A medida que aumentan los contagios y muertes por COVID-19 en India, los grupos religiosos intentan ayudar

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La abuela de Amitoj Singh, de 94 años, no podía respirar. El COVID-19 se había apoderado de sus pulmones, arrebatándole el aire; era hora de que ella fuera al hospital. Sin embargo en Paonta Sahib, una pequeña ciudad a seis horas de Nueva Delhi, no habían camas disponibles para ella.

“Ella es probablemente la persona más influyente [en la ciudad] por ser la esposa de un juez de la corte superior, pero aun así no pudo conseguir una cama. Tuvimos que [dirigirnos a otro centro] a tres horas de distancia”, compartió Singh.

Aquel viaje tuvo lugar en lo que Singh describe como una “ambulancia en ruinas” con un tanque de oxígeno que no funcionaba bien. Cuando llegaron al hospital de Sarahan, descubrieron a un paciente de COVID-19 que había fallecido, afuera de las instalaciones, momentos antes.

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Los médicos “ni siquiera pudieron hacerlo ingresar. Intentaron resucitarlo aquí”, dijo Singh en una videollamada desde el estacionamiento del hospital tres días después, mientras esperaba el alta de su abuela.

Es de noche en la India y la cámara del teléfono de Singh recorre el oscuro y vacío estacionamiento hasta el pequeño hospital de dos pisos.

Mientras Singh y los miembros de su familia se encontraban en el estacionamiento tres días antes, suplicándole al personal del hospital que admitiera a su abuela, “ellos [le] preguntaron: ‘¿Por qué estás aquí? Ella tiene 94’”, recordó.

“Tuvimos que decirles: ‘Escuchen, ella es una mujer luchadora. Sabemos que va a superar esto’. Ellos nos dijeron: ‘No nos haremos responsables de lo que pase’”.

Después de ser admitida, Singh descubrió que el lugar, que es un centro dedicado a la atención de COVID-19, tenía pocos suministros y personal capacitado. Habían 25 tanques de oxígeno pequeños, dijo, pero solo nueve reguladores. 

El lugar no realiza ningún tipo de análisis, ni análisis de sangre, ni escáneres, y, agregó, que no cuenta con ventiladores. Hay una “cantidad limitada de enfermeras”, por lo que “el comportamiento [de los pacientes] no son monitoreados ni neutralizados”, expresó.

Una dura realidad

Historias como esta son comunes en este momento en la India. Las personas están muriendo de camino a los hospitales que de igual manera están demasiado llenos como para admitirlos. Los cementerios y los crematorios no pueden satisfacer la demanda actual y los cadáveres se amontonan.

Ni una familia ha dejado de ser afectada por la segunda ola catastrófica de COVID-19 en el país, una ola que ha sido impulsada por la débil infraestructura del país y exacerbada por una larga escasez de médicos y otros profesionales de la salud, así como por la falta de suministros médicos.

Y a pesar de que la India es el principal productor mundial de vacunas y el hogar del mayor fabricante de COVID-19 del planeta, la vacuna no está disponible en dicho país.

El gobierno de Estados Unidos está respondiendo a la crisis de la India transportando por aire suministros muy necesarios, incluidos tanques de oxígeno, al país. Numerosas organizaciones, incluidas las religiosas, se están movilizando para ofrecer su ayuda.

A pesar de estos esfuerzos, muchos siguen preocupados por la ausencia de las vacunas críticas para detener el virus en el país. Los expertos en salud dicen que las vacunas desempeñarían un papel crucial en la prevención del desarrollo de nuevas cepas de coronavirus en la India, que golpean aún más a un país que ya se recupera de la pandemia, antes de extenderse por todo el mundo.

El Dr. Ashish Jha, decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown, comentó para ABC.

“Lo que hemos visto a lo largo de toda esta pandemia, es que cuando vemos el surgimiento de nuevas variantes, y hay algunas variantes nuevas que salen de la India, estas nunca permanecen en el país donde se originaron, se vuelven globales muy rápidamente.

Esta es una de las muchas razones por las que tenemos que controlar la pandemia en otros lugares porque cuando ocurren esos brotes, las variantes de esos lugares también terminan en nuestro país”.

A pesar de los intentos de auxilio por parte de la comunidad internacional, Jha señaló que es probable que las cosas empeoren en la India.

Apuntando a tasas de infección diarias superiores a 350,000, Jha advirtió que estas cifras podrían ascender a más de 500,000 casos nuevos al día “si las cosas no se controlan rápidamente”.

Las organizaciones religiosas ofrecen su ayuda

Muchas organizaciones internacionales están recaudando dinero y designando equipos para que sean enviados a la India.

Si bien el trabajo de las organizaciones religiosas parece similar, sus esfuerzos se basan en valores religiosos, que con frecuencia parecen inspirar pasos especialmente innovadores.

Por ejemplo, el Comité de Distribución Conjunta Judío Estadounidense tiene la iniciativa única de reunir médicos en Estados Unidos e Israel con el fin de brindar ayuda en telemedicina a los médicos y enfermeras de la UCI de la India, según Michael Geller, director de comunicaciones.

Los médicos estadounidenses e israelíes compartirán su experiencia con los médicos indios evaluando casos particularmente difíciles.

Los líderes de otras organizaciones religiosas que ofrecen su ayuda a la India también enfatizaron que su trabajo no solo está destinado a beneficiar a los miembros de su propia religión.

Vacunas COVID-19 UNICEF

Muchos creen erróneamente que la sadaqah, la caridad, está dirigida solo a los musulmanes, expresó Manzoor Ghori, director ejecutivo de Indian Muslim Relief and Charities, sin embargo “no se hacen diferencias cuando se brinda ayuda”.

Ellos no preguntan si las personas son musulmanas o cristianas, solo distribuyen los recursos “independientemente de quiénes sean”.

Desde el comienzo de la pandemia, la organización de Ghori ha entregado 325,000 comidas a los necesitados en la India y ha distribuido EPP y oxímetros.

Ahora, están centrando sus esfuerzos en la recaudación de fondos, abriendo una sala de COVID-19 en un hospital en Hyderabad y obteniendo equipo médico, incluidos concentradores de oxígeno, para las personas que lo necesitan.

Khalsa Aid, una organización sij, también se centra en el suministro y el envío de concentradores de oxígeno. Los concentradores de oxígeno portátiles, en particular, pueden ayudar a las personas a llegar al hospital sin morir en el camino, explicó Omar Singh, director nacional de la rama estadounidense de Khalsa Aid.

“Nuestro lema es una línea de nuestras escrituras que dice: ‘Reconocer a todo el género humano como uno solo’. Es fácil trazar fronteras y denominaciones entre naciones, pero esta es una pandemia mundial. Esto podría extenderse fácilmente por todo el mundo y causar más devastación”, dijo Omar Singh.

Las personas están atemorizadas, incluso a puertas cerradas

El comentario de Omar Singh apunta a la urgencia de vacunar a la mayor cantidad posible de población de la India. Pero, hasta ahora, el país ha tenido problemas con el lanzamiento de la vacuna. 

Muchos han culpado al gobierno del actual primer ministro Narendra Modi por este problema, y ​​algunos también han acusado a los países occidentales, incluido Estados Unidos, de acaparamiento de vacunas.

La distribución de vacunas debe ser “impulsada por la necesidad”, dijo Jha a ABC.

“Dado que la necesidad en la India es la más grande, probablemente debería recibir la mayor parte”.

Hay una sensación de terror que se cierne sobre la vida de todos los indios, incluso a puertas cerradas, razón por la que muchos no salen de su apartamento. Las personas en la India viven en “un estado constante de miedo y ansiedad”, expresó.

Así como Singh, muchos también han perdido a sus seres queridos, sin embargo, a pesar de la situación, aguardan la esperanza de que las cosas mejoren y puedan, como nación, combatir el virus que azota su país y el mundo.

Fuente: Deseret News

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