Él sana a los que tienen el corazón herido y venda sus heridas

“Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas”. (Salmo 147:3)

El quebrantamiento se presenta en diferentes grados y formas en nuestras vidas.

Cada experiencia es diferente. Sin embargo, cada una trae cierto grado de desesperación, desánimo, tristeza, crítica, arrepentimiento, ansiedad y otras innumerables emociones que perturban nuestro tierno corazón.

No obstante, en cada experiencia, también hay sanación. Dicha sanación requiere tiempo, perdón y amor sincero por parte del Maestro Sanador.

La sanación requiere tiempo

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Si sanar te parece imposible, debes saber que tus sentimientos son válidos. Reconoce el dolor, llora, grítalo si es necesario, siéntelo.

Tu sanación no tiene una fecha límite, así que no te apresures. Te puede tomar un tiempo y está bien. Sin embargo, tomarte tu tiempo para sanar no significa quedarte de brazos cruzados sintiendo lástima por ti mismo.

Por supuesto, habrá días en los que solo querrás quedarte en la cama y estar solo. No obstante, recuerda que la sanación requiere mucho más que el paso del tiempo.

Tómate el tiempo para aflorar tus sentimientos, pero no esperes que solo el tiempo cure tus heridas.

La sanación requiere perdón 

El perdón puede significar muchas cosas cuando se trata de sanar. Puede significar perdonar a los demás o perdonarte a ti mismo.

En las Escrituras, se nos manda perdonar a todos los hombres, pero no dice que debas “perdonar de inmediato”. A veces, es difícil perdonar y está bien.

Con frecuencia, encontrar la fuerza para dejar ir el resentimiento y la amargura requiere procesar tus emociones, calmarte y ver la situación a través de una lente diferente.

Todos estos pasos requieren tiempo. No obstante, debes saber que cuando Dios nos dio el mandamiento de perdonar a todos los hombres, sabía muy bien que era uno de los pasos clave para la sanación.

El perdón puede traernos paz y ampliar nuestra capacidad de sentir esperanza.

Puede parecer imposible perdonar, pero mediante el Salvador y Su expiación, es posible.

Entrega tu carga al Señor y reconoce humildemente tus limitaciones humanas.

Reconoce que necesitas Su gracia mientras intentas encontrar en ti mismo la misma gracia que te permitirá perdonarte a ti o a los demás.

No será fácil. Pueden ser necesarios algunos intentos. Te cuestionarás si estás listo para dejar ir todo el dolor. No obstante, cuando lo hagas te sentirás más ligero, con una capacidad ilimitada para crecer y convertirte en la persona que quieres ser.

La sanación requiere el amor y la ayuda del Maestro Sanador

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No importa por lo que estés pasando, la sanación a veces puede parecer una tarea más grande de la que eres capaz de realizar.

Incluso podrías sentir que no puedes soportarlo y suplicarle al Padre Celestial que te quite la amarga copa como lo hizo Jesucristo.

El Padre respondió a la súplica de Su Hijo enviando un ángel para fortalecerlo y Él te enviará ayuda: Aquel que es el Maestro de la sanación, el que caminó por las calles de Jerusalén, sanando a los enfermos, abriendo los ojos de los ciegos, haciendo que los cojos caminen y los muertos resuciten.

Aquel que no solo cargó con los pecados del mundo, sino también con la desesperación, el desánimo y todas las formas de quebrantamiento de la humanidad, incluido el tuyo.

bondad

A través de Cristo, tu corazón quebrantado puede ser sanado, de la misma manera que los personajes de las Escrituras fueron sanados.

Puede que Él no te quite la amarga copa, pero te ayudará a soportarla porque sabe perfectamente cómo se siente estar quebrantado.

Su amor es suficiente para sostenerte mientras recoges tus pedazos rotos y te recuperas lentamente.

A través de la Expiación, puedes estar seguro de que Él comprende la profundidad de tu tristeza y desesperanza.

expiación

Puedes encontrar consuelo en que, si te acercas a Él, te sanarás.

Cuando tu corazón esté sano, te darás cuenta de que eres más fuerte, no “a pesar de” sino por haber experimentado lo que es estar quebrantado.

Sentirás una capacidad más profunda para amar, sentir empatía, perdonar y consolar a quienes atraviesan su viaje de sanación.

Reconocerás las muchas lecciones que solo el quebrantamiento puede traer.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Chona Galletes y fue publicado en faith.ph con el título “To My Friends Who Feel Broken: You Can Feel Whole Again”.

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