A veces, una canción sencilla puede decir lo que muchas personas necesitan recordar: que Jesucristo no nos mira como parte de una multitud, sino como alguien que conoce nuestro nombre.

Ese es el mensaje detrás de “Mi pastor es Cristo”, una de las nuevas canciones incluidas en la colección “Himnos para el hogar y la Iglesia” de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Su letra invita a niños, jóvenes y adultos a verse como ovejas bajo el cuidado del Buen Pastor.

Más que una imagen tierna, esta comparación tiene un profundo significado espiritual. En Juan 10, el Salvador enseña que Sus ovejas oyen Su voz y lo siguen. En el Salmo 23, Jehová aparece como el Pastor que guía, restaura el alma y acompaña incluso en los momentos más oscuros.

Por eso, esta canción no solo habla de protección. También habla de identidad, pertenencia y regreso.

 Una imagen que nació de recuerdos reales

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Tammy Simister Robinson, autora y compositora de la canción, creció rodeada de experiencias que más tarde darían forma a esta letra.

Cuando era niña, su familia encontró un corderito sin madre durante un viaje a las montañas Uinta, en Utah. Lo cuidaron con ternura hasta que creció y terminó convirtiéndose en una mascota muy querida.

Años después, Robinson vivió otra escena que también quedó grabada en su memoria. Durante una noche en la montaña, un rebaño se inquietó. Entonces, el pastor los llamó. Al reconocer su voz, las ovejas volvieron y todo recuperó la calma.

Esas imágenes le enseñaron algo que después quedó reflejado en la canción: las ovejas no solo necesitan dirección, también necesitan reconocer a quien las cuida.

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Aunque “Mi pastor es Cristo” puede parecer una canción infantil por su dulzura, su mensaje va mucho más allá de la Primaria.

Todos, en algún momento, podemos alejarnos, cansarnos o sentir que perdimos el rumbo. Por eso, una de las modificaciones hechas antes de incluirla en el nuevo himnario resulta tan significativa. La frase original “Si mis pies pequeñitos vagaran” cambió a “Si me alejo del hogar”.

Ese pequeño ajuste amplía el mensaje. Ya no habla solo de un niño que se pierde, sino de cualquier discípulo que necesita recordar que Cristo sigue buscándolo.

La canción se convierte así en una invitación a regresar sin miedo. No al regreso forzado por culpa, sino al regreso confiado de quien sabe que aún es amado.

La paz de escuchar Su voz

pintor Michael Malm
Arte: «Come Unto Jesus» por Michael Malm

Robinson ha explicado que las canciones pueden ayudarnos a sentir la paz que viene de Cristo en medio de un mundo ruidoso e incierto.

Esa es una de las razones por las que “Mi pastor es Cristo” encaja tan bien con otros himnos que hablan del Salvador como Pastor, como “Ama el Pastor las ovejas”, “Jehová mi Pastor es” y nuevas canciones del himnario mundial.

Cada una, a su manera, apunta a la misma verdad: Cristo no abandona a los Suyos.

El Buen Pastor no solo guía cuando todo está tranquilo. También llama cuando hay confusión, sostiene cuando hay temor y ayuda a volver cuando alguien siente que se ha alejado demasiado.

En un Domingo de Pascua, el barrio de Robinson cantó “Mi pastor es Cristo” durante la reunión sacramental. Antes de que la congregación participara, un niño de diez años tocó la melodía al piano.

Tammy Simister Robinson, a la derecha, se toma una foto con su madre, Louise Simister, al centro, y su hija, Olivia Robinson Gledhill, en Utah en 2018. Créditos: Malory B. Smith

Para la compositora, escuchar a la congregación cantar su canción fue un momento profundamente emotivo. También fue una muestra de algo que ella procura hacer como coordinadora de música en su barrio: incluir con más frecuencia canciones que los niños ya conocen y aman.

Cuando eso sucede, los niños no solo escuchan. También participan. Cantan con entusiasmo y sienten que la música de la reunión sacramental también les pertenece.

Ese detalle refleja algo importante del nuevo himnario: la adoración no está pensada solo para una edad, una etapa o una experiencia específica. Los himnos del hogar y de la Iglesia pueden unir a niños, jóvenes y adultos alrededor de las mismas verdades.

“Mi pastor es Cristo” recuerda una de ellas con especial ternura: no estamos perdidos para el Salvador. Él conoce nuestro nombre. Reconoce nuestra voz. Y cuando nos alejamos, sigue llamándonos de regreso.

Fuente: Church News

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