Cómo aprender a confiar en las impresiones del Señor en tiempos de tribulación

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Puede que no siempre seamos librados de los desafíos, pero a medida que buscamos las impresiones del Señor que brindan certeza y seguridad, podemos saber que todo está bien incluso en tiempos difíciles.

Un día me encontré en el Salón Celestial del templo, contemplando el rumbo que estaba tomando mi vida, uno que ciertamente se había apartado de lo que había planeado.

Al igual que con muchos otros adultos jóvenes, las preocupaciones inundaban mi mente: ¿Cómo puedo mantener un equilibrio entre mis estudios y mi vida social? ¿Debo renunciar a mi trabajo y buscar otro? ¿Cómo puedo ahorrar dinero si no lo tengo? ¿Por qué no me he casado todavía?

Y la lista seguía y seguía.

Templo de Mesa, Arizona. Fuente: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Había ido al templo en busca de consuelo, orando para sentir la certeza de que mi vida estaba en las manos del Padre Celestial.

“¿Todo va a estar bien en mi vida?”, me pregunté y la respuesta vino rápidamente a mi mente: “Todo está bien”.

En ese momento, entendí que aunque mi vida no iba como lo había planeado, seguía yendo de acuerdo con Su plan y Él tenía el control.

Esa dulce impresión de certeza de que Él está pendiente de mí y me cuida, aunque no siempre me quite las pruebas, me ha ayudado a superar muchas dificultades.

A medida que llegamos a comprender, buscar y esperar estas impresiones, podemos saber que el Señor nos sostiene a través de las cargas que atravesamos.

Certeza de que habrá liberación

cosas malas

Imagen: Canva

Claramente, la liberación inmediata de nuestras pruebas no siempre es la respuesta del Señor a nuestras súplicas. 

Por el contrario, Él puede bendecirnos con invaluables momentos de certeza mediante la revelación personal, la seguridad de que Él está guiando nuestra vida y nos librará de nuestras tribulaciones.

Es posible que estas impresiones no sean indicadores de que serán retiradas todas nuestras pruebas, pero si nos pueden brindar la fortaleza y el consuelo que necesitamos para seguir adelante.

He notado muchos ejemplos en las Escrituras de cómo el Señor a menudo brinda estas impresiones antes de que las personas reciban esa liberación.

Cuando Helamán dirigió a sus jóvenes guerreros y otras fuerzas nefitas, experimentaron el sentimiento de seguridad y certeza que viene del Señor.

capitan Moroni

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Después de esperar muchos meses por provisiones y refuerzos, estaban al borde de la inanición cuando de pronto llegaron las provisiones con un pequeño grupo de hombres.

Temiendo que esta escasa adición a su número no fuera suficiente, finalmente se volvieron al Señor y “derramaron [sus] almas en oración a Dios, para que [los] fortaleciera y [los librara]”.

Después de que oraron, Helamán registró:

“Sí, y sucedió que el Señor nuestro Dios nos consoló con la seguridad de que nos libraría; sí, de tal modo que habló paz a nuestras almas, y nos concedió una gran fe, e hizo que en él pusiéramos la esperanza de nuestra liberación”. -Alma 58: 10–11

Estas garantías dieron a Helamán y a sus guerreros la fuerza para perseverar y triunfar sobre sus enemigos.

“Joseph Smith in Liberty Jail” por Greg K. Olsen

José Smith también recibió la misma impresión del Señor mientras estaba en la cárcel de Liberty. Después de orar fervientemente, recibió la siguiente respuesta:

“Hijo mío, paz a tu alma; tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento;

Y entonces, si lo sobrellevas bien, Dios te exaltará; triunfarás sobre todos tus enemigos”.– DyC 121:7–8

Esta certeza le dio a José el valor y la fortaleza para seguir adelantes a través de dificultades casi incapacitantes.

En estos y muchos otros ejemplos, el Señor no libró a los fieles de sus pruebas de manera inmediata. Más bien, los visitó con la seguridad de que los libraría en Su propio tiempo.

Estas impresiones, tomando prestadas las palabras del élder Richard G. Scott, del Cuórum de los Doce Apóstoles, son como “refuerzos de luz solar espiritual” que el Padre Celestial coloca en nuestro camino “para iluminar nuestro sendero”.

A veces esa certeza es todo lo que necesitamos para perseverar a través de las pruebas, sabiendo que habrá una liberación final.

Aguardando las impresiones

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Al igual que con cualquier otra prueba de paciencia, es posible que las certezas del Señor no lleguen cómo y cuándo las esperamos. Es posible que necesitemos orar para tener “ojos para ver” (Ezequiel 12:2) la mano del Señor y Sus impresiones en nuestras vidas.

El élder David A. Bednar habló sobre cómo las entrañables misericordias del Señor pueden incluir estas certezas y dijo que “no ocurren al azar o simplemente por coincidencia. La fidelidad y la obediencia nos permiten recibir estos importantes dones y, con frecuencia, el tiempo del Señor nos ayuda a reconocerlos”.

Es posible que tengamos que enfrentar serias pruebas antes de recibir algún tipo de seguridad. Pero a medida que permanecemos fieles y obedientes en nuestras pruebas, las impresiones del Señor vendrán para ayudarnos a mantenernos fieles.

Nuestra mayor certeza

Jesús

“Jesus Wept” por Pastor Dewey Moede.

En última instancia, no importa cuántas impresiones recibamos de que el Padre Celestial está al tanto de nosotros y de nuestra situación, no será suficiente para ayudarnos a perseverar hasta el fin si no tenemos fe y esperanza en Jesucristo.

Mediante Su expiación, podemos tener la esperanza absoluta de que algún día seremos librados de todas nuestras pruebas. También podemos saber que nuestro Salvador está ahí para empatizar perfectamente con nosotros.

Él comprende nuestras pruebas y nuestros pesares porque “sufrió dolores, aflicciones y tentaciones de toda clase… a fin de [saber]… cómo socorrer a los de su pueblo de acuerdo con las debilidades” (Alma 7:11–12).

El élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo:

“La mayor seguridad en el plan de Dios es que se nos prometió un Salvador, un Redentor que, mediante nuestra fe en Él, nos levantaría triunfantes por encima de esas pruebas y dificultades…

Sólo el agradecimiento a ese amor divino es lo que hará que nuestro propio sufrimiento, en menor escala, sea, en primer lugar llevadero, luego comprensible, y finalmente redentor”.

Aprender de Él y de Su expiación es una certeza en sí misma.

Todo está bien

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A medida que comprendemos, buscamos y esperamos las certezas del Señor, estas seguramente vendrán. Debemos recordar esos momentos invaluables, escribirlos y pensar en ellos a menudo.

Lo más importante es que debemos confiar en ellos y creer que el Señor cumplirá las promesas que nos ha hecho.

Él nos recuerda esas promesas mediante las impresiones que brindan seguridad y certeza, y aunque es posible que no desaparezcan nuestras pruebas, podemos saber que el Padre Celestial está allí con nosotros para apoyarnos y sostenernos mediante cualquier situación.

Fuente: LdsLiving

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