James creció como el menor de siete hermanos en una familia Santo de los Últimos Días. En casa, ser digno para entrar al templo era algo muy importante.
Sin embargo, mientras por fuera intentaba cumplir con lo que se esperaba de él, por dentro cargaba luchas que nadie conocía. A los 10 años comenzó a tener problemas con la pornografía y, durante su adolescencia, sufrió abuso.
Durante mucho tiempo guardó aquello en silencio. La vergüenza se convirtió en una carga que aprendió a esconder incluso de las personas más cercanas.

Años después, salió a servir una misión en Harrisburg. Pero una mañana tuvo que enfrentarse a una verdad que ya no podía ignorar: estaba predicando un evangelio que sentía que él mismo no estaba viviendo.
Finalmente regresó antes de terminar su misión. Poco después se casó, tuvo cuatro hijos y trató de seguir adelante. Sin embargo, sus problemas continuaron y comenzó a vivir lo que él mismo describe como una doble vida.
En 2020, después de 13 años de matrimonio, su relación llegó a su fin.
Una oración que empezó a cambiarlo todo

En medio de ese momento difícil, su cuñada le hizo una propuesta sencilla: orar todos los días.
James decidió hacerlo. En su trabajo encontró un pequeño cuarto de sonido donde podía estar solo. Allí comenzó a arrodillarse y hablar con Dios de una manera que nunca había hecho antes.
No eran oraciones perfectas. Muchas veces simplemente pedía ayuda.
Con el tiempo, sintió que Dios le pedía dejar el café y el alcohol. Su primera reacción fue admitir algo que llevaba años evitando: no podía hacerlo solo. Entonces ocurrió algo que para él fue inesperado. Según cuenta, el deseo desapareció. Pero todavía quedaba algo mucho más difícil.

James sintió que debía arrepentirse y enfrentar todo aquello que había escondido durante años. Solo pensar en las consecuencias lo aterraba.
Lloró.
Sabía que podía ser excomulgado. Aun así, en medio de ese miedo sintió algo diferente: la certeza de que Dios lo amaba y que, pasara lo que pasara, estaría bien.
Antes de reunirse con su obispo, vio una placa en la Iglesia con las palabras de Mateo 11:28, donde Cristo invita a quienes están cansados y cargados a acudir a Él para encontrar descanso.

James estaba agotado. Y esas palabras lo tocaron profundamente.Finalmente fue excomulgado de la Iglesia. Sin embargo, recuerda aquel momento con una paz que quizá antes le habría parecido imposible.
Por primera vez sentía que estaba construyendo una relación directa y sincera con Dios.
Volver y aprender a confiar

El camino de regreso no resolvió inmediatamente todas sus preguntas. En un momento, por ejemplo, James luchó por entender la situación de un amigo gay que sentía que Dios le pedía casarse con una mujer en el templo.
Quería encontrar una explicación. Pero, según relata, la respuesta que recibió en oración fue sencilla: ese no era un problema que él tuviera que resolver.
Poco a poco aprendió a soltar aquello que no podía controlar. Regresó a la Iglesia y volvió a bautizarse.

El día de su bautismo también se bautizaron sus hijos gemelos. Ese mismo día, otro de sus hijos recibió el sacerdocio mientras su exesposa se mudaba de casa. Fue una jornada llena de emociones difíciles de separar.
Más adelante tuvo que enfrentar otra prueba: el diezmo. Como padre soltero, el dinero era una preocupación constante y James reconoce que no tenía un testimonio firme de ese principio.
Aun así, decidió comenzar a pagarlo. Con el tiempo, asegura que siempre encontró la manera de salir adelante.

Para él, cada una de esas experiencias reforzó una idea que ahora guía su vida: cuando siente que Dios le pide algo y decide confiar, las cosas terminan encontrando su lugar.
Esa confianza también estuvo presente cuando comenzó a orar por una nueva esposa. Su petición era muy específica. Quería compartir su vida con alguien que amara a Dios tanto como él había aprendido a hacerlo.
Tiempo después conoció a la mujer que se convertiría en su esposa. Ambos decidieron casarse en privado y, en marzo, fueron sellados en el templo.

Al mirar atrás, James no niega el dolor ni las consecuencias de sus decisiones. Tampoco intenta presentar su historia como un camino fácil. Pero asegura que todo cambió cuando dejó de intentar controlar cada parte de su vida y comenzó a ponerla en manos de Dios.
Hoy dice que, aun sabiendo lo difícil que sería, volvería a pasar por todo aquello por una razón: la relación con Dios que tiene ahora.
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@masfe.orgLos caminos de Dios no son nuestros caminos y Sus pensamientos no son nuestros pensamientos. Es por eso que la lógica de Dios desafía a la lógica del mundo, porque para Él el líder debe de estar al servicio de sus semejantes, los débiles son fuertes y dar es mucho mejor que recibir. Si vivimos estos preceptos, podremos tener una sociedad más pacífica y feliz. #biblia #dios #logicadedios #versiculos #consejos #jesus #consejocristiano #sociedad #felicidad #paz♬ sonido original – Masfe.org
