“Cada vez que me enfrento a situaciones en las que tengo que elegir entre lo correcto e incorrecto, recuerdo a mi hermano pequeño, recuerdo que él me está esperando.”

Han pasado más de 30 años, pero aún recuerdo vívidamente ver a mi madre llorar por el cuerpo sin vida de mi hermano pequeño. Se veía tan tranquilo que el alboroto de las personas que venían a nuestra casa no me molestó. Fue mi primer roce con la muerte y me dejó expuesta, expuesta al dolor y la desesperanza.

Como una niña de 6 años, quedé con preguntas que me llevaron a buscar paz y seguridad. Fue en las verdades eternas de la vida donde encontré consuelo y esperanza después de vivir con el dolor y la incertidumbre después de la muerte de mi hermano pequeño.

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Fuerza como familia

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Crecí viendo a mis padres llorar su perdida. Escuché sus “qué hubiera”, qué hubiera pasado si hubieran sido mejores padres o si hubieran podido hacer las cosas mejor, tal vez entonces no hubieran perdido a su pequeño hijo. 

Me dolió verlos pasar por eso, sin embargo, esos momentos se convirtieron para mí en oportunidades para consolarlos.

Mis hermanos y yo hacemos todo lo posible para asegurarles que son buenos padres. Intentamos que cada momento como familia sea feliz. Solíamos hablar de nuestra pérdida como algo triste, pero a medida que pasaron los años, aprendimos a recordar la alegría que sentimos al haber tenido la oportunidad de ser la familia de ese niño tan especial. 

Nos hemos comprometido una y otra vez a ser buenas personas y trabajar en familia para que podamos ser dignos de estar con él algún día.

Un mejor conocimiento de la vida futura

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La pérdida de mi hermano pequeño me hizo reflexionar con más frecuencia sobre la muerte y lo que sucede después. Incluso he leído muchos libro sobre el más allá. Sin embargo, la información más reconfortante y confiable no proviene de estudios académicos. He llegado a comprender más sobre la muerte de las sagradas escrituras.

Conocer la Palabra de Dios me dio consuelo y poder para perseverar. He aprendido que realmente, la muerte no es el final de la vida. Es sólo la puerta por la que todos debemos pasar para poder avanzar a la siguiente etapa, a una vida mucho más grandiosa y continua. 

Mi hermano no está perdido ni olvidado. Él está en otro estado y me está esperando a mí y a toda mi familia.

Todos podremos estar juntos algún día gracias a la bondad y misericordia de Dios. Conocer estas verdades fortaleció mi determinación de seguir viviendo con un propósito. Todo lo bueno que hacemos aquí en la Tierra no se desperdiciará porque la vida venidera. Continuará incluso después de todo el dolor y la tristeza de la mortalidad.

La voluntad de mejorar diariamente

Con el conocimiento de que puedo volver a vivir con mi hermano, me siento inspirada a hacer todo lo posible para que valga la pena recordar su vida con nosotros. Hay algo dentro de mí que me dice que necesito ser digna de estar con él algún día. Murió siendo inocente y puro. Por eso, sé que necesito vivir una vida que me lleve a donde él está ahora.

No tengo un manual que brinde pasos específicos sobre cómo hacerlo, pero en las decisiones que tomo todos los días, sé que hay pasos que me acercan o me alejan más a él. Estoy agradecida por los mandamientos que nos sirven como guía para basar nuestras elecciones del día a día en ellos.

Cada vez que me enfrento a situaciones en las que tengo que elegir entre lo correcto e incorrecto, recuerdo a mi hermano pequeño, recuerdo que él me está esperando. La pérdida de mi hermano pequeño dejó una huella en mí que me ayuda a tomar mejores decisiones.

Un paso más cerca

El amoroso Padre Celestial creó la estructura de la familia. Es la mejor manera de traer niños a este mundo. Esto es algo muy especial y muy sagrado. Sé que Él no permitiría que la muerte destruyera las conexiones sagradas entre los miembros de una familia.

Él quiere que vivamos como familias, seguras y unidas, durante toda la vida, e incluso después de la muerte. 

Él creó la manera. 

Él ideó un plan para que esto suceda. 

Conocer este plan me ha brindado un gran consuelo y esperanza. Siento que mi hermanito está cerca de nosotros y Dios nos ha asegurado que lo veremos nuevamente.

Tú también puedes conocer Su hermoso plan…

Este artículo fue escrito originalmente por Joanna Christabelle y fue publicado originalmente por Faith.ph bajo el título “What I Gained After I Lost My Little Brother