Los templos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días son centros de esperanza, paz y guía para todos los que los visitan. Sin embargo, también tienen un detalle que muchos conocemos pero del cual no siempre hablamos: los templos incluyen hospedaje.

¿Alguna vez te preguntaste cómo sería hospedarse en el templo? Para Marlon, un joven miembro de la Iglesia de Jesucristo, esa pregunta seguía en su mente hasta hace poco cuando tuvo la oportunidad de hospedarse en el Templo de Santo Domingo.

En un reciente video de TikTok, Marlon comparte cómo fue esa experiencia. Lo curioso es que, según contó, ni siquiera estaba en sus planes quedarse allí.

Una experiencia inesperada

Templo de Santo Domingo, Repúbica Dominicana. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Todo comenzó después de trabajar en una devocional de Pascua. La actividad terminó tarde y volver a casa ya no era una opción viable para Marlon. Fue entonces cuando tomó una decisión que nunca había considerado antes: hospedarse en el Templo de Santo Domingo.

Como muchos, él pensaba que ese tipo de servicio estaba reservado solo para misioneros o para personas que venían de muy lejos. Pero al llegar, no solo descubrió que podía quedarse, sino que encontró un lugar preparado con cuidado, orden y reverencia.

«Esto no es un hotel, pero se siente como uno», expresó Marlon con sorpresa.

Al llegar al hospedaje no pudo evitar sorprenderse por la calidad del servicio el cual incluía:

  • Habitaciones con aire acondicionado.
  • Camas cómodas y ropa de cama limpia.
  • Baños impecables.
  • Espacios organizados y tranquilos.

Aunque estos detalles captaron su atención, muy pronto algo que difería en comparación con los hoteles.

Las reglas del hospedaje

Marlon comparte su estadía en el hospedaje de un templo junto con las reglas que conlleva. Imagen: TikTok (marlon.mormon)

Al entrar a su habitación, Marlon no pudo ignorar una lista de normas pegada en el espejo. No eran simples recomendaciones, sino recordatorios claros de que ese espacio no era solo para descansar, sino para vivir una experiencia espiritual.

Estas fueron todas las normas que encontró:

  1. Asistir al templo cada día para hacer ordenanzas.
  2. Cuidar la llave de la habitación.
  3. Mantener y dejar la habitación limpia y ordenada.
  4. Uso de la lavandería: 8:00 a.m. – 8:00 p.m.
  5. Acostarse antes de las 10:00 p.m. y mantener la reverencia.
  6. No comer en las habitaciones. Usar el comedor.
  7. No subir las cortinas de las ventanas en las habitaciones.
  8. No dejar basura fuera del zafacón.
  9. No dejar caer agua fuera de la cortina de la ducha.
  10. Dejar limpia la estufa, microondas y mesa después de usar la cocina.
  11. Día de salida: bajar sábanas y toallas a la lavandería antes del mediodía y colocarlas en los carritos plásticos.
  12. Barrer y trapear el piso (escoba y recogedor en la habitación).
  13. Revisar y recoger pertenencias antes de salir y dejar la puerta cerrada.
  14. La habitación será revisada antes de entregarla al supervisor.
  15. Entregar las llaves en la oficina antes de salir.
  16. Hora de salida: antes de la 1:00 p.m.

Aunque puedan parecer estrictas, para Marlon, todas estas normas estaban ahí para mantener el espíritu del templo.

Mucho más que un «hospedaje»

El hospedaje en el templo brinda la oportunidad de que más personas participen de la obra del Señor de forma cómoda. Imagen: Másfe.org

Cada una de estas normas reflejan que hospedarse en el templo no es como quedarse en un hotel durante un viaje para «turistear». Más bien estos hospedajes son espacios sagrados donde se espera que quienes se queden, participen activamente en la obra del Señor.

La primera norma lo resume perfectamente: asistir al templo cada día para hacer ordenanzas. Esto cambia completamente el propósito de la estadía.

Si alguna vez estás considerando quedarte en un templo, la experiencia de Marlon te deja varias lecciones claras que debes saber:

  • Infórmate antes de ir: Cada templo puede tener normas específicas. Conocerlas evitará malentendidos y dificultades en tu estadía.
  • Ve con un propósito espiritual: No es solo hospedarse. Es una oportunidad para servir y acercarte más a Dios.
  • Respeta la reverencia del lugar: Desde los horarios hasta el comportamiento, cada norma está diseñada para mantener un ambiente sagrado.
  • Cuida los espacios como si fueran tuyos: El orden y la limpieza son parte del respeto por la Casa del Señor.

Una experiencia que vale la pena vivir

Los templos son lugares sagrados diseñados para la renovación espiritual. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Lo que comenzó como una solución de último momento terminó convirtiéndose en una experiencia significativa para Marlon y eso demuestra que a veces, sin planearlo, el Señor nos permite vivir momentos que nos enseñan algo nuevo.

Y en este caso, la lección de esta experiencia es que el templo no es solo un lugar al que vamos. También puede ser un lugar donde aprendemos a vivir de manera más consagrada.

Así como Marlon, tú también puedes vivir esta experiencia siempre que lo hagas con sensatez y con un propósito específico. Si bien los hospedajes de los templos son lugares de reposo, también están diseñados para la renovación espiritual. ¿Te animas a hospedarte en un templo?

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