Cuando finalmente ingresé a las Mujeres Jóvenes después de cumplir 12 años, sentí que había cruzado una línea invisible. Pasé de cantar con los niños de 3 años en la Primaria a compartir más tiempo con las jóvenes de 16 años en los campamentos. Podía discutir temas “serios” como la modestia, las citas, el matrimonio y la familia con mis compañeras de clase y líderes.

Sin embargo, no me di cuenta de cuánto no hablamos durante esos 6 años cruciales en la vida de una adolescente. En este mundo moderno de feminismo y libertad de expresión, pornografía e inmoralidad, creo que hay algunos temas de los que se podría hablar de manera más abierta entre las Mujeres Jóvenes de la Iglesia.

1. Autosuficiencia

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En este tiempo, las mujeres tienen la oportunidad de vivir de forma independiente. Pueden obtener una buena educación, tener un trabajo estable y volverse completamente autosuficientes. Creo que Dios desea que sus hijas se eduquen, sean hábiles y responsables tanto como Sus hijos.

Esto se podría enfatizar mucho más en el programa de las Mujeres Jóvenes.

Mientras trabajaba en el reconocimiento de las Mujeres Jóvenes, aprendí habilidades como cocinar y coser, al mismo tiempo que desarrollé atributos semejantes a los de Cristo.

¡No me malinterpretes, estoy agradecida por esas lecciones y experiencias! Pero, me hubiera encantado aprender también sobre finanzas, escribir un currículum y, tal vez, incluso adquirir algunas habilidades empresariales.

Si bien aún es importante que el programa de Mujeres Jóvenes se centre en el matrimonio y la familia, también se podría incorporar la autosuficiencia y el desarrollo de habilidades profesionales.

2. La ley de castidad

Recuerdo una lección en especial sobre el tema. Nuestra maestra usó una camiseta blanca como accesorio y procedió a mancharla con tinta negra. Ella nos habló de los efectos negativos de las relaciones sexuales antes del matrimonio.

Me hizo creer que si alguna vez “me equivocaba”, me verían como una goma de mascar usada que ningún hombre querría, incluso Dios.

Estoy segura de que esta no era la intención de mi líder de las Mujeres Jóvenes, en ese momento, pero así entendí el mensaje. Sigo pensando que es importante explicar las consecuencias de las relaciones sexuales antes del matrimonio y por qué Dios lo desaprueba. Pero, creo que es aún más importante que les enseñemos a nuestras mujeres jóvenes sobre el poder del arrepentimiento y la tierna misericordia de Dios.

Además, creo que debemos ser más explícitos, de manera positiva, sobre las relaciones sexuales. Tal vez, no con las chicas más jóvenes de la organización, sino con las mayores, por supuesto. Como miembro de toda la vida de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, crecí pensando que las relaciones sexuales eran malas, que era algo a lo que debía tener miedo.

Cito las palabras del discurso de Brad Wilcox, “Las relaciones sexuales son como una manzana”:

“Antes de contraer matrimonio, la manzana le pertenece a Dios. Cuando estamos casados, Él nos da la manzana para usarla y disfrutarla… Incluso, la manzana en el jardín no era un fruto malo… Simplemente, estaba prohibida”.

En los últimos años, he aprendido que las relaciones sexuales, dentro del matrimonio, son un regalo de Dios, que pueden fortalecer el vínculo y construir familias amorosas y eternas.

3. Modestia

¿Quién sigue enseñando a las jóvenes que deben censurar sus cuerpos porque los jóvenes no pueden controlar sus pensamientos? ¡En mi opinión, ese es solo un insulto al sexo masculino! Las mujeres deben vestirse modestamente porque se respetan a sí mismas y respetan el cuerpo que Dios les dio, NO porque alguien necesita ayuda para mantener su mente tranquila.

Una gran prueba que las mujeres tienen con la modestia es usar gárments después de entrar al templo. Para los hombres, no hay un gran cambio, ya que todavía pueden usar prácticamente todo lo que usaban antes. Pero, ¡algunas chicas están obligadas a tirar la mitad de la ropa de sus armarios! Por eso, debemos enseñar a las jovencitas que la modestia también las está preparando para entrar al templo.

4. Matrimonio e hijos

Junto con el tema de la autosuficiencia que se mencionó anteriormente, las Mujeres Jóvenes de la Iglesia también deben estar preparadas para circunstancias como la infertilidad y el estado perpetuo de “soltera”.

Si bien no he tenido dificultades para concebir un hijo, he experimentado la soledad que resulta de ver a todos tus amigos casarse antes que tú, y déjame decirte, ¡es terrible!

La cruda realidad es que algunas Mujeres Jóvenes no podrán tener sus propios hijos y, algunas, no se casarán (o el matrimonio podría llegar a sus vidas mucho más tarde de lo previsto).

Estas circunstancias difíciles seguirán siendo difíciles. Pero, tal vez, serán menos dolorosas si se les enseña a una edad temprana que son jóvenes dignas, amadas y que tienen un propósito, independientemente de su estado civil o familiar.

La organización de las Mujeres Jóvenes se podría enfocar un poco más en desarrollar a la persona para su propio beneficio/el beneficio del Señor, en lugar de enfocarse en el beneficio para su (posible) futura familia.

Conclusión

Después de todo lo que se ha dicho (o escrito), no quiero que pienses que estoy criticando el programa de Mujeres Jóvenes. Por el contrario, ¡me encanta! Sin embargo, siempre hay espacio para la mejora, ¿verdad?

La Iglesia ya ha cambiado mucho la forma en que se nos enseña y, hasta ahora, ha sido extremadamente beneficiosa – al menos en mi opinión.

Esto es para las Mujeres Jóvenes de hoy en día que son autosuficientes, modestas, se educan y se sienten seguras de sí mismas.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Becca Baird y fue publicado en thirdhour.org con el título “OPINION: Things They Don’t Tell You In Young Women’s”.