Las separaciones matrimoniales son, tristemente, una realidad más frecuente hoy en día según estudios, pero lo más triste es que no solo afectan a las parejas, sino que también sacuden las emociones de los hijos, incluso cuando se hace todo lo posible por protegerlos.

Cuando los niños o adolescentes perciben un conflicto o distancia entre mamá y papá, es frecuente que lleguen a pensar que depende de ellos arreglar las cosas.

Algunos intentan portarse «mejor» para que sus padres vuelvan a estar juntos, otros hacen comentarios para convencerlos de reconciliarse o sienten culpa por lo que está ocurriendo. Pero aunque estas reacciones inocentes nacen del deseo de conservar a su familia unida, también pueden convertirse en una carga emocional muy pesada.

Esta situación lleva a muchos padres a hacerse una gran pregunta: ¿cómo puedo ayudar a mis hijos durante mi proceso de divorcio?

Escúchalos con sinceridad y compréndelos

Ante un divorcio, pregúntales a tus hijos cómo se sienten, validar sus temores y permitirles expresar sus dudas. Imagen: Canva

Cuando toca hablar con los hijos sobre la separación, la reacción inmediata de muchos padres suele ser pedirles que no se preocupen o asegurarles que «todo estará bien». Sin embargo, lo que más necesitan tus hijos en casos familiares tan delicados como el divorcio es sentirse escuchados.

La investigadora Elizabeth Marquardt, autora del libro «Between Two Worlds: The Inner Lives of Children of Divorce», concluyó tras estudiar a más de 1,500 hijos de padres divorciados que incluso cuando una separación es necesaria, los niños suelen experimentar emociones complejas que con frecuencia pasan desapercibidas.

Para ellos, es como vivir entre dos mundos distintos y tratar de encontrar estabilidad en medio de la incertidumbre.

Por eso, en lugar de intentar que los hijos dejen de preocuparse por el matrimonio, puede ser más útil preguntarles cómo se sienten, validar sus temores y permitirles expresar sus dudas. Eso les hará saber que no están solos y que sus sentimientos importan.

Recuérdales que el matrimonio es responsabilidad de los adultos

Los hijos no son responsables de mantener unido el matrimonio de sus padres. Imagen: Freepik

Una de las verdades más importantes que los hijos necesitan sentir durante la separación de los padres es que ellos no son responsables de mantener unido el matrimonio ni de solucionar los problemas conyugales.

Aunque cada familia y cada situación son diferentes, conviene explicarles con palabras apropiadas para su edad que las decisiones relacionadas con la relación de pareja corresponden a los adultos y que ellos no tienen la culpa de lo que está sucediendo.

Al mismo tiempo, es importante evitar ponerlos en medio del conflicto o hacerlos sentir que deben tomar partido por uno de los dos padres. En lugar de eso, los padres deben recordar que el bienestar de los hijos debe ocupar un lugar central.

En ese sentido, el presidente Dallin H. Oaks extendió un consejo claro:

«Pensemos primero en los niños. Dado que el divorcio separa los intereses de los hijos de los de sus padres, los niños son sus primeras víctimas».

Incluso si los esposos tienen profundas diferencias entre sí, es su deber colaborar juntos para brindar estabilidad emocional y amor a sus hijos en medio de este proceso confuso para ellos.

Brinda atención y tiempo de calidad a tus hijos

Los hijos pueden seguir encontrando una fuente de protección en el tiempo de calidad con sus padres. Imagen: Canva

Otra de las cosas que afecta a los niños durante un divorcio no es solo la posibilidad de que su familia cambie, sino que también sienten que, mientras los adultos resuelven sus propios problemas, ellos reciben menos tiempo, atención y cercanía emocional.

Por eso, reservar momentos específicos para compartir con ellos puede marcar una gran diferencia. Puedes reservar tiempo para una comida juntos, una salida al parque o una conversación tranquila antes de dormir.

Esos momentos les recordarán a tus hijos que siguen siendo una prioridad para ti. Además, el tiempo que compartas con ellos les hará sentir paz y seguridad de que no todo cambiará. Como nos invitó el élder Eran A. Call, de los Setenta:

«Nuestro hogar puede y debe ser un refugio y un santuario que nos proteja del mundo atribulado en que vivimos».

Aunque la situación familiar sea incierta, los hijos pueden seguir encontrando ese refugio y esa fuente de protección en el tiempo compartido con sus padres.

Reducir la incertidumbre también reduce el miedo

Sé honesto con tus hijos sobre lo que será diferente para ellos luego de un divorcio. Imagen: Canva

Una gran parte de la ansiedad en los hijos cuando se trata de un divorcio nace de no saber qué ocurrirá mañana. ¿Con quién vivirán? ¿Cuándo verán a papá o a mamá? ¿Cambiarán de escuela? ¿Seguirán celebrando los cumpleaños juntos? Y la lista de preguntas sigue.

Es por eso que una forma importante para ayudar a tus hijos a disminuír esa ansiedad es ofreciéndoles información clara y honesta sobre los cambios que pueden esperar. Por ejemplo, si tienes un calendario de visitas o una rutina establecida, compártela con tus hijos ya que eso les permite tener cierta sensación de control sobre su vida cotidiana.

Del mismo modo, si los padres están buscando ayuda profesional para mejorar la situación del matrimonio, es aconsejable que se lo expliquen a sus hijos de manera sencilla sin involucrarlos en detalles que no les corresponden.

La transparencia y la sinceridad evitan que los hijos llenen los vacíos de información con su imaginación o con sentimientos de culpa. Así que si estás pasando por un divorcio, sé honesto con tus hijos sobre lo que será diferente para ellos.

Un refugio emocional en medio de la tormenta

consejos para padres
La mejor ayuda que puedes brindar a tus hijos es seguir estando presente emocionalmente para ellos. Imagen: Canva

Las separaciones generan preguntas difíciles tanto para los adultos como para los hijos. Sin embargo, una de las mayores ayudas que un padre puede ofrecer en esos momentos es seguir estando presente emocionalmente.

Eso implica escuchar sin juzgar, permitir que los hijos expresen tristeza o miedo, recordarles que son profundamente amados y asegurarles, una y otra vez, que los problemas del matrimonio no recaen sobre sus hombros.

El presidente Jeffrey R. Holland enseñó una verdad que también puede aplicarse a quienes atraviesan crisis familiares:

«Por más tarde que piensen que hayan llegado, por más oportunidades que hayan perdido… testifico que no han viajado más allá del alcance del amor divino».

padres e hijos
El apoyo sincero de unos padres comprometidos puede convertirse en un ancla para los hijos. Imagen: Shutterstock

Aunque el futuro de una relación matrimonial pueda ser incierto, el amor de Dios y el apoyo sincero de unos padres comprometidos pueden convertirse en un ancla para los hijos.

Pase lo que pase luego del divorcio, la mejor manera de ayudar a tus hijos a sobrellevar ese proceso es haciéndoles sentir que ellos seguirán siendo amados, escuchados y acompañados. Esa seguridad emocional no elimina el dolor de la separación, pero sí evita que los niños la enfrenten solos.

Fuente: Meridian Magazine

Video relacionado

También te puede interesar