El poder de la gratitud: Transformar nuestro sufrimiento en bendiciones

gratitud

Hay un antiguo cuento china sobre Sai Weng, un campesino que tenía un caballo. 

“¡Eres tan afortunado!” sus vecinos le dijeron, “Tienes un caballo que te jala la carreta”. 

“Quizá sea así”, respondió Sai Weng.

Un día no cerró bien la puerta y el caballo se escapó. “¡Oh no! ¡Es una noticia terrible!” sus vecinos dijeron. “¡Qué mala suerte!” 

“Quizá”, respondió Sai Weng.

Imagen: Canva

Unos días después, el caballo regresó, trayendo consigo un hermoso caballo salvaje. “¡Qué fantástico! Tienes mucha suerte”, le dijeron sus vecinos. “Quizá”, respondió Sai Weng.

Un día su hijo salió a dar un paseo con el caballo nuevo. Este lo arrojó violentamente y se rompió la pierna. “¡Oh no!” dijeron los vecinos. “¡Qué mala suerte!” 

“Quizá”, respondió Sai Weng.

Poco tiempo después, llegaron los soldados y se llevaron a todos los jóvenes para que formaran parte del ejército. Debido a su lesión, el hijo de Sai Weng no pudo ir a la guerra y se salvó de una muerte segura.

“¡Eres muy afortunado!” sus vecinos le dijeron. 

“Quizá”, respondió Sai Weng.

Imagen: Canva

La enseñanza de este relato es que las cosas no son necesariamente buenas o malas. Miramos las cosas de la vida que amamos y nos sentimos muy agradecidos con Dios por estas cosas.

Sin embargo, es posible que algunas de nuestras mayores bendiciones provengan de nuestras mayores pruebas. Quizás por eso Alma nos dice que Dios le mandó orar sin cesar y dar gracias en todo Alma 26:39).

El Apóstol Pablo enseñó la misma doctrina en 1 Tesalonicenses 5:18: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios…”. Nuevamente, en Efesios 5:20, leemos: “Dando gracias siempre por todo al Dios y a Padre”.

¿Es posible dar gracias en todas las cosas?

Cuando José Smith y otros líderes de la Iglesia permanecieron en la cárcel de Liberty durante lo que parecían meses interminables, José clamó angustiado a Dios y le pidió que los librara. 

La respuesta del Señor fue que José tuviera paciencia:

“Todas estas cosas te servirán de experiencia, y serán para tu bien”. -DyC 122:7

“Joseph Smith in Liberty Jail” por Greg K. Olsen

Para José y sus compañeros, la experiencia en la cárcel de Liberty fue extremadamente difícil. Nosotros en la actualidad, reconocemos que esa experiencia es lo que produjo las secciones 121-123 de Doctrina y Convenios, algunos de los pasajes más inspirados que tenemos.

Por esta razón, hay historiadores de la Iglesia que se refieren a la cárcel de Liberty como un templo en la prisión, un lugar donde se impartió gran verdad.

Estas secciones inspiradas tuvieron un gran costo personal para José y quienes lo acompañaron, sin embargo hay millones que han recurrido a estas secciones en busca de consuelo y fortaleza cuando pasan pruebas difíciles en sus vidas.

Estoy agradecido por la experiencia de José porque estas secciones han sido un faro para mí, cuando yo también me encontré en circunstancias difíciles.

Fuente: Canva

Brigham Young enseñó: 

“En esta vida no hay ni una sola condición [o] existencia de siquiera una hora que no sea provechosa para aquellos que la estudian y se esfuerzan por mejorar lo que de ello aprenden”. -Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young

Ese es un concepto impactante, cada hora, cada momento contiene una lección para nuestras vidas, si es que estamos dispuestos a aprender de esa experiencia.

Este principio de dar gracias por todas las cosas fue enseñado con mucha ternura a nuestra familia hace nueve años. A mi hermosa nieta de tres años, Madi, le diagnosticaron un tumor cerebral glioma.

Durante ocho angustiosos meses se sometió a quimioterapia cinco días a la semana en un tratamiento experimental muy agresivo. Seis de esas semanas, también tuvo radioterapia todos los días, tratamiento para el cual tuvo que ser anestesiada. 

Imagen: Shutterstock

Ver a esta preciosa niña pasar por este régimen brutal fue casi más de lo que cualquiera de nosotros podía soportar.

Entonces sucedió algo maravilloso y milagroso. 

Nuestro hijo, Jay, el padre de Madi, recibió una llamada del élder Devn Cornish, que estaba en la Presidencia de Área en Atlanta. 

El élder Cornish nos explicó que al presidente Monson le hubiera gustado darle una bendición a Madi, pero debido a su agenda, no podría hacer el viaje a Atlanta por lo que lo asignó a él.

Mi hijo Jay no podía creerlo.

¿Cómo era eso posible? No conocíamos al presidente Monson. Nadie en mi familia conocía a al presidente Monson. Ni siquiera conocemos a ninguna Autoridad General. ¿Cómo se enteró del desafío de mi nieta?

El élder Cornish respondió que no estaba seguro de cómo lo supo, pero dijo: 

“Me llamó y me pidió que hiciera esto la semana pasada, pero he estado increíblemente ocupado. Me llamó hoy para ver si lo había hecho. ¡Le dije que estaba en eso!” 

Presidente Thomas S. Monson.
Fuente: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Jay y Angie, los padres de Madi, sintieron que este era el milagro que habían estado esperando durante esos terribles ocho meses.

Yo estaba en la India en ese momento, por lo que no pude asistir a esta bendición especial. Jay me contó más adelante lo que pasó. 

Jay y Angie llevaron a la pequeña Madi a visitar al élder Cornish. Como era el padre de Madi, se le pidió a Jay que diera la bendición. Dadas las circunstancias, Jay estaba decidido a bendecir a Madi para que se recuperara milagrosamente.

Pero Jay dijo que cuando comenzó la bendición, en lugar de lo que pretendía decir, las palabras fluían directamente de Dios. Jay oró en esencia,

“Estuvimos muy agradecidos cuando la bebé Madi llegó a nuestra casa. Hemos estado agradecidos por cada precioso día que hemos tenido con ella. Qué valioso regalo ha sido ella para nuestra familia. Ahora oramos con todo nuestro corazón para que la sanes, si es Tu voluntad”.

Luego, hubo una pausa antes de que Jay continuara. 

“Pero si es Tu voluntad que Madi regrese a casa contigo… te la devolveremos con gratitud”.

Foto: Shutterstock

Cuando Jay me contó esta experiencia, me sorprendió que pudiera pronunciar esas palabras. Me aseguró que venían directamente de Dios, aunque fueron difíciles de pronunciar. Dijo que después de la bendición hubo una hermosa paz que descendió sobre todos en la habitación.

Poco después Madi falleció. Jay y Angie sintieron que esa bendición les dio la perspectiva eterna para enfrentar su muerte con paz y gracia. A partir de esta experiencia, nuestra familia cree que la gratitud tiene un maravilloso poder sanador.

El presidente John Taylor comentó una vez sobre el tema de expresar gratitud por el sufrimiento:

“Hemos aprendido muchas cosas a través del sufrimiento. Lo llamamos sufrimiento. Yo lo llamo la escuela de la experiencia…

Nunca he pensado en estas cosas de ninguna otra manera que como pruebas con el propósito de purificar a los santos de Dios para que sean, como dicen las escrituras, como metal que ha sido purificado siete veces por el fuego.

Al dar gracias en todas las cosas, damos gracias no solo por lo dulce sino también por lo amargo… Agradecemos no solo por lo agradable y atractivo, sino por lo que corroe y desgasta”.

Fuente: Canva

En nuestra vida habrá muchas cosas desagradables, y puede que en el momento de la prueba sea casi imposible imaginar cómo esto podría ser una bendición; pero a través de la gratitud, estas pruebas nos permitirán obtener bendiciones, oportunidades, crecimiento y experiencias que cambian la vida.

Mi creencia es que estas pruebas nos pueden consagrar para nuestro beneficio y que en realidad podemos salir de ellas un poco más refinados y con la paz y la gracia que provienen de ser agradecidos.

Fuente: Meridian Magazine

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