¿Está mal desear una posición de liderazgo en la Iglesia de Jesucristo?

obispo

Después de ser llamado como obispo a los 28 años y con el deseo de aprender a liderar y servir mejor, Kurt Francom ha entrevistado a cientos de personas durante los últimos diez años en su servicio dentro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

En un episodio de “All In”, Kurt compartió lo que ha aprendido de los líderes de la Iglesia que sirven en los diferentes llamamientos de todo el mundo, incluido cómo reconocer las necesidades de aquellos a quienes sirve y la diferencia entre la motivación y la capacidad de servir en posiciones de liderazgo.

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El mejor ejemplo de liderazgo

El hermano Francom compartió que el ejemplo más grande de liderazgo es Jesús. 

“[Jesucristo] vino a este mundo y lo cambió por completo. Él nos cambió. Él venció al pecado”.

En base a eso sabe que el presidente Russell M. Nelson, profeta de Dios sobre la tierra en la actualidad, puede guiarnos para seguir el camino que Dios y Su hijo desean para todos nosotros.

Por otro lado, hay muchos que piensan que uno de los problemas de la Iglesia en el mundo se dan por los líderes de la misma. Sin embargo, Francom compartió que parte del problema recae en que hay personas que creen que los líderes son solo aquellos que dirigen la Iglesia. 

Él resalta la importancia de acudir a a nuestros líderes locales, aun cuando puedan pensar que hay personas que “no saben como usar sus llaves”.

Él expresó que muchas veces no nos dirigimos a ellos cuando en realidad es una oportunidad de conectarnos con Cristo. Asimismo, compartió que todos tenemos la capacidad de servir y recibir el servicio de otros.

Esto también nos lleva a prepararnos para un día ocupar esas posiciones de liderazgo. El liderazgo, dijo, es para todo aquel que desee servir.

“[A veces] parece como si nos hubieran instruido y animado a que no deberíamos aspirar a un determinado llamamiento, o que no deberíamos pedir que se nos releve de un [llamamiento]… Sin darnos cuenta privamos a otros de las muchas oportunidades para que digan: “¿Saben qué? Lo haré yo, yo me ofrezco””.

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Cuidado con el orgullo

Por otro lado, está la persona que aspira a un llamamiento, pero por las razones equivocadas. Este deseo no debe caer en el orgullo. 

“El problema de algunos aspirantes es el orgullo, cuando se mezcla el orgullo con la aspiración. Ese es el problema, no necesariamente la aspiración, porque la primera persona en aspirar [al liderazgo] fue Jesucristo.

“Heme aquí, ¡envíame!”, dijo dando un paso adelante. Él expresó: “Yo los lideraré. Seré el líder porque amo mucho a estas personas””.

Este orgullo puede verse al decir: “Si yo fuera obispo no haría tal cosa”, “Si yo fuera la presidenta de la Sociedad de Socorro, lo haría mejor que…” y eso no es correcto. 

El hermano Francom nos recuerda que somos Santos de los Últimos Días y “tenemos el poder para tocar los corazones de las personas y de acercarlas a la Expiación de Jesucristo”, de ser manos que ayudan en el monte de Sión.

Los verdaderos influencers en el Evangelio

“Somos la obra de Dios… Dios nos ha hecho para ser líderes” y agregó que todos podemos ser influencers en el sentido de incentivar a otros a reconocer que también son parte de la misma obra de Dios.

Al sentir eso, nos volvemos más como Cristo, ayudamos a otros a darse cuenta de su legado divino.

Rechazar la influencia que podemos tener en otros es una táctica del adversario, él no desea que podamos crecer para llegar a liderar a nuestros hermanos utilizando los dones y talentos que el Señor nos ha dado.

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Amen y sirvan a los demás

“No importa lo que piensen los demás… vayan, amen y sirvan a las personas… Si la gente cree que quiero ser nuevamente obispo… Yo solo digo: “Estoy comprometido con la obra de Dios y quiero influir en las personas para que vengan a Cristo, porque soy un Santo de los Últimos Días y soy un líder””.

Vivimos en un tiempo muy especial y todos podemos participar de esta gran obra. En vez de dejar que las críticas y los juicios nos alejen del verdadero propósito, podemos elevar y compartir quienes somos, hay muchos que se beneficiarían de nuestras experiencias, dones y talentos.

“El orgullo no mira hacia Dios ni se interesa por saber qué es lo correcto. Mira hacia los lados, y discute con los hombres para tener la razón…  Elijamos ser humildes. Podemos hacerlo; yo sé que podemos”. -Ezra Taft Benson

Fuente: ldsliving.com

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