Como Santos de los Últimos Días, tenemos la bendición de tener acceso a muchos escritos y publicaciones de líderes pasados ​​y presentes de la Iglesia que pueden fortalecer nuestros testimonios de Jesús, nuestro Salvador.

Una de las obras más populares y completas sobre nuestro Redentor es Jesús El Cristo de James E. Talmage. En honor al 104 aniversario del profundo análisis de Talmage sobre la vida y ministerio de Jesús, aquí hay cinco verdades sobre los momentos más cruciales de la vida del Salvador que puedes encontrar en este maravilloso libro.

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1. “Para cumplir toda justicia”

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Como se describe en 2 Nefi, Cristo fue bautizado por Juan el Bautista “para cumplir toda justicia” (2 Nefi 31:20). Cuando Cristo se presentó ante su primo para ser bautizado en el río Jordán, Juan lo reconoció y supo que Cristo era perfecto, que no necesitaba arrepentirse. Juan, por ende, no vio la necesidad de que la ordenanza le sea administrara al Salvador.

Sin embargo, Cristo consideró necesario que sea bautizado para 1. mostrar su disposición a obedecer al Padre y 2. para darnos un ejemplo a seguir. Este acontecimiento también demostró la importancia del bautismo por inmersión y la verdadera naturaleza de la Trinidad como tres personajes individuales y distintos.

Sobre Juan el Bautista y ese acontecimiento, el Elder Talmage señaló:

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“‘Viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado’ (Lucas 3:16), o ‘cuyo calzado yo no soy digno de llevar’ (Mateo 3:11). Así fue como el Bautista declaró su inferioridad respecto del Ser más poderoso que habría de sucederlo y reemplazarlo; y sería difícil imaginar una ilustración más eficaz.

Desatar la correa del zapato o de las sandalias, o llevar el calzado de otra persona ‘era una tarea servil que indicaba mucha inferioridad por parte de la persona que la efectuaba’ (Dictionary of the Bible, por Smith).

Uno de los pasajes del Talmud requiere que un discípulo haga por su maestro todo cuanto un siervo tenga que hacer por su amo, con excepción de desatar la correa de sus sandalias. Algunos maestros insistían en que el discípulo manifestara su humildad al extremo de llevar los zapatos de su maestro. Impresiona la humildad del Bautista, en vista del interés general que despertó su predicación.”

2. “No nos dejes caer en tentación”

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El Mesías, alejándose de toda distracción e interacción que no fuera con Su Padre, se fue al desierto poco después de Su bautismo y ayunó durante 40 días. Después de hacer que Su cuerpo mortal se sometiera a Su espíritu divino, Lucifer intentó tentar al Unigénito.

Las tres tentaciones se dieron cuando Satanás instó a Cristo a convertir la piedra en pan para satisfacer Su hambre, arrojarse del pináculo del tabernáculo para demostrar que los ángeles lo protegían y, por último, recibir todos los reinos, riquezas y gloria terrenal que Satanás podía ofrecerle.

El Elder Talmage hace una correlación interesante con los “si” condicionales del adversario en comparación a otros momentos en que la palabra “si” se usaron negativamente hacia el Salvador:

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“Notemos el escarnio con que más tarde se empleó este si diabólico, mientras el Cristo colgaba de la cruz. Los príncipes de los judíos, burlándose de Jesús crucificado en su agonía, decían: 

‘Sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo’. Y uno de los soldados al leer la inscripción sobre Jesús, injurió al Dios moribundo, diciendo: ‘Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo’. Así también, el malhechor impenitente a su lado, gritaba: ‘Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros’ (Lucas 23:35-39). 

Cuán literalmente repitieron los escarnecedores y vituperadores las palabras exactas de su padre el diablo (véase Juan 8:44).”

A pesar de las elevadas tentaciones y los insidiosos “si” que el tentador arrojó al Hijo de Dios, Cristo permaneció fiel. Cristo estaba en un estado vulnerable y debilitado, después de haber ayunado durante 40 días, sin embargo, este es otro ejemplo más de la vida de Cristo que muestra que podemos resistir la tentación con la ayuda del Padre si vivimos dignos del Espíritu y guardamos nuestros convenios.

Este momento crucial se presenta como otro testimonio de que “fiel es Dios, que no [nos] dejará ser tentados más de lo que [podamos] resistir” (1 Corintios 10:13).

3. “Él designó a doce”

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Cuando llegó el momento, Cristo llamó a los apóstoles a formar parte del ministerio sagrado. Muchos de los que llamó lo siguieron, fueron testigos de Sus milagros y creyeron en Su misión divina. 

El llamado de los Doce Apóstoles marcó el comienzo de una era en el ministerio de Cristo, que consistía en un cuerpo oficial de hombres que poseían el sacerdocio de Dios y tenían la autoridad para actuar en su nombre.

El Elder Talmage nos da una pequeña idea de lo que significa la palabra “apóstol” y por qué es digno de mención:

“El título ‘apóstol’ igualmente tiene significado y santidad especiales; viene de Dios y pertenece únicamente a aquellos que son llamados y ordenados ‘testigos especiales del nombre de Cristo en todo el mundo, y así se distinguen de los otros oficiales de la iglesia en los deberes de su llamamiento’ (DyC 107:23).

Por derivación la palabra ‘apóstol’ es el equivalente del término griego apostólos, que significa un mensajero, un embajador o literalmente ‘uno que es enviado’. Indica que el que es propiamente llamado o comisionado como tal, no habla ni obra de sí mismo, sino como representante de un poder más alto del cual procede su comisión: y en este respecto es un título de servidor, más bien que de superior. 

Sin embargo, aun el Cristo es llamado Apóstol con respecto a su ministerio en la carne (Heb. 3:1); y queda justificada la aplicación de este título en vista de sus repetidas declaraciones de que vino a la tierra no para hacer su voluntad, sino la del Padre, por quien fue enviado.”

4. “Consumado es”

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La expiación del Salvador comenzó en el Jardín de Getsemaní, donde Jesús, dejando a los otros apóstoles solos cerca de las puertas de la ciudad, sintió dolor y aflicción. Estos sentimientos fueron tan intensos que Él “y comenzó a afligirse y a angustiarse”.

Después de sudar grandes gotas de sangre, orar fervientemente y ser fortalecido por un ángel, Cristo fue juzgado injustamente para luego ser llevado hacia el monte del Calvario para ser crucificado.

Después de ser colgado en la cruz y haberse sacrificado por los pecados del mundo, Cristo proclamó: “Consumado es” y voluntariamente dio Su vida. Debido a este sacrificio infinito y eterno, tenemos la oportunidad de ser perdonados, defendidos y consolados.

El Elder Talmage hizo una observación sobre el sudor de sangre de Jesucristo descrito por Lucas, él escribió:

“Lucas, el único de los escritores evangélicos que menciona el sudor de sangre, al hablar de la agonía de nuestro Señor en el Getsemaní, declara que ‘era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra’ (22:44). 

Muchos expositores críticos niegan que realmente haya ocurrido una transpiración de sangre, basados en que el evangelista no lo afirma positivamente y que los tres apóstoles, los únicos testigos humanos presentes, no pudieron haber distinguido si era sangre o sudor lo que caía en gotas, porque se hallaban algo distantes, y era de noche; y esto aun cuando hubiera estado alumbrando la luz del plenilunio que ocurrió en la época de la Pascua.

Las Escrituras modernas quitan toda duda. (DyC 19:16-19 citado en el texto, pág. 644); también 18:11. Véase otra profecía particular del sudor del sangre en el Libro de Mormón, Mosíah 3:7”

El Elder Talmage también ofrece una comprensión más profunda con una poderosa explicación sobre el significado de la muerte de Cristo a través de la crucifixión:

“[La crucifixión] unánimemente se le consideró la manera más horrible de morir. Entre los romanos la degradación era también parte de la inflicción, y cuando se aplicaba esta pena a un hombre libre, se hacía únicamente al tratarse de los criminales más viles…

El reo llevaba su propia cruz, por lo menos parte de ella. De ahí el uso figurado de las frases tomar o llevar uno su cruz, que significa soportar padecimientos, aflicción o vergüenza, como el criminal que se dirige al sitio de su crucifixión…

Era necesario hacer esto por motivo de la lentitud con que sobrevenía la muerte, pues en. algunas ocasiones no llegaba ni aun después de tres días, y finalmente resultaba del entumecimiento e inaninación graduales. 

En la mayor parte de los casos se permitía que el cuerpo se descompusiera sobre la cruz mediante los efectos naturales del sol y la lluvia, o que lo devoraran las aves y las bestias. Por lo general, se prohibía que fuesen sepultados; pero como consecuencia de lo prescrito en Deuteronomio 21:22, 23, se hacía una excepción nacional en favor de los judíos.”

5. “Ha resucitado”

Tenemos la oportunidad de celebrar el acontecimiento trascendental de la resurrección de Cristo cada Pascua. Cristo, después de pasar el velo de la muerte en la cruz y pasar un tiempo en el mundo de los espíritus, regresó a la tierra y visitó a muchas personas como un Ser perfeccionado y resucitado. 

Fue el primero en hacerlo y le mostró al mundo que nuestros cuerpos y almas volverán a ser perfectos una vez más en el día venidero, para no volverse a separar más.

Debido a la resurrección de Jesucristo, “no hay victoria para el sepulcro, y el aguijón de la muerte es consumido en Cristo” (Mosíah 16: 8). El Elder Talmage escribió:

“Da fe de la resurrección de Jesucristo una evidencia más conclusiva que aquella sobre la cual descansa nuestra aceptación de los hechos históricos en general. Sin embargo, el testimonio de la resurrección de nuestro Señor de entre los muertos no se funda en la página escrita. 

A quien buscare con fe y sinceridad le será dada una convicción individual que le permitirá confesar reverentemente, como exclamó el ilustre apóstol de la antigüedad: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente’. Jesús, Dios el Hijo, no está muerto. ‘Yo sé que mi Redentor vive’ (Job 19:25).”

La resurrección, junto con la expiación de Jesucristo, son los dos acontecimientos más importantes y consecuentes en la historia del mundo. Jesús realizó muchos milagros grandes y maravillosos mientras estuvo en esta tierra.

Este artículo fue escrito originalmente por Brad Richins y fue publicado originalmente por ldsliving.com bajo el título “5 Insights into Pivotal Moments of the Savior’s Life from “Jesus the Christ”