“La gratitud es algo más que estar agradecidos, puede cambiar nuestras vidas. Aquí hay algunos relatos que pueden ayudarnos a ver la gratitud de una manera diferente.”

Desde la proclamación oficial hecha por Abraham Lincoln el 3 de octubre de 1863, cada último jueves de noviembre ha sido aceptado y observado en los Estados Unidos como un tiempo de acción de gracias.

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Muchas otras naciones y países en el mundo también tienen sus días y tiempos designados para tal observancia.

Entendiendo la gratitud

testimonio del evangelio

¿Qué es acción de Gracias? ¿Qué es la gratitud? Y, más allá de eso, ¿qué es regocijarse?

Regocijarse es un estado del espíritu, un estado del ser humano, es mucho más que sólo un estado de ánimo. En su pureza, se trata de lo eterno en el hombre que lo lleva hacia la divinidad. Y, cuando se acerca a su Padre, aprende de Él y se vuelve como Él, experimenta un estado de regocijo o gozo.

En Salmos 37: 4 se le dice a los lectores “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”. Esa es una promesa bastante convincente. En Deuteronomio 26:11, se nos alienta a “[alegrarnos] en todo el bien”.

Al abrir sus corazones, las personas pueden notar y reconocer la belleza y la bondad de las cosas que los rodean y que hacen que se regocijen, que eleven sus corazones alejándolos de caminos de desaliento y duda.

Es más fácil regocijarse en tiempos de felicidad, seguridad y prosperidad. Pero a medida que se profundiza la comprensión, a medida que se expanden los deseos, la alegría puede convertirse en un medio de esperanza, comprensión y fortaleza.

Nuestros antepasados ​​entendieron esto e intentaron convertirlo en una realidad en sus vidas. Tenían otras opciones, pero esta fue la que muchos escogieron, a la que dieron sus mejores esfuerzos, su fe y sus corazones.

La gratitud es algo más que estar agradecidos, puede cambiar nuestras vidas. Aquí hay algunos relatos que pueden ayudarnos a ver la gratitud de una manera diferente.

La gratitud no busca lo suyo

Santos historia

Esta declaración de José Smith se repitió en palabras similares muchas veces a los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

“Oh hermanos, seamos agradecidos por que todo está bien así como nosotros lo estamos, y porque todavía estamos vivos y aventurados, Dios nos ha guardado un gran bien para nosotros en esta generación, y puede conceder que todavía podamos glorificar su nombre.” (Enseñanzas del profeta José Smith, página 35).

La clave aquí está en la falta de un interés propio, egoísta y el ensimismamiento. “Para que aún podamos glorificar su nombre” puede ser para que podamos hacer el bien, pensando en los demás, elevándonos a nosotros mismos al dar, creer, incluso cuando el dar parece muy difícil de hacerse.

La gratitud trae humildad

Gratitud

Isaiah Moses Coombs

Isaiah Moses Coombs, quien viajó al Valle de Salt Lake en el otoño de 1855, dejó el siguiente relato y lo compartió en “Journey to Zion: Voices from the Mormon Trail”

“Una tarde calurosa estaba sentado en la tienda de campaña… sufriendo un ataque severo de cólera morbus. Mi sufrimiento era insoportable”.”

El Elder Daniel Spencer deseaba que Isaiah viajara 3 kilómetros para pedir prestado el dinero que necesitaba al hermano Snow. 

“Respondí que no podía, que estaba atormentado por el dolor y que había decidido morir esa noche.”

“Oh no”, respondió el hermano Spencer. “No morirás. Tendrás un placentero galope sobre la pradera y te prometo en nombre del Señor que regresarás sintiéndote mucho mejor y que ya no estarás enfermo hasta que llegues a casa.”

Él cabalgó con dolor por el campamento, llegó al punto más alto de la pradera e instó a su caballo a avanzar.

“Los primeros saltos de mi corcel me causaron un gran dolor, pero no hube avanzado mucho cuando de pronto todo el dolor me abandonó. 

Al llegar a un bosque de madera, desmonté y me puse de rodillas para dar gracias a Dios por esta manifestación de Su amorosa bondad hacia mí. 

Le prometí que si perdonaba el lánguido servicio, que hasta entonces le había prestado, en el futuro le daría todo mi corazón.”

La gratitud da esperanza

En junio de 1839, Mary Fielding Smith escribió una carta a su hermano, Joseph Fielding, quien estaba sirviendo una misión en Gran Bretaña. Ella acababa de llegar al Templo de Nauvoo y relató sus desafíos en Far West, Missouri:

Mary Fielding Smith

Mary Fielding Smith

“Mi esposo me fue arrebatado por una fuerza armada, en un momento en el que necesitaba… el cuidado y la atención más amorosa de tal amigo… Pocos días después, mi pequeño amado, Joseph, fue agregado a nuestro número.

Poco después de su nacimiento, sufrí un fuerte resfriado que me provocó escalofríos y fiebre; esto, junto con la ansiedad mental que tenía que soportar, amenazaba con llevarme a las puertas de la muerte. Estuve al menos cuatro meses completamente incapacitada de cuidar de mí misma o de mi hijo.

…Después de que llegamos a Illinois, comencé a mejorar. …Ahora vivimos en Commerce, a orillas del gran río Mississippi. Cuánto tiempo se nos permitirá disfrutarlo, no lo sé; pero el Señor sabe lo que es mejor para nosotros. 

Me preocupa poco en dónde me encuentro, cuando puedo mantener mi mente centrada en Dios… Pienso que el Señor está quitando todas las cosas por nuestro bien.” (In Their Own Words: Women and the Story of Nauvoo, por Carol Cornwall Madsen, páginas 98-99).

La gratitud trae felicidad

formalidad en la Iglesia

Experiencias como estas, en la vida de hombres y mujeres reales, son innumerables.

Ciertamente, al experimentar la profecía, el amor y la dirección de nuestro Profeta actual, el Presidente Russell M. Nelson, podemos ceñir nuestros lomos, dejar atrás todos nuestros miedos y obstáculos atrás, y regocijarnos a medida que nos esforzamos por cumplir las invitaciones y retos que se nos ha brindado.

El Profeta habla por ese Dios que es Padre de todos nosotros. A medida que nos acercamos a Él, cuando le abrimos nuestro corazón, nuestro Padre Celestial abrirá los ojos de nuestro entendimiento, nos concederá los deseos de nuestros corazones y nos capacitará para cumplir la medida de nuestra propia creación individual. 

Sabiendo que esto es un hecho, ¿cómo podemos dejar de regocijarnos?

Este artículo fue escrito originalmente por Susan Evans McCloud y fue publicado originalmente por ldsliving.com bajo el título “Gratitude in All Circumstances: Heartfelt Examples from Joseph Smith + More