio de ser testigo de Dios en todo momento, en todas las cosas y en todo lugar.

Nuestra comunidad de fe, en los últimos años, ha compartido muchos recursos para ayudarnos a comprender y amar a aquellos con quienes no estamos de acuerdo en cuanto a creencias y sexualidad.

El presidente Oaks ha reiterado que todos “deben ser tratados con el amor que nuestro Salvador nos manda a tener hacia nuestro prójimo”.

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Tu obligación solemne y ministerio personal de amar a tu prójimo como a ti mismo no cambia en lo más mínimo cuando tu prójimo es homosexual. Ese es el segundo gran mandamiento.

Pero, el presidente Oaks también nos recuerda en su discurso, “Los dos grandes mandamientos”: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y ​​con toda tu mente. Este es el primer y grande mandamiento”.

¿Qué nos pide el Evangelio de Facebook?

¿Por qué necesitamos un recordatorio de algo tan obvio? ¿Por qué nos engañamos a nosotros mismos para evitar la incomodidad de sentirnos alienados de nuestra cultura, que está lista para ayudarnos a contarnos a nosotros mismos una historia falsa?

El Evangelio de Facebook nos dice que para guardar el segundo gran mandamiento, debemos minimizar o incluso rechazar el primero. Nos dice que no podemos amar a nuestros prójimos LGBT + a menos que neguemos y despreciemos las enseñanzas sobre el matrimonio eterno.

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Asimismo, el Evangelio de Facebook declara que no podemos amar a nuestros prójimos LGBT a menos que creamos en la filosofía del mundo que dice que no hay nada de malo en tu autodefinición o comportamiento.

Luego, te halaga y dice que eres un buen cristiano, audaz y heroico por estar dispuesto a deshacerte de las enseñanzas anticuadas e intolerantes. Además, señala que eres alguien que disfruta de sus derechos como una persona moderna, ilustrada, educada e inclusiva.

Y, ¿eso está bien?

Cometes 2 errores graves. Primero, si le dices a alguien que lo que una persona hace con respecto a su sexualidad no es una transgresión, estás diciendo una mentira.

Nos mantenemos como testigos de Dios en todo tiempo, en todas las cosas y en todo lugar, incluyendo amar, compartir y defender las gloriosas verdades que el Señor nos ha revelado.

No tenemos excusa para enseñar mentiras y pretender que son manifestaciones de amor cristiano.

Segundo, si le dices a alguien que las enseñanzas cristianas sobre sexualidad son intolerantes y retrógradas, y que eventualmente los líderes de mente cerrada lo comprenderán, ni siquiera estás teniendo éxito en demostrar amor.

No es demostrar amor decirle a alguien que quiere felicidad genuina y eterna tanto como tú, que podrá obtenerla fuera de los límites que el Señor ha establecido.

No es demostrar amor decirle a alguien que desesperadamente quiere reconciliar su sexualidad con sus convenios que la Iglesia de Jesucristo se derrumbará un día, porque no lo hará.

¿Qué nos dicen nuestros líderes?

conferencia general

El presidente Oaks nos recuerda:

Debemos procurar cumplir los dos grandes mandamientos. Para ello, andamos con equilibrio por la delgada línea divisoria entre la ley y el amor, guardando los mandamientos y andando por la senda de los convenios, al tiempo que amamos al prójimo con quien nos cruzamos.

Andar por esa senda requiere que procuremos inspiración divina en cuanto a lo que debemos apoyar y a lo que debemos oponernos; y cómo amar y escuchar con respeto, en tanto que enseñamos.

Ese andar exige que no hagamos concesiones en cuanto a los mandamientos, pero que prodiguemos una buena dosis de comprensión y amor.

En nuestro andar debemos tener consideración con los niños que no están seguros en cuanto a su orientación sexual, pero sin alentar la asignación de etiquetas prematuras, porque en la mayoría de niños tal incertidumbre disminuye de manera significativa con el pasar del tiempo.

En nuestro andar nos resistiremos a que nos quieran apartar de la senda de los convenios y no apoyaremos a los que alejen a las personas del Señor.

¿Qué debo hacer?

Un día con Jesús

Quizás te sientas inspirado a ser simplemente amable y bondadoso, pero también a no ocultar tus creencias genuinas. Pon una foto de Cristo o de Su templo en tu escritorio en el trabajo. Habla acerca de la alegría que te brinda tu familia y cómo valoras la esperanza de estar juntos para siempre.

Quizás alguien te acusará de intolerancia y odio por creer que Dios no solo acepta a todas las personas, incluidos sus actos e identidades sexuales.

El Evangelio de Facebook argumenta que “Dios los creó de esa manera, ¡así que debe haber querido que fueran así!”

matrimonio entre personas del mismo sexo

Puedes sentirte inspirado a testificar del amor de Dios y la gloriosa obra de Cristo para redimir a todas las personas de sus debilidades y pecados.

Puedes recordarle a tu acusador las enseñanzas bíblicas de que Dios no nos creó para ser estáticos, sino para aprender con el tiempo a discernir el bien y el mal, y progresar en el desarrollo de un carácter divino que premie lo bueno.

En otras palabras, puedes sentirte inspirado a predicar el evangelio.

Esto podría asustarte porque, según el Evangelio de Facebook, solo los intolerantes predican las Escrituras. ¿Por qué invitar a la controversia? ¿Por qué ser ofensivo? ¿No deberíamos seguir con las cosas fáciles, como amarnos los unos a los otros?

¿No valoramos la verdad? ¿Demostrar amor es ocultar la verdad a las personas que no la tienen, pero que quieren el mismo gozo que nosotros? ¿Demostrar amor significa proteger nuestra posición social en lugar de ofrecer la redención a través de la sangre de Cristo y las riquezas de Su gracia?

Como miembros de la Iglesia de Cristo, nos consideramos miembros del convenio de Israel. Se nos dan inmensas bendiciones y responsabilidades para reunir a todos los que vendrán y bendecirán al mundo entero con nuestro conocimiento del amor de Dios y Sus leyes.

No podemos ser tímidos o poco entusiastas. Podemos estar seguros de que Dios nos dará poder y valor para triunfar.

Conclusión

Al final de todo, cuando la luz firme de Dios haga que todo esté claro, espero poder decir sinceramente que amaba a los demás sin importar sus decisiones u oportunidades, que amaba a Dios y Su verdad tan profundamente, que no pude evitar defender y compartir el Evangelio.

Incluso en Facebook y cuando sabía que sería rechazado por ser un “intolerante”. Somos los mensajeros de Dios para ofrecer el gozo de la redención, el gozo de las familias y la plenitud del gozo en la presencia de Dios.

Hagamos la invitación.

Esta es una traducción del artículo que fue publicado originalmente en Public Square Magazine con el título “THE GOSPEL OF FACEBOOK“.